#ComparteLoQueImporta

#ComparteLoQueImporta

Definitivamente la cooperación al desarrollo no está de moda. Ya no cuenta, apenas aparece en los medios de comunicación y, lo peor de todo, es que parece que ha quedado relegada a sectores minoritarios de la sociedad civil. Los efectos de esta estafa económica que llaman crisis son demoledoras. A la pérdida de derechos sociales, de justos salarios y condiciones de trabajo dignas, se une un elemento grave: que ha calado profundamente el mensaje del ‘sálvese quien pueda’, que podemos traducir también por el ‘no me calientes la cabeza con la solidaridad con los más pobres que aquí los pobres ya somos muchos’. (más…)

¡Al suelo, que vienen los nuestros!

¡Al suelo, que vienen los nuestros!

Que el paso de los años deja huellas indelebles en nuestra historia personal es tan evidente como que en la Región de Murcia tenemos lo que nos merecemos. ¿O no parece un despropósito que el designado presidente del Gobierno acuse al resto del mundo mundial de ser el responsable de inferir una ´estocada de muerte´ al Mar Menor con unas enmiendas aprobadas anteayer en la Asamblea Regional? Olé, olé€ y olé. Madre mía, ´mi arma´, cómo tiene que estar el patio por dentro como para acusar a los otros de los despropósitos de dos décadas de inacción, miradas hacia otro lado, apuestas imposibles y especulación al galope. (más…)

Expectativas no cumplidas

Expectativas no cumplidas

Tentado estuve hace unos días de saltar en un encuentro con personas conocidas para interpelar a una antigua compañera que relataba una serie de hechos adornados de una interpretación que no se correspondía con la realidad. Tentado estuve, como digo, de responderle y de espetarle que, si necesitaba creerse esa visión de lo acontecido para engañarse o convencer a la concurrencia, pues estaba en su derecho. Pero que el respetable tenía claro que no era cierto, porque muchos testigos de lo sucedido podían corroborar que eso no era así. El silencio, sin embargo, fue la respuesta ofrecida, y resultó la más ajustada ante la tormenta que podía desatar una reacción como la que las tripas reclamaban. No olvidemos que, en la mayoría de las ocasiones, actuamos bajo presión, con reacciones desmedidas si se analizan con una cierta distancia. (más…)

Caciques y siervos

Caciques y siervos

En el tiempo que me reste de vida no quiero perder ni un momento en el que deje espacio a la insensibilidad frente a las injusticias. Frente a la sinrazón. Frente a quienes se encargan de ejemplificar la peor faceta del ser humano que, a mi juicio, no es otra que la figura que representa el abusón, quien ejerce el poder del fuerte frente al débil, quien se cree superior y hace ostentación de ello. De los caciques. Por eso siempre me he rebelado contra las iniquidades, las ilegalidades, los desafueros. Todo lo que tiene que ver con el disfrute de una posición privilegiada para someter al otro. Con el engaño, la manipulación, la mentira.

Admiro siempre por eso a quien es capaz de encarnarse en las realidades más duras de la vida, quien decide mojarse por quienes no tienen voz, por los olvidados, los que callan, los sometidos. Las buenas personas que no se resignan con lo que hay. Las buenas personas de andar por casa, que no presumen de ello, ni condenan a quien sigue otro camino. Las buenas personas que se la juegan.

Esa rebeldía que considero innata es la que aún hoy bulle en el interior de mucha gente que no quiere inmunizarse ante la soberbia, la chulería, la prepotencia y el caciquismo que pueblan los comportamientos de nuestra sociedad. Soberbia, chulería, prepotencia y caciquismo que están arraigados desde las más íntimas relaciones humanas, como las encontramos en la pareja, en la que la mujer se lleva la peor parte, o en las familias, donde niños y ancianos son el eslabón débil de la cadena.

Los caciques dejarán de serlo cuando los siervos se conviertan en amos de su destino.

