Obras por pagar para todos

Obras por pagar para todos

Dentro de unos días será inaugurado el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia. Uy, cómo suena esto. Aeropuerto internacional, ni más ni menos. Una infraestructura donde las haya, para loor y gloria de nuestros gobernantes y empresarios. Eso sí, como dice nuestro consejero de Fomento, un aeropuerto que antes era de una concesionaria y ahora es de todos los murcianos y murcianas. Vamos, como si no lo hubiésemos pagado de una u otra forma, incluso antes de proyectarlo, y más ahora cuando tuvo que ser ‘rescatado’ por el papá Estado en forma de Aena, ese al que se le echaban pestes al comienzo del proyecto.

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Mi otra Carta a los Reyes

Mi otra Carta a los Reyes

Queridos Reyes Magos. Hoy tenéis un día muy complicado. No en balde, tratar de responder y atinar con las ilusiones de niños y mayores es una tarea ardua para concentrarla en tan pocas horas. Cada año que pasa os lo ponemos más difícil.  En mi caso, no quiero una tarjeta regalo, ni un teléfono móvil nuevo, ni unos pañuelos, calcetines o pijamas. Voy a tratar de aliviaros un poco.

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El miedo que nos acompaña

El miedo que nos acompaña

Que el miedo paraliza es un hecho innegable. Desde las experiencias de los primeros homínidos hasta que el ser humano es tal siempre hemos vivido acompañados del temor a lo desconocido, a lo que puede acabar con nuestra vida, a lo inexplicable. De ahí que el miedo forme parte de la existencia, en especial cuando los compañeros vitales de viaje lo transmitan al comienzo de la vida, como los padres y las madres lo hacemos con nuestros descendientes desde la cuna. Gracias al miedo sobrevivimos. Pero también gracias al miedo hay quienes sustentan su dominación.

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Igualdad, mérito y capacidad

Igualdad, mérito y capacidad

Gracias a la Fundación Civio, y en concreto a la periodista Eva Belmonte, hemos sabido que el Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado martes publicaba la evaluación de méritos y proyectos de los 95 candidatos al Consejo de Administración de RTVE. Tras esas valoraciones ofrecía la lista de 20 finalistas, que serán los que pasen por Las Cortes para que el Congreso elija a seis consejeros y, el Senado, a cuatro. De esos diez saldrá quien ocupe la Presidencia de la radio televisión pública. (más…)

Navidad y Año Nuevo

Navidad y Año Nuevo

Orfandad política

Orfandad política

Dentro de unos días se cumplen los diez años de la muerte de José Ramón Jara Vera. El periodista de Alguazas, Manuel Segura, lo recordaba hace una semana con una semblanza sobre su vecino de Ceutí. Al leer sus palabras afloraron las imágenes que hace poco más de una década provocaron una de las decisiones personales y profesionales que han marcado mi trayectoria en esta etapa de la vida. Decisiones que siempre he unido a los compromisos con personas que han sido referentes en los recorridos vitales que a todos nos persiguen.

En 2008 José Ramón Jara era vicesecretario general y portavoz del Partido Socialista en este territorio comanche en el que las complicidades y el caciquismo imperantes nos han llevado al lugar en el que estamos, con los mismos problemas, cuando no agravados, que hace casi treinta años. Acepté la invitación a sumarme al proyecto de cambio político que pretendía liderar, con respeto a los procesos y procedimientos del partido en el que militaba desde casi adolescente, pero con la clara perspectiva de romper con la esclerosis sempiterna que el PSRM-PSOE adolecía desde que le entregó al PP el Gobierno regional en 1995. Una entrega en la que, además del contexto nacional, influyeron especialmente las luchas intestinas entre las diferentes familias políticas del socialismo murciano. 

Pasé al lado oscuro con la ilusión de quien encuentra sentido a una decisión arriesgada que daba sentido a la inquietud política con la que había crecido desde niño. Dejé a un lado las ambiciones profesionales para apostar por una puerta que, estaba seguro, implicaba cerrar otras, como más tarde comprobé. Por supuesto que había otro tipo de ambiciones, pero en este caso ligadas a los ideales de un compromiso personal con lo que representaba la figura de José Ramón, junto a un proyecto de cambio político. Hasta entonces apenas lo había tratado, pero me bastaba lo que sabía de él a través de uno de sus hermanos y amigos comunes, sus posiciones ante la UCAM o su talante conciliador. La valía de su trayectoria en su pueblo, en la universidad, soporte en su familia y recorrido como servidor público. Políglota y, sobre todo, conocedor profundo del camino que había que impulsar, de manera transversal, para dignificar la política en esta nuestra Comunidad, desde una izquierda no excluyente.     

No me equivoqué cuando le dije que sí, pero tuve la desdicha de trabajar junto a él poco más de tres meses. Aún recuerdo su imagen en el garaje de la Asamblea Regional, andando con su maletín en dirección al coche tras haber intervenido en un debate sobre el agua ante el Pleno. Al día siguiente ofreció una rueda de prensa en la sede de Princesa, pero ya se sintió indispuesto y se marchó pronto a casa, de la que ya no salió apenas hasta ese fatídico 18 de diciembre.

Sentí su muerte como experimenté la de mi padre. Al igual que la orfandad que, en este caso, traspasaba los lazos de sangre a los del vínculo político. O lo que es lo mismo, a la invisible red de una utopía de transformación social frente a la que aún profeso la ausencia. Nada sucede por casualidad y los tiempos han deparado escenarios distintos. Con sus luces y sus sombras, pero con aprendizajes que apuntan a mostrar qué mueve a las personas y a las organizaciones de las que formamos parte. Las expectativas no pueden guiar el mundo.