No me queráis tanto

No me queráis tanto

Cada 9 de junio, cuando llega este día, os reunís en mi nombre en un teatro o auditorio y proclamáis a los cuatro vientos que os sentís orgullosos de ser murcianos, de haber alcanzado cotas de autogobierno nunca previstas y tal y tal. Apeláis al estado de las autonomías, a recordar aquel momento en el que los padres de la Región se reunieron en el hotel Conde de Floridablanca y sentaron las bases del Pacto de don José Moñino en el 78 para lo que hoy es una realidad: una comunidad uniprovincial con salida al mar (de eso hablaré un poco adelante), que ocupa parte de lo que fue un Reino, rodeada por otras tres pedazo de autonomías y con 45 municipios que muchas veces se miran de reojo porque, ¡tate! escucha que son distintos. (más…)

Miles de vecinos y vecinas exigen el soterramiento de las vías del tren en una lucha histórica

Miles de vecinos y vecinas exigen el soterramiento de las vías del tren en una lucha histórica

La ciudad de Murcia (440.000 habitantes) vive movilizada desde los primeros días de septiembre por las protestas de miles de vecinos y vecinas, que se han echado a la calles para reclamar el soterramiento del actual trazado ferroviario para la llegada del AVE. Una reivindicación que se remonta a comienzos de los años 90, cuando aún el proyecto de la Alta Velocidad no estaba sobre la mesa, ya que las vías del tren parten a la ciudad en dos al contar con una estación de ferrocarril ubicada en el barrio de El Carmen desde mediados del siglo XIX. Esta situación ha provocado molestias y una desigualdad palpable en recursos, infraestructuras y movilidad de quienes viven en los barrios y pedanías del sur del casco urbano frente el resto de la ciudad. Y unas demandas que no han respuestas o se han incumplido los acuerdos y compromisos suscritos por las administraciones públicas. (más…)

Murcia, ¿de quién eres?

Murcia, ¿de quién eres?

Describe el historiador Miguel Rodríguez Llopis en su Historia General de Murcia que durante el siglo XV los poderes locales lo monopolizaban un reducido número de linajes, de manera paralela al afianzamiento de la aristocracia regional sobre el conjunto del reino. Los recursos comunales pasaron de forma progresiva de la mano del campesinado al concejo. Precisamente, un reino desvertebrado y fragmentado fue el territorio idóneo para que los particularismos locales cobraran fuerza. De hecho, afirma este malogrado profesor de la Universidad de Murcia nacido en Yeste en 1958 y muerto en 2002, sólo la nobleza gobernante mantuvo conciencia de la unidad regional, por descansar sus intereses en el dominio político de todo el conjunto más allá de sus respectivas zonas de residencia. (más…)