Las hallamos también en las relaciones laborales, donde el callar y asentir de manera mecánica parece ser la única solución para garantizar un salario de miseria. Por supuesto que también en los injustos intercambios económicos de una sociedad en la que el poder del más fuerte sigue siendo la ley que marca la actividad lucrativa. En una economía que ha conseguido hacernos creer, a través de la cultura y la educación, que es la única posible. No digamos nada de la política, contaminada por una corrupción que no deja ver los árboles del buen gobierno, de la ética en los comportamientos, del sentido de la responsabilidad y el servicio público para el bien común.

josemdelaa / Pixabay

Nada de lo humano es ajeno a lo que sucede. De ahí que las medias tintas, como las medias verdades, causan a veces más dolor que los propios hechos en sí. Porque justifican comportamientos injustificables. Porque excusan acontecimientos que ya de por sí son reprobables. Porque afirmaciones como las de que “todos son iguales” o “no se puede hacer nada” han servido de pretextos para que los abusones sigan haciendo de las suyas. Ocupen una concejalía, la presidencia de un consejo de administración, una cátedra de universidad, el sillón principal del salón de una casa o un cargo electo o por designación.

Y no hablamos de colores políticos, sino de colores humanos, porque el mal uso del poder no entiende de siglas, puestos, equipos o clubes. El verdadero color es el de la rebeldía ante las injusticias, para el que cualquier pincel debe estar preparado a manchar. Ese bullir en las tripas es el que nos mantiene vivos, con esperanza y en actitud permanente de alerta. Los caciques dejarán de serlo cuando los siervos se conviertan en amos de su destino.


La imagen que encabeza esta entrada es una caricatura satírica del semanario La Flaca que ironiza sobre la farsa electoral. Con Sagasta al frente, aparece una comitiva de caciques, sicarios, fuerzas del orden público, campesinos y obreros prisioneros y la manipulación de las papeletas haciendo votar a los muertos.

Herencia o entorno

Herencia o entorno

A menudo los padres nos devanamos el seso al tratar de buscar una explicación de por qué nuestros hijos son tan diferentes habiéndose criado en el mismo hogar, en las mismas condiciones sociales y ambientales, y habiendo recibido, más o menos, los mismos criterios a la hora de madurar desde su más tierna infancia. Muchas veces nos vale explicar este hecho desde la débil creencia en que como cada uno es de su padre y de su madre, pues no hay nada que hacer. Y parece que con ese argumento salimos del paso a la hora de explorar esos recovecos en los que guardaríamos las causas que motivan el que uno y otro (en el caso de la parejita) o unos y otros (en las familias numerosas, tan escasas hoy en día gracias a este mercado laboral tan proclive a la familia) sean tan diferentes.

kellepics / Pixabay

Pues resulta que en El hombre que perseguía su sombra, la quinta entrega de la serie Millennium, se suscita el asunto acerca de qué factores son determinantes a la hora del desarrollo de una persona. Esto es, qué nos condiciona, si la herencia o el entorno. Coincido, en verdad, que algunas cualidades, como nuestra inteligencia —nuestra capacidad cognitiva—, poseen un fuerte componente hereditario, sobre todo en la edad adulta. Pero no es menos cierto que tanto los factores genéticos como los medioambientales nos influyen a partes iguales. Pero sí me sorprendieron en esos argumentos, que los medioambientales que más nos condicionan no eran los que podemos imaginar, es decir: el entorno de nuestra infancia, la forma de ser de nuestros padres y la educación que recibimos.

Tanto las madres como los padres podemos cometer el error de sobrestimarnos, ya que estamos a menudo convencidos de que hemos tenido una importancia decisiva en el desarrollo de nuestros hijos. Lo viví hace unos años en primera persona en unos encuentros de padres con niños de altas capacidades, de los que escapé porque había padres que reivindicaban un protagonismo tan singular que asustaban. Su orgullo, bordeando la prepotencia, era su principal peligro.

sakhshar / Pixabay

En la lectura de esa novela negra me sorprendió un concepto curioso: el de nuestro entorno singular. Ese que no compartimos con nadie, ni siquiera con nuestros hermanos. Es el mundo que buscamos y que creamos para nosotros mismos cuando, por ejemplo, damos con algo que nos divierte o nos fascina y que nos empuja en una dirección determinada. A mí me pasó un poco de eso a la hora de despertar la pasión por ser periodista cuando a mi padre le propusieron ser corresponsal de un diario en un pequeño pueblo de la Vega Baja, o cuando cayó en mis manos a comienzos de los ochenta El periodista indeseable, un libro de Günter Walraff sobre sus trabajos de investigación.

