La prioridad es quiรฉn mira a quiรฉn

La prioridad es quiรฉn mira a quiรฉn

Leรณn XIV habrรก dormido esta pasada noche en su cama romana despuรฉs de una intensa semana en Espaรฑa. Imagino que estarรก agotado. Como lo estรกn las familias tras los resultados de la PAU y con los pasos a seguir en busca de plazas universitarias para sus descendientes. Robert Prevost ha compartido aquรญ el final de curso escolar y el cuasi final del polarizado curso polรญtico antes de las vacaciones. Ha despertado simpatรญas y su mirada ha traspasado las fronteras ideolรณgicas que se interponen entre gentes, barrios y regiones. Y como habrรก tenido oportunidad de escuchar y conocer quรฉ se cuece aquรญ no le resultarรก ajena una expresiรณn que quizรก la Fundeu escoja a final de aรฑo como frase estrella. Lo mismo hasta Campofrรญo la elige en su anuncio navideรฑo o Josรฉ Mota para el Especial de Nochevieja.

Porque hay palabras que entran en la conversaciรณn como quien deja una piedra en mitad del camino: para obligarte a tropezar. La รบltima es esa ยซprioridad nacionalยป que algunos repiten como si fuera sentido comรบn, como si la vida fuese una cola del Mercadona o del Carrefour donde alguien se cuela y tรบ, indignado, reclamas tu turno. En Murcia, sin ir mรกs lejos, ya sabemos cรณmo funcionan estas cosas: basta con que falten mรฉdicos, vivienda o ayudas para que alguien seรฑale al de al lado, nunca al de arriba.

Mirar hacia arriba

La trampa es vieja, pero eficaz. En vez de preguntarnos por quรฉ una sociedad rica no garantiza condiciones dignas para todos, nos invitan a decidir quiรฉn merece pasar primero. Y claro, cuando aceptas ese marco, ya has perdido. Porque el foco deja de estar en los salarios que no dan, en los alquileres imposibles, en los servicios pรบblicos que se desangran. El foco pasa a ser tu vecino, tu compaรฑera de curro, la familia que llegรณ hace diez aรฑos y trabaja mรกs horas que un reloj. Mirar hacia abajo siempre es mรกs fรกcil que mirar hacia arriba.

En esta Regiรณn nuestra, donde la precariedad no es un concepto sino una experiencia diaria โ€”del campo a la hostelerรญa, de los cuidados a los barrios que sobreviven como puedenโ€”, el discurso encaja como un guante. ยซSi no hay para todos, primero los de aquรญยป. Pero, ยฟquiรฉn ha decidido que no hay para todos? ยฟQuiรฉn ha convertido derechos bรกsicos en bienes escasos? Curiosamente, los mismos que piden menos Estado para garantizar vivienda o empleo digno son los que luego quieren filtros de pertenencia para repartir lo poco que queda. Primero recortan, luego reparten carnรฉs.

Los datos desmontan el agravio

La realidad, sin embargo, es tozuda. Las personas migrantes no viven en un limbo: viven aquรญ, trabajan aquรญ, cotizan aquรญ y sostienen sectores enteros que, sin ellas, se vendrรญan abajo como un melรณn pasado. Y los datos โ€”esos aguafiestasโ€” desmontan el relato del agravio: la mayorรญa de las prestaciones sociales las reciben ciudadanos espaรฑoles, y la poblaciรณn migrante usa menos la sanidad que la autรณctona. El problema no es quiรฉn recibe, sino por quรฉ tanta gente no puede vivir con dignidad.

Pero para que la ยซprioridad nacionalยป funcione, necesita miedo. Necesita exageraciones, medias verdades y la sensaciรณn de que alguien se te cuela en la fila. Y, sobre todo, necesita ocultar que nunca hubo tanta riqueza acumulada en tan pocas manos. Esa es la operaciรณn polรญtica: que los รบltimos se peleen entre ellos mientras los primeros cuentan beneficios.

La prioridad, las personas

A veces se disfraza con palabras mรกs suaves โ€”ยซarraigoยป, ยซvinculaciรณn al territorioยปโ€”, pero la lรณgica es la misma: establecer jerarquรญas entre personas segรบn su origen. Y eso, en una democracia, es dinamita. Porque rompe la convivencia, alimenta sospechas y convierte al vecino en amenaza.

Desde la tradiciรณn cristiana, esa que algunos dicen profesar, el asunto es aรบn mรกs claro: la รบnica prioridad son las personas, especialmente las mรกs vulnerables. No hay verbos de exclusiรณn, sino de humanidad: acoger, proteger, promover, integrar. No es teologรญa; es sentido comรบn con alma.

Conocemos el cansancio real de tantos barrios, la angustia de tantas familias que no llegan a fin de mes, el desarraigo de quienes sienten que el futuro se les ha encogido. Pero utilizar ese dolor para seรฑalar al que estรก igual de fastidiado es una indecencia polรญtica y moral.

Reconstruir comunidad

La extrema derecha ha entendido que mucha gente se siente sola, sin horizonte colectivo. Por eso ofrece identidad, aunque sea a costa de excluir. Frente a eso, la tarea โ€”democrรกtica, social y tambiรฉn espiritualโ€” es reconstruir comunidad. Volver a mirarnos como parte de algo mรกs grande que el miedo.

Porque la cuestiรณn de fondo no es quiรฉn va primero. La cuestiรณn es si aceptamos una sociedad construida sobre la competencia entre los รบltimos o si defendemos una donde la dignidad sea el punto de partida, no el premio final. La prioridad, por tanto, no puede ser nacional. La prioridad, si queremos seguir llamรกndonos humanos, ha de ser humana.

Juan Josรฉ Tamayo: โ€œLa Regiรณn de Murcia es el laboratorio de la alianza entre extrema derecha polรญtica y religiosaโ€

Juan Josรฉ Tamayo: โ€œLa Regiรณn de Murcia es el laboratorio de la alianza entre extrema derecha polรญtica y religiosaโ€

El teรณlogo palentino afirma que โ€œel cristoneofascismo es una alianza global entre extrema derecha y fundamentalismos cristianosโ€

El teรณlogo Juan Josรฉ Tamayo presentรณ el pasado 30 de mayo en la sede de Podemos Regiรณn de Murcia (calle Cartagena), su nuevo libro Polรญtica y religiรณn (Tirant Lo Blanch, 2026), una obra que llega en un momento de mรกxima polarizaciรณn social y que analiza con precisiรณn quirรบrgica la alianza creciente entre extrema derecha e integrismos cristianos. En conversaciรณn con La Opiniรณn de Murcia, Tamayo aborda fenรณmenos como el cristoneofascismo, sitรบa a la Regiรณn de Murcia como uno de sus laboratorios mรกs visibles y reivindica un cristianismo laico y liberador, anclado en la figura histรณrica de Jesรบs de Nazaret. Tambiรฉn reflexiona sobre los riesgos de la inteligencia artificial y valora los รบltimos gestos del Papa Leรณn XIV, a quien considera ya una de las voces morales mรกs sรณlidas frente a la guerra y las nuevas formas de dominaciรณn global.

