El mar, el mar… y no menor

El mar, el mar… y no menor

“El mar es el lugar de donde venimos y a donde, gracias al cambio climático, vamos”. John Banville, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014, así lo afirmaba cuando vino a recoger el galardón hace un lustro. No en balde, abre y cierra una de sus grandes novelas, El mar, con referencias a ese personaje animado que preside esta historia sobre la memoria. “Se marcharon, los dioses, el día de la extraña marea”, escribe al comienzo, y termina el último párrafo con “una enfermera vino a buscarme. Me di la vuelta y la seguí hacia el interior del hospital, y fue como si me adentrara en el mar”.

(más…)

Pobre y precaria lluvia

Pobre y precaria lluvia

Entre las innumerables escenas que hace un mes se vivieron con motivo de la gota fría en nuestros vulnerables pueblos, barrios y campos, hay una que me dejó pasmado y, lamentablemente, es posible que les haya pasado desapercibida. Mientras caía la tromba de agua, en muchas de nuestras calles, se jugaban la vida esos grandes emprendedores y agentes de la nueva economía, de la economía circular, llevando a casa la cena a bordo de una bici. Cena que habíamos pedido, pese a todo. No nos sorprendemos, porque es verdad que hace ya tiempo que la precariedad viaja en bicicleta, moto o furgoneta de reparto con un carné de falso autónomo para ganarse la vida. También se mancha en la cocina de un restaurante o sirviendo mesas, cuidando a nuestros viejos, limpiando nuestras viviendas y oficinas o recogiendo las frutas o verduras en las explotaciones agrícolas.

(más…)
Cautivos y desarmados

Cautivos y desarmados

En el día de hoy no sé a ciencia cierta si las tropas nacionales han alcanzado los últimos objetivos militares. De lo que sí estoy seguro es de que han conseguido adentrarse por los recovecos que la democracia permite a todo el mundo. Están en las instituciones, presiden comisiones parlamentarias, se les escucha, se les permite que hayan marcado la agenda y se han convertido en fundamentales para aprobar presupuestos tras constituir gobiernos que venían arrastrando la enfermedad de la corrupción. Eso sí, con la complicidad necesaria, de una parte, de quienes hasta la fecha se mostraban como adalides de la regeneración y de la nueva política. De otra, la que jamás había ocultado que albergaba en su seno a esa milicia siempre dispuesta a volver a sus orígenes. Eso de los cordones sanitarios es muy europeo, pero aquí, en las esencias patrias, no se lleva.

(más…)
Y ahora, ¿quién lava la bandera?

Y ahora, ¿quién lava la bandera?

Carlos Alberto Rivera debe de estar que se sube por las paredes. ¿Cómo se les ha escapado a mi gente de Murcia una iniciativa sin igual?, se pregunta contrariado estos días. ¿De qué me sirve hacer un Consejo de Administración de la franquicia a mi imagen y semejanza si luego nos perdemos las mejores? Está claro que el autodenominado líder de la oposición, se empeñen Casado y Teo de hacérselo ver, no le va a perdonar a su portavoz Mario Gómez, enjugascado como está con la cartera de Fomento y adalid de las antiredes clientelares de los contratos menores, que una iniciativa como la de Vox se les haya ido de las manos en el Ayuntamiento de Murcia

(más…)
Al rincón de pensar

Al rincón de pensar

Este fin de semana voy a dormir más tranquilo. La altura de miras de Vox, Ciudadanos y, lógicamente, del PP, han desbloqueado el acuerdo de investidura en la Región de Murcia. A la Comunidad de Madrid le quedan horas. Ya hay garantes contra el adoctrinamiento político en las aulas. Mis sobrinos y sus compañeros y compañeras de clase serán formados en aquellos valores patrios que ansían, bajo la supervisión de la Inspección educativa. Qué grandes son. Si es que no puedo evitarlo. Me emocionan. Sinceramente era lo que todo el mundo quería. Lo que reclamábamos en las calles, en los talleres, en los hospitales y en nuestras casas. Lo acordado en los hoteles va a misa, porque la derecha, cuando dice de ponerse de acuerdo, lo hace hasta en la cama.  

Permítaseme, sin embargo, que visto lo visto en las últimas semanas, pueda desear enviar al rincón de pensar a mucha gente de distinto pelaje y condición. No solamente por el espectáculo político vivido aquí, en esta tierra, sino en otros lugares del país y, si me apuran, del mundo mundial. Al rincón de pensar para eso, para pensar, reflexionar, meditar, rezar, hacer mindfulness… lo que quieran según sus creencias.

En primer lugar, por la inmediatez del momento, quiero remitir a ese espacio a quienes han venido diciendo en campaña electoral que harían unas cosas y han hecho otras. Por coherencia de la buena. Por el valor de su palabra y porque no se inmutan y creen que la cosa no va con ellos. Modelo de virtud y virtuosismo. 

Expido a ese retiro a quienes no hablan de la precariedad, del valor de la negociación colectiva, de la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades o la transmisión intergeneracional de la exclusión social. Pero eso sí, son todos muy emprendedores y quieren aligerar las trabas administrativas para el dinero porque han redescubierto que el liberalismo es lo mejor de lo mejor. Vamos, anda.

Se trata de despachar al rincón de pensar, en definitiva, a toda esa tribu de individuos que precisan un alto en el camino para comprobar que sus vidas las controlan realmente ellos.

Deseo facturar a ese escondite a quienes solo tienen ojitos para su ombligo, los del yo, mí, me, conmigo… y si queda algún hueco, pues vuelta a empezar. Aquellos que miran con soberbia por encima del hombro, que son clasistas y que, por tanto, son sumisos con los poderosos y crueles con los débiles. Quienes se creen sus propias mentiras y viven en un permanente dualismo entre lo que dicen creer, lo que realmente profesan y lo que hacen. Personas con creencias delirantes y comportamientos confusos. Patologías más comunes de lo que cabría pensar.

Se trata de despachar al rincón de pensar, en definitiva, a toda esa tribu de individuos que precisan un alto en el camino para comprobar que sus vidas las controlan realmente ellos. Con sus luces y sus sombras y, lógicamente, con sus certezas y contradicciones. En un habitáculo en el que no está excluido nadie que tenga dos dedos de frente y sepa mirar a los ojos y afrontar las consecuencias de sus actos. Yo me apunto el primero, sin dudarlo. No vaya a ser que lo esté necesitando sin falta y aún no me haya dado cuenta. Allí aguardo a quienes estén dispuestos, permítaseme de nuevo, a un examen de conciencia ciudadano y laico. Pero eso sí, absténganse de tomarnos el pelo más de lo que ya lo han hecho.   

Mentiras a bajo precio

Mentiras a bajo precio

Solo recuerdo dos ocasiones en las que mi padre perdió los nervios y me dio sendas bofetadas en mi infancia. La primera, cuando crucé con mi hermano la autopista de La Coruña, la A6, en el verano de 1973, durante una estancia en el municipio madrileño de Las Rozas. La segunda, cuando le rompí su máquina de fotos Voigtländer que se había comprado en París en su etapa de emigrante, a principios de los años 60, y que era una joya preciada con la que plasmó los recuerdos de sus primeros años de matrimonio.

(más…)