No demos nada por supuesto

No demos nada por supuesto

Tengo un amigo que acaba de perder a su mujer. Al ser con el que más ha estado unido en los últimos treinta y cinco años. La persona con la que ha compartido dos terceras partes de su vida. Deja escapar unas tímidas lágrimas en torno a un café y un pitillo mientras rememora con ternura que sí, que siente su ausencia, pero confiesa que ha vivido una despedida plena porque no han eludido ningún asunto relacionado con el tránsito que ambos tenían por delante en los últimos meses. Que en el adiós no han dado cosas por supuesto. Que se han cumplido todos los deseos expresados en momentos de conciencia. Transparenta, casi sin nombrarlo, que a su condición de esposa y madre ha unido ese don natural que solo vosotras, las mujeres, poseéis: el sentido práctico de todo lo que acontece, por muy complejo que parezcan los retos a alcanzar… o cuando menos, a cubrir. (más…)

Miles de vecinos y vecinas exigen el soterramiento de las vías del tren en una lucha histórica

Miles de vecinos y vecinas exigen el soterramiento de las vías del tren en una lucha histórica

La ciudad de Murcia (440.000 habitantes) vive movilizada desde los primeros días de septiembre por las protestas de miles de vecinos y vecinas, que se han echado a la calles para reclamar el soterramiento del actual trazado ferroviario para la llegada del AVE. Una reivindicación que se remonta a comienzos de los años 90, cuando aún el proyecto de la Alta Velocidad no estaba sobre la mesa, ya que las vías del tren parten a la ciudad en dos al contar con una estación de ferrocarril ubicada en el barrio de El Carmen desde mediados del siglo XIX. Esta situación ha provocado molestias y una desigualdad palpable en recursos, infraestructuras y movilidad de quienes viven en los barrios y pedanías del sur del casco urbano frente el resto de la ciudad. Y unas demandas que no han respuestas o se han incumplido los acuerdos y compromisos suscritos por las administraciones públicas. (más…)

De lo que no se habla

De lo que no se habla

Hay poderes más o menos ocultos que están muy contentos con Mariano Rajoy y Carles Puigdemont. No a título personal, sino por lo que representan acerca del espectáculo que estamos viviendo en los últimos meses. Gracias a todo lo que tiene que ver con el procés no se habla de lo que de verdad nos va a costar el rescate bancario a consecuencia de esa estafa financiera, a la que llaman crisis, que hemos vivido. El Banco de España puso recientemente las cifras sobre la mesa y sus cuentas son muy diferentes a las que afirmaba el ministro Luis de Guindos, cuando aseguraba que el contribuyente no tendría que poner ni un euro: el Estado perderá finalmente 60.600 millones de euros, el 80 por ciento de los 77.000 millones inyectados. (más…)

Nos hacemos mayores

Nos hacemos mayores

No sé si les habrá pasado a ustedes, pero el día en que un amigo de mis hijos me habló de usted recibí un zas en toda la boca. Guardo esa imagen como la del instante en que me sentí formar parte de las personas mayores, circunstancia clave en la que descubrí que había pasado a formar parte de otra generación distinta a la del momento presente o al menos en la que deambulaba sin muchos problemas. Hasta entonces miraba hacia delante sin importarme mucho a mis compañeros de viaje. Nadie me había tratado de usted, excepto alguna tele operadora de esas que te invitan amablemente a cambiar de compañía telefónica o algún recepcionista de hotel. Vamos, que no le había dado importancia alguna hasta que descubrí que para otros era alguien mayor. (más…)

El hado y la fuerza del destino

El hado y la fuerza del destino

En la tradición clásica, el hado es esa fuerza desconocida que obra irresistiblemente sobre los dioses, los hombres y los sucesos. Esa fuerza mediante la que podemos entender muchos de los acontecimientos que nos envuelven en este comienzo del otoño. El proceso catalán o las elecciones en Alemania, si queremos traspasar las fronteras regionales. El despertar de una ciudad con el rechazo al muro del AVE o la marcha de Pedro Antonio Sánchez del primer plano de la política institucional si nos quedamos en los dominios del antiguo Reino de Murcia. Lo curioso es que el hado de alguna gente, esa divinidad o fuerza desconocida hipotética que rige su vida, anda un tanto descarriado a la vista de cómo se precipitan los acontecimientos. (más…)