– ยฟEn quรฉ momento cree que nos encontramos en la relaciรณn entre polรญtica y religiรณn?

– La relaciรณn entre polรญtica y religiรณn no es nueva ni coyuntural: viene de lejos, desde la Grecia clรกsica hasta nuestros dรญas. Son dos realidades que se entrecruzan inevitablemente en la vida personal y colectiva de los pueblos. A lo largo de la historia han convivido momentos de separaciรณn, de colaboraciรณn y tambiรฉn de conflicto abierto. Hoy vivimos un escenario especialmente delicado: una polarizaciรณn creciente tanto en el รกmbito polรญtico como en el religioso. Esa polarizaciรณn condiciona la calidad democrรกtica y determina si la polรญtica se orienta al bien comรบn o a intereses particulares; si la religiรณn se convierte en fuerza liberadora o en legitimaciรณn del poder.

– Entonces la pregunta clave puede ser si la religiรณn debe quedar recluida en lo privado o si puede tener presencia pรบblica.

– Yo defiendo una presencia pรบblica liberadora, respetuosa con la autonomรญa de la polรญtica, la ciencia, la cultura y el arte, pero comprometida con los sectores populares. Lo contrario โ€”la religiรณn como legitimadora del poderโ€” ya lo vivimos durante el franquismo, y sus consecuencias fueron devastadoras.

Alianza de la ultraderecha

– En el libro habla del โ€œcristoneofascismoโ€. ยฟCรณmo define esa alianza y por quรฉ la considera una internacional del odio?

– El concepto surgiรณ en 2019, durante un curso de teologรญa de la liberaciรณn en Curitiba, en Brasil. Un alumno me dijo: โ€œEn la Iglesia nos prohรญben hablar de polรญtica y Bolsonaro se pasa el dรญa haciendo teologรญaโ€. Ese contraste me llevรณ a definir a Bolsonaro como โ€œel teรณlogo y predicador del cristoneofascismoโ€, porque utilizaba el lenguaje religioso para legitimar polรญticas autoritarias. Despuรฉs, viajando por Amรฉrica Latina y Europa, comprobรฉ que no era un fenรณmeno aislado: el golpe de Estado en Bolivia con apoyo de sectores catรณlicos conservadores; Salvini exhibiendo crucifijos y rosarios en Italia; la alianza entre Vox y asociaciones ultracatรณlicas en Espaรฑaโ€ฆ Todo ello configura una alianza internacional entre extrema derecha polรญtica y fundamentalismos cristianos โ€”evangรฉlicos y catรณlicosโ€” legitimada por el pensamiento neoconservador y el neoliberalismo.

โ€œJesรบs de Nazaret fue un laico crรญtico del poder polรญtico y religioso: ahรญ nace el cristianismo liberadorโ€

Es una โ€œinternacional del odioโ€ porque comparten un programa comรบn basado en el rechazo: odio al feminismo (llegan a llamar โ€œfeminazisโ€ a las mujeres feministas), odio a la inmigraciรณn expresado en xenofobia y racismo, negaciรณn del cambio climรกtico, rechazo al matrimonio igualitario, odio hacia las personas LGTBIQ+, islamofobia y antisemitismoโ€ฆ Es una inversiรณn absoluta de los valores cristianos: donde el cristianismo propone amor, ellos proponen odio; donde propone perdรณn, ellos proponen venganza; donde propone hospitalidad, ellos levantan muros.

– En su texto menciona a la Regiรณn de Murcia como un caso paradigmรกtico. ยฟQuรฉ papel juega en este fenรณmeno?

– La Regiรณn de Murcia funciona como un laboratorio donde se experimenta el programa de la extrema derecha polรญtica y religiosa. El pin parental, impulsado bajo presiรณn de Vox, o las medidas contra centros de acogida de menores son ejemplos de cรณmo ese ideario se traduce en polรญticas concretas. Pero tambiรฉn quiero subrayar que en Murcia existe una respuesta cristiana y ciudadana muy coherente, que no siempre recibe la visibilidad que merece. Colectivos cristianos โ€”y tambiรฉn musulmanesโ€” han defendido la educaciรณn integral, la hospitalidad y la acogida. La ILP para la regularizaciรณn de personas migrantes, promovida por Cรกritas, es un ejemplo de compromiso evangรฉlico autรฉntico. El problema es que los medios amplifican las movilizaciones racistas o antifeministas, pero no colocan en primera pรกgina las iniciativas solidarias. La polarizaciรณn no la generan quienes defienden la dignidad humana, sino quienes promueven discursos de odio.

-Una de las tesis mรกs llamativas del libro es presentar a Jesรบs de Nazaret como un judรญo laico. ยฟCรณmo ayuda esa visiรณn a defender la compatibilidad entre cristianismo y Estado laico?

-Jesรบs no pertenecรญa a ninguna familia sacerdotal, no fue funcionario del templo ni tuvo reconocimiento oficial como rabino. Su vida pรบblica no se desarrollรณ en el templo, sino en los caminos, las aldeas y las ciudades de Galilea, en el espacio cรญvico. Fue un creyente laico que viviรณ su fe desde la tradiciรณn profรฉtica, sapiencial y apocalรญptica.Su actitud fue profundamente crรญtica con los pilares de la religiรณn oficial, ya que criticรณ los lugares sagrados, los tiempos sagrados, las acciones sagradas y a las autoridades religiosas.

โ€œLeรณn XIV se ha convertido en la mayor autoridad moral mundial contra la guerraโ€

Sus grandes conflictos no fueron con la religiรณn, sino con el poder polรญtico imperial, que finalmente lo condenรณ. Frente al imperio, Jesรบs propuso el Reino de Dios, que se realiza mediante prรกcticas de liberaciรณn. Ademรกs, puso en marcha un movimiento igualitario de hombres y mujeres, algo revolucionario para su tiempo. No podemos decir que fuera feminista en sentido moderno, pero sรญ que su movimiento nace de un colectivo de mujeres. Por todo ello, sostengo que no hay contradicciรณn entre cristianismo y laicismo. El laicismo garantiza la libertad de conciencia y evita que las religiones se conviertan en cogobernantes o colegisladoras.