Nuestro entorno singular es ese que no compartimos con nadie, ni siquiera con nuestros hermanos… es el mundo que buscamos y que creamos para nosotros mismos

La herencia y el entorno interactúan siempre. Buscamos acontecimientos y actividades que estimulen nuestros genes y que los hagan florecer, y huimos de otras cosas que nos intimidan o nos incomodan. Entonces es eso, más que unas específicas condiciones medioambientales, lo que definiría nuestra personalidad. Nuestros condicionamientos culturales y económicos nos aportan, evidentemente, distintas posibilidades de desarrollar nuestros talentos y, como es natural, heredamos valores y formas de pensar de nuestro entorno. Pero lo que sobre todo nos forma son las experiencias que no compartimos con nadie más y que en la superficie pueden ser invisibles. Como aventura ese personaje, son las que, a largo plazo, adquieren una importancia decisiva y nos hacen avanzar, paso a paso, en la vida.

Propósitos aporofóbicos de Año Nuevo

Propósitos aporofóbicos de Año Nuevo

Consumidos los datos móviles por los miles de vídeos, gifs animados e innumerables memes e imágenes de cualquier signo a través de los que nos hemos felicitado las navidades, el Año Nuevo, el Año Viejo y todo lo felicitable, volvemos a partir de hoy a la realidad cotidiana. A esa a la que abrimos un paréntesis hace quince días y que ahora ponemos fin. Una liturgia que repetimos cada doce meses en los que parece que el mundo se acaba… y vuelta a empezar. Y maldita gana de cosechar la continuidad de algo que finaliza y comienza de nuevo para desaparecer tras ese período de buenas y forzadas intenciones. (más…)

La honra de #LosMataos

La honra de #LosMataos

Que a estas alturas de la película alguien califique de ‘mataos’ en Twitter a los vecinos de la Plataforma Pro Soterramiento de las vías del tren en Murcia es que no se ha enterado de nada. Que además lo haga quien ha sido alto cargo en gobiernos de Ramón Luis Valcárcel y cargo electo en el de Miguel Ángel Cámara (- por tanto, corresponsable de sus políticas) es una muestra de prepotencia y mucha soberbia. Si a eso se suma que se lo permite durante un acto de adoración a Mariano Rajoy, en calidad de formar parte de un club de empresarios o por su condición de profesora universitaria, pues ya está todo dicho. (más…)

Cuatro recuerdos de Navidad

Cuatro recuerdos de Navidad

No sé el recuerdo que les quedará a mis hijos, cuando tengan mi edad, sobre las vacaciones navideñas y todo lo que tiene que ver con estas entrañables fechas -por decir algo- en las que se llevan al extremo las apelaciones sentimentales, buenos deseos, felicitaciones, encuentros, viajes, regresos y consumo y consumo. (más…)

Acerca de la amistad y la política

Acerca de la amistad y la política

¿Hay posibilidad de que política y amistad puedan ir unidas? ¿Qué pervivan unas relaciones sinceras de respeto, comprensión, diálogo y sana diferencia, junto a unos vínculos estrechos de afecto y confianza entre personas de signos políticos e ideológicos distintos? Esta es la reflexión que hace unas semanas planteaba el jesuita Josep M. Rambla en el blog de Cristianisme i Justícia, y se refería a un texto clásico, De Amicitia, del jurista, político y escritor  Marco Tulio Cicerón, para recordar que ya desde la Antigüedad el debate sobre la amistad y la política estaba presente y era motivo de profundas desavenencias. A su juicio, la amistad no estaría reñida con la política, sino más bien que es un buen fundamento para la buena marcha de la vida política. Por tanto, es posible y hay que vivir la amistad en la política. No es soñar despiertos. (más…)

Confesiones íntimas

Confesiones íntimas

No sé si serán cosas de la edad, pero confieso que cada vez encuentro un peor encaje en este mundo. Que a medida que pasa el tiempo y echo la vista atrás, experimento un desasosiego tal que a menudo me pregunto qué ha sucedido para llegar a este punto de casi no retorno. O, si desde otra perspectiva, qué deberá de ocurrir para que ese malestar interior deje paso a una quietud hasta ahora desconocida. (más…)