Una Cuaresma muy blanca

Una Cuaresma muy blanca

La Cuaresma se está viviendo con intensidad en nuestra tierra. No hablo ya de los viacrucis propios del tiempo litúrgico para los católicos, o de los traslados de imágenes previos a las procesiones de la Semana Santa, sino de esas continuas presencias vivas de la religiosidad popular laica, permítaseme la expresión, que recorre las calles casi a diario en las últimas semanas. A la ya presencia de los vecinos de los barrios del Sur afectados más directamente por la apresurada y electoralista llegada del AVE a Murcia, se han unido los pensionistas con esa reclamación tan antigua y de otras épocas, que diría el ínclito Montoro, como es la de la actualización de estas prestaciones con el de la subida de precios. ¡Qué clásicos estos viejos con estas exigencias de tiempos pretéritos! No están a la última, el tiempo de la pos verdad, con lo que bien que les viene a algunos. (más…)

Mujeres y más mujeres

Mujeres y más mujeres

Les propongo un sencillo juego. Párense. Deténganse por un instante tras leer estas letras. Cierren los ojos. Imagínense que llegan a su casa, a su edificio. Recorran cada una de las plantas y frente a las puertas de las viviendas traten de recordar cuántas mujeres viven en ellas. Desde bebés recién nacidas hasta la vieja que aparece de vez en cuando en el ascensor, acompañada por sus nietos o baja la basura. Las que trabajan fuera del hogar, ¿dónde lo hacen? ¿A qué se dedican? Las que sólo viven al parecer para atender a sus hijos, esposo, nietos, tías o abuelas, ¿qué aspecto tienen? ¿Se les ve contentas? ¿Se oyen sus gritos por el patio de luces? (más…)

#ComparteLoQueImporta

#ComparteLoQueImporta

Definitivamente la cooperación al desarrollo no está de moda. Ya no cuenta, apenas aparece en los medios de comunicación y, lo peor de todo, es que parece que ha quedado relegada a sectores minoritarios de la sociedad civil. Los efectos de esta estafa económica que llaman crisis son demoledoras. A la pérdida de derechos sociales, de justos salarios y condiciones de trabajo dignas, se une un elemento grave: que ha calado profundamente el mensaje del ‘sálvese quien pueda’, que podemos traducir también por el ‘no me calientes la cabeza con la solidaridad con los más pobres que aquí los pobres ya somos muchos’. (más…)

¡Al suelo, que vienen los nuestros!

¡Al suelo, que vienen los nuestros!

Que el paso de los años deja huellas indelebles en nuestra historia personal es tan evidente como que en la Región de Murcia tenemos lo que nos merecemos. ¿O no parece un despropósito que el designado presidente del Gobierno acuse al resto del mundo mundial de ser el responsable de inferir una ´estocada de muerte´ al Mar Menor con unas enmiendas aprobadas anteayer en la Asamblea Regional? Olé, olé€ y olé. Madre mía, ´mi arma´, cómo tiene que estar el patio por dentro como para acusar a los otros de los despropósitos de dos décadas de inacción, miradas hacia otro lado, apuestas imposibles y especulación al galope. (más…)

Expectativas no cumplidas

Expectativas no cumplidas

Tentado estuve hace unos días de saltar en un encuentro con personas conocidas para interpelar a una antigua compañera que relataba una serie de hechos adornados de una interpretación que no se correspondía con la realidad. Tentado estuve, como digo, de responderle y de espetarle que, si necesitaba creerse esa visión de lo acontecido para engañarse o convencer a la concurrencia, pues estaba en su derecho. Pero que el respetable tenía claro que no era cierto, porque muchos testigos de lo sucedido podían corroborar que eso no era así. El silencio, sin embargo, fue la respuesta ofrecida, y resultó la más ajustada ante la tormenta que podía desatar una reacción como la que las tripas reclamaban. No olvidemos que, en la mayoría de las ocasiones, actuamos bajo presión, con reacciones desmedidas si se analizan con una cierta distancia. (más…)

Caciques y siervos

Caciques y siervos

En el tiempo que me reste de vida no quiero perder ni un momento en el que deje espacio a la insensibilidad frente a las injusticias. Frente a la sinrazón. Frente a quienes se encargan de ejemplificar la peor faceta del ser humano que, a mi juicio, no es otra que la figura que representa el abusón, quien ejerce el poder del fuerte frente al débil, quien se cree superior y hace ostentación de ello. De los caciques. Por eso siempre me he rebelado contra las iniquidades, las ilegalidades, los desafueros. Todo lo que tiene que ver con el disfrute de una posición privilegiada para someter al otro. Con el engaño, la manipulación, la mentira.

Admiro siempre por eso a quien es capaz de encarnarse en las realidades más duras de la vida, quien decide mojarse por quienes no tienen voz, por los olvidados, los que callan, los sometidos. Las buenas personas que no se resignan con lo que hay. Las buenas personas de andar por casa, que no presumen de ello, ni condenan a quien sigue otro camino. Las buenas personas que se la juegan.

Esa rebeldía que considero innata es la que aún hoy bulle en el interior de mucha gente que no quiere inmunizarse ante la soberbia, la chulería, la prepotencia y el caciquismo que pueblan los comportamientos de nuestra sociedad. Soberbia, chulería, prepotencia y caciquismo que están arraigados desde las más íntimas relaciones humanas, como las encontramos en la pareja, en la que la mujer se lleva la peor parte, o en las familias, donde niños y ancianos son el eslabón débil de la cadena.

Los caciques dejarán de serlo cuando los siervos se conviertan en amos de su destino.

Las hallamos también en las relaciones laborales, donde el callar y asentir de manera mecánica parece ser la única solución para garantizar un salario de miseria. Por supuesto que también en los injustos intercambios económicos de una sociedad en la que el poder del más fuerte sigue siendo la ley que marca la actividad lucrativa. En una economía que ha conseguido hacernos creer, a través de la cultura y la educación, que es la única posible. No digamos nada de la política, contaminada por una corrupción que no deja ver los árboles del buen gobierno, de la ética en los comportamientos, del sentido de la responsabilidad y el servicio público para el bien común.

josemdelaa / Pixabay

Nada de lo humano es ajeno a lo que sucede. De ahí que las medias tintas, como las medias verdades, causan a veces más dolor que los propios hechos en sí. Porque justifican comportamientos injustificables. Porque excusan acontecimientos que ya de por sí son reprobables. Porque afirmaciones como las de que “todos son iguales” o “no se puede hacer nada” han servido de pretextos para que los abusones sigan haciendo de las suyas. Ocupen una concejalía, la presidencia de un consejo de administración, una cátedra de universidad, el sillón principal del salón de una casa o un cargo electo o por designación.

Y no hablamos de colores políticos, sino de colores humanos, porque el mal uso del poder no entiende de siglas, puestos, equipos o clubes. El verdadero color es el de la rebeldía ante las injusticias, para el que cualquier pincel debe estar preparado a manchar. Ese bullir en las tripas es el que nos mantiene vivos, con esperanza y en actitud permanente de alerta. Los caciques dejarán de serlo cuando los siervos se conviertan en amos de su destino.


La imagen que encabeza esta entrada es una caricatura satírica del semanario La Flaca que ironiza sobre la farsa electoral. Con Sagasta al frente, aparece una comitiva de caciques, sicarios, fuerzas del orden público, campesinos y obreros prisioneros y la manipulación de las papeletas haciendo votar a los muertos.