Cristianismo y estado laico

– ยฟPor quรฉ cree que ciertos sectores de la jerarquรญa siguen tachando el laicismo de fundamentalismo laicista?

-Por una falsa imagen del laicismo y por la persistencia del clericalismo, que pretende seguir controlando la vida polรญtica, legislativa y social. El laicismo defiende la independencia de la polรญtica respecto a cualquier tutela religiosa, la libertad de conciencia (creer o no creer) y la responsabilidad personal en materia de fe. Todas las instituciones son laicas, y eso no es una amenaza para la religiรณn, sino su mejor garantรญa de libertad.

– Quรฉ opiniรณn tiene sobre Leรณn XIV y sus intervenciones de los รบltimos tiempos?

– La verdad es que los รบltimos gestos de Leรณn XIV me han impresionado profundamente. Su encรญclica Magnifica humanitas me ha parecido un documento de enorme calado, y creo que en estos meses ha logrado algo que no tenรญa al inicio de su pontificado: convertirse en una autรฉntica autoridad moral a nivel mundial. Esto se debe, sobre todo, a su reacciรณn firme frente a los seรฑores de la guerra โ€”Netanyahu, Trump y otros lรญderes que alimentan la lรณgica bรฉlicaโ€” y a su afirmaciรณn rotunda de que no existen guerras justas, que lo รบnico defendible es una paz justa, desarmada y desarmante. Esa claridad รฉtica le ha dado una fuerza que antes quizรก no se percibรญa, en parte porque aรบn estaba reubicรกndose en su nuevo papel y porque la sombra de Francisco, con su personalidad tan arrolladora, era muy alargada. Durante meses se le juzgรณ siempre en comparaciรณn con รฉl, casi siempre para situarlo por debajo.

La IA unifirma la humanidad

-Pero reconocerรก que eso ha cambiado y que la encรญclica es un buen ejemplo de ello.
-En efecto. Con su postura inequรญvoca contra la guerra, Leรณn XIV se ha convertido, a mi modo de ver, en la figura con mayor auctoritas moral del panorama internacional. Y la encรญclica lo confirma: es un texto que lo sitรบa entre los grandes defensores de la dignidad humana, especialmente de la dignidad de quienes mรกs la ven vulnerada: los empobrecidos, los oprimidos, los pueblos sometidos a sistemas de dominaciรณn como el capitalismo, el colonialismo, el patriarcado o el imperialismo, hoy mรกs fuertes que nunca. Ademรกs, el documento tiene una dimensiรณn histรณrica en relaciรณn con la inteligencia artificial. Puede marcar un rumbo nuevo para la humanidad, porque no se limita a describir los riesgos tecnolรณgicos, sino que analiza sus consecuencias en la educaciรณn, el trabajo, la gobernanza, los derechos humanos o la vida social. Si se siguen las orientaciones que propone, la IA podrรญa ponerse al servicio de la mejora de la vida humana, y no al revรฉs. En definitiva, creo que estamos ante un pontificado que ha encontrado su voz y su lugar, y que estรก ofreciendo una lectura profundamente humanista, crรญtica y liberadora del momento histรณrico que vivimos.

– ยฟQuรฉ espera de la visita del Papa Leรณn XIV a Espaรฑa?

-Mรกs que esperanza, es un deseo: que el Papa debe poner sobre la mesa los grandes problemas de la sociedad espaรฑola y de la Iglesia. En cuanto a รฉsta, renunciar a los privilegios derivados de los acuerdos con la Santa Sede, devolver los bienes inmatriculados indebidamente, abrir las comunidades a migrantes, refugiados y colectivos LGTBIQ+, situarse del lado de los empobrecidos, asรญ como pagar indemnizaciones justas a las vรญctimas de pederastia. Y para la polรญtica, combatir la corrupciรณn, condenar a la extrema derecha por antidemocrรกtica y por defender valores contrarios a la democracia y al Evangelio, garantizar el derecho a la vivienda y afrontar la injusticia estructural y las desigualdades crecientes. Si la visita sirve para eso, habrรก cumplido una funciรณn histรณrica.

Regularizar para reconocer

Regularizar para reconocer

Una de esas asignaturas pendientes que me restan por superar, tras pasar el ecuador de la vida, es no haber aprendido francรฉs. Mรกxime cuando estuvo al alcance de la mano hace ya seis dรฉcadas en el Parรญs de Charles de Gaulle, en el aรฑo en el que estableciรณ relaciones diplomรกticas con la Repรบblica Popular China. Era uno de esos reciรฉn nacidos de los miles de espaรฑoles que viajaron en busca de una mejor vida a la que parecรญan destinados en un paรญs aรบn partido por una guerra incivil, fruto de un golpe de estado, en la que unos ganaron y otros muchos perdieron.

Mis progenitores salieron del pueblo con el รกnimo de un reagrupamiento familiar con otros que lo habรญan hecho antes. Pero la experiencia no fue tan positiva como la esperada y regresaron al poco tiempo en uno de esos trenes que nunca parecรญan llegar a su destino. Envuelto en tristeza y un halo de desesperanza que salรญa de los compartimentos, allรญ estaba un bebรฉ que terminarรญa de criarse entre Murcia y Alicante, con el apelativo de franchute arrastrado hasta el final de la adolescencia. No fue el รบnico: tambiรฉn el de alicantino, borracho y fino al cambiar de pueblo y de provincia. Si no les suena algo de esto es porque la memoria es muy corta. Selectiva, mรกs bien, porque si la recuperรกsemos un poco y mirรกsemos atrรกs, sin necesidad de ir muy lejos, otro gallo cantarรญa.

Debate metafรญsico

Ahora en Espaรฑa estamos viviendo el debate sobre la regularizaciรณn de inmigrantes como si fuera una cuestiรณn metafรญsica, de esas que se discuten en las sobremesas largas cuando ya no queda ni cafรฉ. Una posiciรณn que se argumenta estos dรญas es que ese proceso es algo mucho mรกs sencillo: o regularizamos, o el paรญs se nos queda sin manos, sin pensiones y sin futuro.