Soterramiento

Soterramiento

Si existiera la misma unanimidad y el empeño para resolver los problemas del soterramiento y las infraestructuras en Murcia que ponen en ir a los toros y aparecer en las crónicas rosas quienes detentan el poder político y económico… otro gallo nos cantaría. Si se hubieran cumplido los compromisos del año 2006 y antes se hubiera trabajado unidos en favor de un proyecto de Región sostenible, solidaria y justa, no tendríamos que estar lamentándonos aún de lo que nos pasa, de lo que no somos capaces de alcanzar y de sentir que no contamos como pueblo.

Dejaríamos de lanzarnos dardos envenenados. Nuestros políticos, en el gobierno o en la oposición, gozarían de credibilidad, cada uno por la parte que le ha tocado vivir en este sainete de la confusión y de las promesas incumplidas. Por cierto, la imagen que encabeza esta entrada es muy significativ por el lema de la pancarta y por algunos de las que la portan (el entonces alcalde Miguel Ángel Cámara, el entonces consejero y futuro sucesor José Ballesta, entre otros).

Empeño y responsabilidad de la que no pueden presumir los sucesivos gobiernos del PP en la Moncloa, San Esteban, la Glorieta o el Palacio Consistorial de Cartagena, como los parlamentarios en el Congreso, en el Senado y en la Asamblea Regional, ni buena parte de la sociedad civil empresarial y de otros ámbitos sociales, económicos y culturales.

Hay que tener mucha cara para tratar de desviar la atención con las acusaciones de colocar cemento o ladrillos en las vías, o máquinas que han sido dañadas. O los mensajes del Gobierno regional achacando a la “manipulación informativa” la responsabilidad de lo que sucede. En eso el poder es muy claro. ¿Se han olvidado ya cómo se descalificaron las protestas de hace seis años contra los recortes de aquella “izquierda poliédrica” a la que acusó Valcárcel ante la agresión sufrida por su sobrino político, entonces en su Gobierno, y de la que ya no se supo nada?

La llama que desde hace casi tres décadas mantiene viva la Plataforma Pro Soterramiento es la que ahora alumbra las movilizaciones masivas de los últimos días. Movilizaciones pacíficas que bendicen gentes que ya no están físicamente, como Pepe Tornel, cuyo relevo ha cogido su amigo y compañero Joaquín Sánchez, con el mismo espíritu no violento como el protagonizado desde la Plataforma de Afectados por las Hipotecas. Movilizaciones de jóvenes y mayores, de mujeres y hombres, de vecinos y de quienes se sienten identificados con ellos, que transcienden cualquier tipo de protagonismo personal o partidista, porque aquí el sujeto es la ciudadanía, especialmente la que vive en los barrios del sur de la ciudad. Con sus muchos aciertos y por qué no, también con errores, pero ¿quién no los comete?

Aquí hay motivos más que suficientes para dudar de las promesas en el cumplimiento de plazos, proyectos, inversiones, etc. Hay problemas que son de raíz, como la opción escogida del AVE por Alicante frente a un trayecto tradicional por Albacete, el olvido a los barrios del sur de la capital, las escasas inversiones en cercanías, la opción por las autopistas de peaje… Por eso, los motivos para las protestas son comprensibles y necesarios… excepto para quienes prefieren el silencio, la complacencia y la continuidad en sus cargos.

Creo que, al igual que en el resto de sempiternos problemas de esta comunidad nuestra, adolecemos de un liderazgo moral, y por tanto político, que sea capaz de convocar un gran acuerdo por la Región de Murcia que incluya las infraestructuras, la movilidad, la educación, la cultura y el desarrollo un modelo económico. Y que lo haga desde los supuestos de justicia, equidad y corrección de desigualdades. En ese acuerdo deberíamos estar todos con un objetivo claro: el bien común. Que en el caso de la ciudad de Murcia pasa por un soterramiento integral del trazado ferroviario, por encima de la visión cortoplacista de que llegue el AVE, pese a quien pese, y que provoca división.