Hay mucho ruido ahí afuera

Hay mucho ruido ahí afuera

Confieso que caigo a menudo en la tentación. No lo puedo evitar. Mira que lo intento, pero es más fuerte que mi voluntad. La pulsión es intensa, mayor que la intención de ejercer un control y alejarme del ruido que hay en el mundo de las redes sociales, los grupos de whatsApp y demás zarandajas virtuales que nos tienen comido el seso. Y lo hago hasta tal punto que llega un momento en el que pierdo el sentido de la realidad. Que no miro el reloj y se pasan los minutos, las horas, los días, las semanas y los meses. Sin darme cuenta se pasa hasta la vida, la mía y la de quienes viven a nuestro alrededor. Eso sin exagerar, porque si exagerase un poco podría decir que ya no estoy aquí, que he sido transportado a otra dimensión, una a la que no alcanzo a vislumbrar, a la que soy incapaz de describir o representar.

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De profesión, periodista

De profesión, periodista

Hace treinta años aún no había abandonado las aulas de aquella fría Facultad de cemento de la Ciudad Universitaria madrileña. En realidad ya conocía y vivía de lleno la redacción de un periódico de provincias. Más bien la sucursal de éste, que viene a ser como la tercera división en el fútbol. Eran los comienzos de una profesión a la que mi fantasía se recreaba en esas viejas películas de los años 40 y 50, repletas de máquinas de escribir, linotipias, humo de cigarrillos y carreras desenfrenadas. Unas imágenes románticas que, para un veinteañero como yo que hacía mis pinitos como auxiliar de redacción, colmaban con creces las aspiraciones que empezaba a saborear. (más…)

Perro no come perro

Perro no come perro

Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Granada y entre la que se encontraba también la de Murcia, explicó el pasado septiembre la base científica del viejo refrán ‘perro no come perro’. Y lo hacía detallando que, para un animal carnívoro, comer carroña de otro carnívoro, especialmente si es de su misma especie, incrementa la probabilidad de contraer patógenos que podrían hacer peligrar su vida. El trabajo aportaba nuevos datos sobre esta idea, que se remonta al menos a los tiempos de la antigua Roma (“Canis caninam non est”), y que viene a decir, en un contexto social, que los miembros de un determinado gremio tienden a evitar conflictos entre ellos. (más…)

Verano precario de la Pantoja

Verano precario de la Pantoja

Mientras usted lee esta entrada en el blog, la hija de un amigo trabaja en el restaurante de un club elitista de mi ciudad por el módico precio de 3 euros la hora. Es universitaria y no ha sido contratada por el establecimiento porque no hay contrato de por medio. Solo el acuerdo verbal de que tiene que hacer de todo a las órdenes del encargado durante 12 horas al día en estos meses de verano. El primogénito de un compañero, también universitario, está en Francia trabajando en el campo, cerca de Burdeos, con un contrato en regla y recibiendo por hora tres veces más que la chica nativa. ‘Papá, esto sí que es un país’, dice que le cuenta su hijo. (más…)

Lenguaje de la lisonja

Lenguaje de la lisonja

Relata Plutarco en el Tomo V de sus Vidas paralelas acerca de Tigranes II el Grande, emperador de Armenia, lo siguiente: “Tigranes,  al  primero  que  le  anunció  la  venida  de Lúculo, en lugar de mostrársele contento, le cortó la cabeza, con lo que ninguno otro volvió a hablarle palabra,  sino  que permaneció  en  la  mayor  ignorancia,  quemándose  ya  en  el fuego  enemigo,  y  no  escuchando  sino  el  lenguaje  de  la  lisonja, que le decía que aún se mostraría Lúculo insigne general  si  aguardaba  en  Éfeso  a  Tigranes  y  no  daba  a  huir inmediatamente del Asia, al ver tantos millares de hombres”. (más…)