No me gusta que la defensa tenga que ver con una visiรณn utilitarista del fenรณmeno migratorio y no, simplemente, por una cuestiรณn de humanidad, de valores, de derechos humanos y, por tanto, de justicia. Pero nada, aquรญ seguimos, atrapados en un bucle emocional donde algunos han convertido la xenofobia en una especie de religiรณn civil. Y ya se sabe: a un creyente dogmรกtico no se le convence con datos, sino con milagros.

Una de las grandes mentiras que circulan sobre la poblaciรณn migrante es que viene a quitarnos el trabajo

Partidos polรญticos como Vox o Alianรงa Catalana (e incluso el propio PP) han creado una xenofobia emocional y han sabido convertirla en creencia. Un argumento puede discutirse, pero es imposible revisar o desmontar racionalmente una creencia dogmรกtica que estรฉ muy viva. Las ideas se tienen, pero en las creencias se estรก. En ese รกmbito de lo incuestionable no tienen cabida los anรกlisis que demuestran que sin los migrantes hay servicios que no funcionarรญan y que ellos contribuyen de forma relevante al sistema de pensiones.

Regularizaciรณn para reconocer
Ilustraciรณn de Nana Pez

Chivos expiatorios

Recordemos que entre esas grandes mentiras estรก la de que vienen a quitarnos el trabajo. Pues mire, no. Los estudios muestran que no compiten por los mismos puestos y que, de hecho, aceptan trabajos que muchos espaรฑoles no queremos ver de lejos. Y encima cobran un 30 por ciento menos. Vamos, que si alguien estรก siendo explotado aquรญ, no son precisamente los de siempre. O tambiรฉn. Pero la narrativa del โ€œnos robanโ€ funciona porque apela a las tripas, no al cerebro.

Crece en Espaรฑa la aporofobia. Es decir, el asco y la aversiรณn al pobre, al inmigrante ยซsudacaยป, ยซmoroยป o ยซnegroยป. Como afirma el sociรณlogo Rafael Dรญaz-Salazar, es un problema antropolรณgico de gran magnitud que va mรกs allรก de la polรญtica y que tiene algunas semejanzas con la mutaciรณn cรญvica que hizo posible el apoyo al fascismo y al nazismo. Ahora el chivo expiatorio no son los judรญos, sino los migrantesโ€ฆ ยกque necesitamos! Por eso, el irracionalismo forma parte de la cultura de quienes se sitรบan en la รณrbita de esos partidos. Esa mezcla tรณxica es terreno fรฉrtil para discursos que recuerdan demasiado a otros tiempos, incluso entre los mismos pobres, a golpe de TikTok. Y no digamos cuando los proclaman personas que se declaran catรณlicas, apostรณlicas y rumanas, ยกuy!, perdรณn, romanas.

Acto de justicia

De ahรญ que el proceso de regularizaciรณn no sea un gesto de buenismo ni una concesiรณn ideolรณgica. Regularizar no es regalar nada: es reconocer que ya estรกn aquรญ, en esta tierra de promisiรณn, que trabajan, que sostienen sectores enteros y que merecen derechos y estabilidad. Es, ademรกs, la รบnica forma de combatir la economรญa sumergida y la explotaciรณn laboral.

Y si a alguien le preocupa que esto โ€œatraiga a mรกsโ€, quizรก convenga recordar que el mejor freno a la migraciรณn no son los muros ni los discursos incendiarios, sino la justicia global: que la gente pueda vivir dignamente en sus paรญses. Pero eso exige polรญticas serias, no eslรณganes.


Ilustraciรณn | NANA PEZ

Tambiรฉn en Spotify:

Utopรญa compartida… en el tajo

Utopรญa compartida… en el tajo

Tres curas acaban de escribir y publicar dos libros. De esos tres sacerdotes, dos estรกn casados. Uno ha sido cura obrero, otro estรก empeรฑado en no dejar escapar la oportunidad de visibilizar su opciรณn por los mรกs pobres aquรญ en la Regiรณn de Murcia y con los refugiados en diversas partes del planeta. Y todos ellos decidieron en algรบn momento de su vida que su ministerio sacerdotal habรญa que derramarlo en medio del mundo, alejado de oropeles y del boato, de un cometido que no fuera el de encarnarse en realidades que habitualmente parecen destinadas a otro tipo de personas. Una utopรญa compartida… en el tajo.

Amigos y compaรฑeros

Hablar de Joaquรญn Sรกnchez Sรกnchez (Vilanova de Sau, Barcelona, 1962) y de Fernando Bermรบdez Lรณpez (Alguazas, Murcia, 1943) es hacerlo de dos amigos y compaรฑeros en mil batallas por la solidaridad y el compromiso. Habitualmente aparecen en medios de comunicaciรณn, bien como destacados columnistas o como activistas frente a los desahucios, concentraciones en favor de las personas refugiadas, los derechos humanos y la cercanรญa a quienes son descartados del sistema. Joaquรญn Sรกnchez es la bondad personificada, portador de un corazรณn tan grande para amar que a veces le juega una mala pasada, capellรกn de prisiones y de centros de salud mental o de mayores. Fernando Bermรบdez, con su barba cana, es la imagen de quien un dรญa llegรณ a Amรฉrica Latina y se enamorรณ de su pobreza y rebeldรญa, de su pasiรณn para vivir la fe de otra manera distinta a la que estaba acostumbrada en estas tierras. Y para dialogar entre las religiones desde una posiciรณn de igual a igual.

Diรกlogo epistolar

En La utopรญa compartida (Alianza Con-Vida 20, 2023) ambos entablan un diรกlogo epistolar repleto de reflexiones sobre todo aquello que les inspira en sus diferentes opciones de vida. Desde el sentido de la acciรณn sociopolรญtica a la crisis de la รฉtica, desde la conversiรณn y el sentido de la propia vida a la corrupciรณn y, paradรณjicamente, a los signos de esperanza o al Reino de Dios. Del diรกlogo interreligioso a preguntarse si las religiones sirven para algo. Por supuesto, sin dejar pasar la Iglesia que sueรฑan, los retos ante la vida y la declaraciรณn de principios de que el amor vence los discursos de odio.

