De profesión, periodista

De profesión, periodista

Hace treinta años aún no había abandonado las aulas de aquella fría Facultad de cemento de la Ciudad Universitaria madrileña. En realidad ya conocía y vivía de lleno la redacción de un periódico de provincias. Más bien la sucursal de éste, que viene a ser como la tercera división en el fútbol. Eran los comienzos de una profesión a la que mi fantasía se recreaba en esas viejas películas de los años 40 y 50, repletas de máquinas de escribir, linotipias, humo de cigarrillos y carreras desenfrenadas. Unas imágenes románticas que, para un veinteañero como yo que hacía mis pinitos como auxiliar de redacción, colmaban con creces las aspiraciones que empezaba a saborear. (más…)

No se me pongan nerviosos

No se me pongan nerviosos

No pasa nada, por favor. Que nadie se ponga nervioso. Que esta noche es la final de la Champion y hay que tenerlo todo dispuesto: las cervezas, una cena en toda regla, los nervios a flor de piel y la sorna a punto para meterse con los culés, que encima de independentistas se han quedado solamente con dos copas menores. (más…)

Si quieres conocer a fulanico

Si quieres conocer a fulanico

Cuando uno no vive como piensa, acabará pensando como vive. Esta frase se la escuché a Rubalcaba durante la campaña electoral del año 2011, aquella en la que se cargó a la espalda el peso de la responsabilidad por las decisiones de Zapatero para evitar la intervención de la economía española, y, por ende, de la hecatombe que arrastraría al PSOE a la oposición y a la travesía del desierto en la que aún se encuentra. Desgraciadamente. Sí, desgraciadamente, porque no olvidemos que hubo una oportunidad para revertir la situación y no estuvieron dispuestos a ello quienes ahora tratan de que aceptemos como normal adquirir una vivienda por 100 millones de pesetas. Los que intentan presentar como modelo el endeudamiento bancario permanente para construir un proyecto vital. ¡Madre del amor hermoso! (más…)

Estrellas de dignidad al fondo del pasillo

Estrellas de dignidad al fondo del pasillo

Las estrellas no refulgen de igual manera que quienes se encargan de mantener alta la categoría del establecimiento. El resplandor oculta en muchas ocasiones la oscuridad de los pequeños office que son testigos mudos del drama de aquellas, las camareras de piso, las camareras de hotel, las ahora incluidas en la categoría de peones de limpieza. Yolanda es una de ellas, una de las 200.000 yolandas que dejan a punto en seis horas hasta treinta habitaciones de hotel. Es una de ‘las Kelly’, las que limpian, las mujeres que enferman mientras se baten récords de ocupación turística. Las que llevan dentro de sí el cansancio crónico, los dolores musculares, la ansiedad por los ritmos de trabajo. Las grandes consumidoras de ibuprofeno, junto con el resto de las limpiadoras de hogares o edificios, trabajadoras de la conserva, cuidadoras de nuestros viejos… (más…)

De la economía que no se habla

De la economía que no se habla

Miedo me da aceptar el relato sobre el crecimiento económico que hemos comprado en los últimos años para evaluar cualquier hecho de actualidad. Llega un festival de música como el WARM UP o el Viña Rock del pasado fin de semana, y nos hablan de su importancia con la variable de su impacto económico: las equis de miles o millones de euros que van a mover. O el puente del Primero de Mayo, las fiestas de Semana Santa, la llegada del AVE o la temporada turística en el Mar Menor. Todo tiene un precio y el mantra de nuestros economistas de cabecera, ideólogos del consumo y su corte de seguidores (políticos, empresarios, profesionales varios…) es que tenemos que crecer, crecer y crecer… porque si crecemos, crece la economía, y detrás de ella el aumento del empleo, las cotizaciones a la Seguridad Social, la corrección de las desigualdades… (más…)

De lo que no quiero hablar

De lo que no quiero hablar

No quiero hablar de La Manada, de la sentencia, del tribunal y de la prepotencia para agredir en grupo a una chica de 18 años y que todo quede en un simple caso de abusos sexuales y no de agresión sexual. Tampoco de que la tipificación de estos delitos responda a una cultura patriarcal, machista y sin sentido. Ni que dos de los culpables manchen con sus bailes, borracheras, grabaciones, tatuajes, chulería y delincuencia a la Benemérita y a la UME. O que para divertirse haga falta perder el control y que las fiestas populares se conviertan en botellones a lo bestia. No voy a hablar de ello. (más…)