Y para culminar este libro escrito a cuatro manos, un regalo tras este intercambio de cartas: su credo. Una confesiรณn repleta del alimento de la fe y la esperanza de que este mundo tiene sentido, bajo el impulso de la utopรญa en la bรบsqueda de nuevos horizontes. Desde sentir a Dios como una fuerza espiritual, trascendente, en el corazรณn del Universo, infinitamente mayor que cualquiera de las religiones que lo hacen suyo. Una declaraciรณn de fe en Jesรบs de Nazaret, de su encarnaciรณn en los รบltimos y de su anuncio de la buena noticia y esperanza para las personas empobrecidas. Una proclama acerca del Reino de Dios en la historia presente que es capaz de convertir los corazones agrietados de los hombres y mujeres en semillas de liberaciรณn, en una Iglesia nueva soรฑada que ama a Marรญa que ยซsacรณ a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildesยป.

Mantener la memoria

El tercero de los autores es Pedro Castaรฑo Santa (Yecla, Murcia, 1940), cura obrero afincado desde los comienzos de su ministerio en Cartagena y del que hace unos meses dimos cuenta de La otra cara de la Catedral Antigua (2022), un retrato de lo vivido en la parroquia de Santa Marรญa la Antigua entre los aรฑos 1967 y 1976, en los que estuvo adscrita a la Diรณcesis de Cartagena. Su anterior trabajo, en el que en sus poco mรกs de cien pรกginas, logra cumplir el principal objetivo que le llevรณ a remover recuerdos y a recopilar documentos y fotografรญas de esos aรฑos: mantener viva la memoria de lo que allรญ aconteciรณ.

Pedro Castaรฑo acaba de publicar En el tajo. Avatares de un cura en su trabajo (octubre 2023), prologado por el historiador y secretario comarcal de CC.OO. Josรฉ Ibarra Bastida, en el que se narra todo su periplo vital como cura obrero desde sus tiempos de seminarista, atravesado por el impulso que estos testimonios de encarnaciรณn en el mundo del trabajo llevaron a cabo los curas obreros franceses. Una inspiraciรณn que le llegรณ de la mano de los grupos de Jesรบs Obrero, la experiencia de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y de la presencia de Guillermo Rovirosa, primer promotor de la HOAC, y del sacerdote Tomรกs Malagรณn, en el propio Seminario Mayor de Murcia.

Encarnaciรณn en el mundo obrero

A lo largo de sus pรกginas podemos conocer los diferentes lugares de trabajo que este yeclano conociรณ desde adolescente, en su pueblo, y ya de joven, en la vendimia francesa. Su verdadero bautismo como cura obrero, como รฉl mismo reconoce, en Uniรณn Explosivos Rรญo Tinto, ya en Cartagena, en empresas auxiliares, en la Refinerรญa de Escombreras, su posterior despido, el paso por la cola del paro hasta llegar a una empresa auxiliar de Bazรกn, para luego emplearse en otra de jardinerรญa. Un periplo como estibador frustrado, pescador, reparador de barcos de recreo, librero en Espartaco durante unos meses y miembro de una cuadrilla de yesaires o yeseros en Zamora y Cocentaina (Alicante), asรญ como en La Palma, hasta recalar en Correos, donde conociรณ diferentes destinos hasta su jubilaciรณn. Un recorrido vital en el que ha primado siempre su deseo de encarnaciรณn en el mundo obrero. Desde su condiciรณn sacerdotal, aunque en un momento de su vida decidiera unirse a Rosa, su mujer, con la que ha tenido dos hijos y nietos.

Dos libros que son unos nuevos hijos para estos jรณvenes inquietos, ministros de la utopรญa, la dignidad y el compromiso. De la esperanza que no desfallece.

Fraternidad polรญtica

Fraternidad polรญtica

Llรกmenme blando, flojeras o cobarde. Lo que quieran. A estas alturas de la pelรญcula ya apenas me afecta. Nunca he llevado bien la mentira, la hipocresรญa, las medias verdades o las promesas que se lanzan a sabiendas de que no se cumplirรกn. Incluso cuando un servidor, oh pecador, ha caรญdo en ellas. He sido testigo privilegiado de muchas de esas actitudes y comportamientos en diferentes etapas en las que estuve embarcado en la polรญtica institucional. Como tambiรฉn de lo contrario, ยฟeh? De la generosidad, la bondad y el trabajo por el bien comรบn. Pero ese lado oscuro en la gestiรณn de los asuntos pรบblicos me genera tal desasosiego que, a veces, las ramas del polarizado debate polรญtico nos impiden ver el bosque de las decisiones que afectan a la vida de la gente.

Individualismo indiferente

No resulta difรญcil aceptar que dรฉcadas de polรญticas neoliberales han socavado los fundamentos de la democracia y provocado una grave crisis polรญtica. La polรญtica se ha sometido a la lรณgica inmisericorde de la rentabilidad econรณmica, reduciendo su funciรณn a la adaptaciรณn de las personas y la sociedad a las exigencias de la rentabilidad. Por otra parte, se ha fomentado un individualismo indiferente que ha conducido a muchas personas a buscar solo lo que consideran sus intereses y conveniencias. Esto es grave, puesto que se olvida la responsabilidad que tenemos hacia los demรกs y hacia el mundo que habitamos. Aunque suene muy fuerte, ambas dimensiones son destructivas para la vida social y para el valor humano de la polรญtica. Si trasladamos esto de lo que les hablo a algunas de las reivindicaciones que escuchamos estos dรญas para la investidura del presidente del Gobierno de Espaรฑa… la suerte no estรก echada.

La explicaciรณn de que se hayan extendido los movimientos polรญticos de extrema derecha, tanto en nuestro paรญs como en el resto de Europa y del mundo, tiene que ver con el crecimiento de la desafecciรณn hacia la vida polรญtica. Una inquina que, precisamente, viene generada por los efectos nocivos de las desigualdades sociales que han generado las polรญticas neoliberales y las dificultades de las instituciones polรญticas para afrontarlas. No olvidemos, sobre todo, sus consecuencias en las personas y familias vulnerables, empobrecidas y excluidas. De ahรญ que no sorprenda, por ejemplo, el importante apoyo que Vox ha cosechado en muchos de nuestros barrios olvidados.

Precisamos recuperar la polรญtica, tanto en el plano de las instituciones polรญticas como en el de la vida polรญtica del conjunto de la sociedad

De lo que se trata, en realidad, es de una forma de neoliberalismo autoritario que enmascara con su demagogia la pretensiรณn de someter la vida de las personas y de la sociedad a la rentabilidad econรณmica, con un desprecio absoluto del bien comรบn. Y aquรญ los discursos se superponen entre determinadas fuerzas polรญticas y poderes empresariales, culturales y mediรกticos. Es una realidad muy peligrosa para la convivencia social y, particularmente, para la vida de las personas y familias empobrecidas, porque desvรญa la atenciรณn de los problemas sociales que necesitamos afrontar.

Recuperar la polรญtica

Llegados a este punto me sumo a defender una polรญtica para la fraternidad, la de โ€œla mejor polรญtica puesta al servicio del verdadero bien comรบnโ€, tal y como la seรฑala el papa Francisco. Porque no me negarรกn ustedes que precisamos recuperar la polรญtica, tanto en el plano de las instituciones polรญticas como en el de la vida polรญtica del conjunto de la sociedad. Una verdadera reconquista que pasa por colocar en primer lugar las necesidades y derechos de las personas y familias empobrecidas, esencia del bien comรบn. Es el รบnico camino para que las personas sean siempre lo primero, para el reconocimiento efectivo de la dignidad de cada persona. En la Regiรณn de Murcia, basta con ponerles rostro a las familias que se han visto privadas de las becas-comedor o las que padecen los problemas del transporte escolar o que sus hijos e hijas den clase en barracones.

Ausencia de diรกlogo

En la vida polรญtica, como en cualquier otro รกmbito de la existencia, debe darse un diรกlogo autรฉntico y eficaz orientado a sanar las raรญces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo. Cuรกnto se echa en falta ese diรกlogo en todos los debates que tenemos sobre la mesa. Desde nuestros colectivos, pueblos y ciudades, y no digamos en la polรญtica nacional e internacional.

Se trata de asumir la responsabilidad que todas las personas tenemos en la vida social y polรญtica, colaborando a caminar hacia la justicia y la fraternidad. Un compromiso que tiene que llevarnos a romper la dinรกmica de la creaciรณn de enemigos y de la permanente confrontaciรณn que descalifica a los demรกs. Y, por supuesto, al empeรฑo en construir un diรกlogo desde la diversidad para avanzar en amistad social. Esa es la vida polรญtica en la que creo, la que recupera su sentido humano y humanizador. Aquรญ ya no hay cobardรญa que valga. Es tiempo de valientes.


Ilustraciรณn | NANA PEZ
Este artรญculo estรก inspirado en la Resoluciรณn ยซUna polรญtica para la fraternidadยป, aprobada en la XIV Asamblea Geneal de la HOAC, celebrada del 12 al 15 de agosto de 2023
Cuidado con el cuidado

Cuidado con el cuidado

ILUSTRACIร“N | NANA PEZ

Al igual que hace unos aรฑos la solidaridad lo inundaba todo ahora hablamos del cuidado como esa palabra mรกgica que todo lo envuelve. Un concepto que va mรกs allรก de las modas y que nuestro sistema es capaz de confundir y devaluar, como eso de la economรญa circular que escuchamos a menudo, una nociรณn que pretende edulcorar a un sistema econรณmico depredador y destructivo de personas, pueblos y ecosistemas de diverso signo.

Suena ya casi pedante afirmar que uno de los grandes efectos que nos mostrรณ la pandemia fue la fragilidad, la vulnerabilidad del ser humano. Sobre todo, de aquellas personas que se vieron mรกs involucradas en la dimensiรณn de la salud y en lo que la rodeaba: las de los รกmbitos sanitarios, educativos y de la acciรณn social. De ahรญ que hablar de cuidado entre muchas de esas personas cansadas es hacerlo sobre su extenuaciรณn laboral ante las cuales no hay respuesta de cuidado sino solo unas palabras convertidas en una moda pasajera.

Cansadas del golpecito en la espalda

Esas gentes, como otras de los sectores esenciales, estรกn hartas del cuidado del que les hablan, porque sienten que estรกn en permanente estado de descuido. Estรกn cansadas del golpecito en la espalda o del recuerdo del aplauso y el Resistirรฉ, mientras que no ven mejoradas sus condiciones laborales. O quรฉ decir tiene, si no se garantiza la sanidad pรบblica y universal para todas las personas. Pero de verdad.

El cuidado se presenta, como reconoce el profesor de ร‰tica, Luis Aranguren, como un Pepito Grillo en la base de un estado de bienestar que se niega a ser desmantelado, y se aleja de un voluntarismo emotivista que se mueve con aquello del โ€œno te preocupes, que todo va salir bienโ€, como estamos acostumbrados a escuchar en pelรญculas y series. Hablar del cuidado lo tenemos que hacer, sin embargo, en medio del contexto de una humanidad en crisis, herida, en el que se han sobrepasado los lรญmites del crecimiento. Cuanto antes nos demos cuenta de ello antes podremos hacerle frente. Por mucho que pretendamos mirar hacia otro lado. Nuestro bienestar se sustenta en haber esquilmado al planeta de sus recursos naturales.

Cuidar o perecer

La alternativa, por tanto, es un cuidado que surge como paradigma gobernado por la razรณn cordial y que siente, abierta al largo plazo y asentada en la interdependencia y la ecodependencia, como asegura Aranguren, que son unas claves antropolรณgicas y espirituales. โ€œO cuidamos o perecemos como especie humanaโ€, afirma Leonardo Boff. Un cuidado que es una protesta contra toda forma de dominio, control o abuso entre personas o de las personas y la naturaleza. Y promotor de una cultura donde el respeto, el reconocimiento y la confianza se ejercen con esmero.

Quรฉ decir tambiรฉn de poner el cuidado en el centro de las organizaciones, incluidas las religiosas. Un cuidado que abre grietas en unas estructuras cada vez mรกs oxidadas. No tenemos que irnos muy lejos. Desde el lugar mรกs cercano, nuestras familias, a las instituciones educativas, polรญticas o econรณmicas en las que la persona no suele ocupar el centro de las preocupaciones. Organizaciones que deben de estar atravesadas por la participaciรณn (donde se detecta lo comรบn y aleja a los controladores), la colaboraciรณn (con un propรณsito compartido de modo horizontal y circular) y el dinamismo (con apertura a la evoluciรณn en el que la persona estรฉ por encima de resultados).

En el centro del debate

En este descubrimiento de diferentes dimensiones del cuidado, tal y como expresa el profesor Aranguren, hay un aspecto que llama poderosamente la atenciรณn. No es otro que el de que, probablemente, se llega al cuidado desde la experiencia del descuido con uno mismo (de eso hablaremos en otro momento), con los demรกs y con el planeta. De ahรญ que cuidado y justicia se entremezclen en una dimensiรณn de la รฉtica que no es contradictoria, sino que persiguen un objetivo que no es otro que el de la humanizaciรณn de nuestro mundo.

El concepto del cuidado (o el mรกs amplio, de los cuidados), por tanto, estรก ya ocupando el centro de los debates sobre el presente y el futuro de la humanidad. Permanecer atentos a que el sistema no lo engulla y lo mercantilice, como lo hizo con la solidaridad, es uno de los grandes retos que tenemos por delante. El cuidado transforma, moviliza. Es disruptivo con el orden vigente. Bienvenido sea.


Una visiรณn mรกs amplia de esta dimensiรณn del cuidado la podemos encontrar en el Tema del Mes de junio 2023 de la revista www.noticiasobreras.es, escrita por Luis Aranguren Gonzalo sobre ยซEl cuidado que transforma y comprometeยป

Pasiรณn y muerte estรกn aquรญ

Pasiรณn y muerte estรกn aquรญ

ILUSTRACIร“N | NANA PEZ

No hace falta sacar los santos, vรญrgenes y cristos a las calles para revivir los acontecimientos que rodearon la delaciรณn, el secuestro, la detenciรณn, la tortura, las acusaciones falsas, el engaรฑo, la traiciรณn de sus amigos y la desolaciรณn en cruz de aquel galileo, desnudo, ultrajado y reducido a un despojo. Esas experiencias las tenemos cada dรญa muy presentes en cualquier parte del planeta. Corderos llevados al matadero por su compromiso polรญtico o sindical, pero silenciados en la noria de las vanidades informativas. Traicionados, raptados y sometidos a toda clase de vejaciones. Da igual el credo que profesen, la nacionalidad que aparezca en sus pasaportes o el color de su piel, porque de lo que se trata es de aniquilar la dignidad y el respeto por el ser humano, al precio que sea.

Fariseos y saduceos de antaรฑo

Podemos narrar la emociรณn por un manto bordado, una imagen inanimada, los sones de una saeta o el ritmo de una marcha procesional. Nos permitimos atiborrar de flores o velas un trono, cargar un paso como si nos fuera la vida en ello y acompaรฑar a militares en tono marcial como si escoltasen a un malhechor cuando en realidad ese personaje es reo de muerte camino del patรญbulo por atreverse a transgredir el poder religioso, polรญtico y econรณmico de la รฉpoca. Sus protagonistas de antaรฑo son los mismos fariseos y saduceos, sepulcros blanqueados o invasores de Palestina que hoy pretenden edulcorar sus vidas e historias con una presunta muestra de golpes de pecho sin entonar el mea culpa.  

Mientras hay quienes se pelean por un puesto en la comitiva de la procesiรณn o en la fila de estantes, esos mismos son capaces de mirar hacia otro lado ante las muertes de miles de personas que cruzan cualquiera de los estrechos y fronteras en busca de un futuro mejor. Aquellos que alimentan los fondos de los mares de la sinrazรณn. De las gentes que huyen de guerras, de hambrunas o sufren persecuciรณn polรญtica. ยกAy de aquellos que se muestran orgullosos de lucir tรบnicas, escapularios y capuchas mientras rechazan que en su barrio ubiquen un centro de rehabilitaciรณn de personas toxicรณmanas! Esa mirada ante el nazareno no parece que sea la de quien lucha cada dรญa una batalla contra la desigualdad y el mal fario asociado a la pobreza. De quien se deja la piel por llevar comida y un futuro a casa, amรฉn de una salida digna de la precariedad y la exclusiรณn. Esas vรญctimas que no cuentan para otra cosa que no sea la suma de nรบmeros sin rostro y completar la sucesiรณn de frรญas estadรญsticas de crecimiento econรณmico sin alma que valga.

ยกAy de aquellos sumos sacerdotes de una nueva religiรณn laica en la que todo vale, especialmente las posiciones autoritarias y populistas!

ยกY ay de vosotros que sois capaces de acompaรฑar un trono en el que se muestra la imagen doliente de un venerado hombre al que trataron de arrebatarle su dignidad, cuando en la vida cotidiana practicรกis la corrupciรณn en todas sus formas! Ejercen la podredumbre moral quienes arrebatan al dรฉbil lo que pueden, los que defraudan a manos llenas y se jactan de ello, los que no son capaces de mantener su palabra frente a las tentaciones del poder o de servirse de una posiciรณn de privilegio para actuar con total impunidad. Son los sumos sacerdotes de una nueva religiรณn laica en la que todo vale, especialmente las posiciones autoritarias y populistas que sitรบan la mirada por encima de los hombros del resto de los mortales. Y lo hacen porque parecen haber sido educados para ello. Es la descomposiciรณn extrema de los que, amparados en una supuesta altura moral, tratan de dar lecciones a propios y extraรฑos.  

Mujeres valientes

Y en esta exaltaciรณn de cruces y estandartes por las calles dรณnde quedan, ademรกs, aquellas mujeres que no faltaron en su momento a estar en primera lรญnea junto al derrotado, al vencido, al machacado en cruz. Las que no tuvieron miedo, ni se escondieron. Las que no renegaron de aquel que era feliz cuando le acompaรฑaban en su camino. Esas mujeres a las que, tanto entonces como dos mil aรฑos despuรฉs, el patriarcado clerical sigue colocando en segundo plano de la escena de una Iglesia que tiene miedo de quedarse sola en medio del mundo. Temor a la pรฉrdida de un protagonismo mesiรกnico que no esconde otra cosa que la inmadurez personal de quienes defienden a ultranza las posiciones de privilegio alcanzadas a lo largo de los siglos. Pasiรณn y muerte estรกn aquรญ, junto a nosotros. Solo tenemos que contemplarlas. Sin sucedรกneos. Al cabo de la calle.

El trabajo decente #NoEsUnCuento

El trabajo decente #NoEsUnCuento

Quienes disfrutamos de unas condiciones dignas en nuestra actividad laboral a veces sentimos sonrojo para hablar del trabajo decente. Parecemos de otra รฉpoca, viejunos, cuando las reivindicaciones laborales estaban en la agenda mediรกtica, polรญtica y social. Ahora hablar de trabajo decente no estรก de moda. No ocupa espacio en las escaletas de los informativos, de ella no hablan apenas nuestros representantes en el Congreso y en el Senado, empeรฑados en revisar sus currรญculums o ver quiรฉn la dice mรกs gorda en cuanto a Cataluรฑa y el independentismo. Nuestros empresarios siguen a lo suyo amenazando a diestro o siniestro porque el Gobierno quiere subir los impuestos para que contribuyan un poco mรกs al bien comรบn. Y nuestros lรญderes de opiniรณn, en sus medios de comunicaciรณn, estรกn centrados en otras cuestiones. Todo parece un cuento y resulta que no lo es. (mรกs…)

Sufrimiento en los CIE, los nuevos lazaretos

Sufrimiento en los CIE, los nuevos lazaretos

Ir a donde otros no llegan es uno de los criterios que Ignacio de Loyola seรฑala en las Constituciones de la Compaรฑรญa para elegir la misiรณn de los jesuitas. Desde el aรฑo 1980 el entonces Superior General, Pedro Arrupe SJ, fundรณ el Servicio Jesuita a los Refugiados (SJR), un proyecto para atender a las personas que se ven obligadas a dejar sus hogares en busca de una vida digna. Desde entonces el drama de la movilidad humana no ha dejado de aumentar. (mรกs…)

Estrellas de dignidad al fondo del pasillo

Estrellas de dignidad al fondo del pasillo

Las estrellas no refulgen de igual manera que quienes se encargan de mantener alta la categorรญa del establecimiento. El resplandor oculta en muchas ocasiones la oscuridad de los pequeรฑos office que son testigos mudos del drama de aquellas, las camareras de piso, las camareras de hotel, las ahora incluidas en la categorรญa de peones de limpieza. Yolanda es una de ellas, una de las 200.000 yolandas que dejan a punto en seis horas hasta treinta habitaciones de hotel. Es una de โ€˜las Kellyโ€™, las que limpian, las mujeres que enferman mientras se baten rรฉcords de ocupaciรณn turรญstica. Las que llevan dentro de sรญ el cansancio crรณnico, los dolores musculares, la ansiedad por los ritmos de trabajo. Las grandes consumidoras de ibuprofeno, junto con el resto de las limpiadoras de hogares o edificios, trabajadoras de la conserva, cuidadoras de nuestros viejosโ€ฆ (mรกs…)

De la economรญa que no se habla

De la economรญa que no se habla

Miedo me da aceptar el relato sobre el crecimiento econรณmico que hemos comprado en los รบltimos aรฑos para evaluar cualquier hecho de actualidad. Llega un festival de mรบsica como el WARM UP o el Viรฑa Rock del pasado fin de semana, y nos hablan de su importancia con la variable de su impacto econรณmico: las equis de miles o millones de euros que van a mover. O el puente del Primero de Mayo, las fiestas de Semana Santa, la llegada del AVE o la temporada turรญstica en el Mar Menor. Todo tiene un precio y el mantra de nuestros economistas de cabecera, ideรณlogos del consumo y su corte de seguidores (polรญticos, empresarios, profesionales variosโ€ฆ) es que tenemos que crecer, crecer y crecerโ€ฆ porque si crecemos, crece la economรญa, y detrรกs de ella el aumento del empleo, las cotizaciones a la Seguridad Social, la correcciรณn de las desigualdadesโ€ฆ (mรกs…)

Una Cuaresma muy blanca

Una Cuaresma muy blanca

La Cuaresma se estรก viviendo con intensidad en nuestra tierra. No hablo ya de los viacrucis propios del tiempo litรบrgico para los catรณlicos, o de los traslados de imรกgenes previos a las procesiones de la Semana Santa, sino de esas continuas presencias vivas de la religiosidad popular laica, permรญtaseme la expresiรณn, que recorre las calles casi a diario en las รบltimas semanas. A la ya presencia de los vecinos de los barrios del Sur afectados mรกs directamente por la apresurada y electoralista llegada del AVE a Murcia, se han unido los pensionistas con esa reclamaciรณn tan antigua y de otras รฉpocas, que dirรญa el รญnclito Montoro, como es la de la actualizaciรณn de estas prestaciones con el de la subida de precios. ยกQuรฉ clรกsicos estos viejos con estas exigencias de tiempos pretรฉritos! No estรกn a la รบltima, el tiempo de la pos verdad, con lo que bien que les viene a algunos. (mรกs…)

#ComparteLoQueImporta

#ComparteLoQueImporta

Definitivamente la cooperaciรณn al desarrollo no estรก de moda. Ya no cuenta, apenas aparece en los medios de comunicaciรณn y, lo peor de todo, es que parece que ha quedado relegada a sectores minoritarios de la sociedad civil. Los efectos de esta estafa econรณmica que llaman crisis son demoledoras. A la pรฉrdida de derechos sociales, de justos salarios y condiciones de trabajo dignas, se une un elemento grave: que ha calado profundamente el mensaje del โ€˜sรกlvese quien puedaโ€™, que podemos traducir tambiรฉn por el โ€˜no me calientes la cabeza con la solidaridad con los mรกs pobres que aquรญ los pobres ya somos muchosโ€™. (mรกs…)

Propรณsitos aporofรณbicos de Aรฑo Nuevo

Propรณsitos aporofรณbicos de Aรฑo Nuevo

Consumidos los datos mรณviles por los miles de vรญdeos, gifs animados e innumerables memes e imรกgenes de cualquier signo a travรฉs de los que nos hemos felicitado las navidades, el Aรฑo Nuevo, el Aรฑo Viejo y todo lo felicitable, volvemos a partir de hoy a la realidad cotidiana. A esa a la que abrimos un parรฉntesis hace quince dรญas y que ahora ponemos fin. Una liturgia que repetimos cada doce meses en los que parece que el mundo se acabaโ€ฆ y vuelta a empezar. Y maldita gana de cosechar la continuidad de algo que finaliza y comienza de nuevo para desaparecer tras ese perรญodo de buenas y forzadas intenciones. (mรกs…)

Un consumidor, un voto

Un consumidor, un voto

Ha pasado de puntillas por el ruido del procรฉs, el drama de los asesinatos de mujeres y la gira de los Trump a los gigantes asiรกticos. Pero ese Gran Hermano de la polรญtica que es el Boletรญn Oficial del Estado (BOE) publicรณ el miรฉrcoles una de las grandes leyes que van a marcar la vida cotidiana de las administraciones pรบblicas: la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Pรบblico. Y su importancia radica, entre otras cuestiones, en que insta a las administraciones pรบblicas a incorporar criterios sociales y ambientales en su contrataciรณn pรบblica, contrataciรณn que supone cerca del 20 por ciento del PIB a nivel estatal y que convierte, por tanto, al conjunto de las administraciones pรบblicas en el mayor empleador y el mรกs importante consumidor del Estado. (mรกs…)