Querida mamá

Querida mamá

Desde pequeño me contaste que vine al mundo la madrugada de un 15 de julio, tras romper aguas esa tarde en la que bailaste junto a papá en el Bosque de Boulogne, en el distrito XVI de París. Era la fiesta del Día Nacional de Francia y martes. Quizá ya sabías entonces que a mí me iba a gustar el juego de las coincidencias en las fechas, los años, las conmemoraciones. Un 14 de julio de 1789, a la sazón también martes, tuvo lugar la toma de la fortaleza medieval de la Bastilla, símbolo del final del Antiguo Régimen y comienzo de la Revolución francesa.

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Renacer

Renacer

He vuelto a recorrer las calles donde pasé la adolescencia y la primera juventud en estos luminosos días de la Semana Santa que llega a su fin. Sin esperarlas, he regresado a esas jornadas en las que saboreábamos la melancolía mientras que, cogidos de la mano, nos jurábamos que ese primer amor sería eterno. No habría nadie -ni circunstancia alguna- que fuera capaz de violentar un compromiso envuelto en sueños, ilusiones y fragancias. Era el sabor de amor, la espuma del mar.

Poco tardó el instante en el que todo se truncó. Llegó entonces aquello de que mi cabeza da vueltas persiguiéndote. Una apelación al no juegues más conmigo, esta vez tuviste una oportunidad y la dejaste escapar. Bien es cierto que una vez estuve equivocado y ahora no hay nada ya que puedas hacer. De ahí que concluyese con aquello de que ya nada tiene sentido y es mejor que sigas tu camino… que yo el mío seguiré, y por eso ahora déjame. Jugando a querernos o a que creas que te quiero.

ILUSTRACIÓN | Eva van Passel Gambín

Somos vulnerables

La vida siempre se ha ido construyendo con pasos titubeantes, emprendidos con diferentes sabores, en cada etapa de la existencia. Unas veces hemos llegado a tiempo de encontrar ese movimiento, en instantes con experiencias vitales distintas, hasta alcanzar las pequeñas metas que coronaban las fases en las que se han ido desenvolviendo las prácticas de la cotidianidad. En otras ocasiones los golpes han servido para constatar lo vulnerable que somos frente a las expectativas no cumplidas. Son los leñazos de realidad que tan a menudo precisamos para reaprender a golpe de impacto mortal, especialmente en esos ciclos en los que nos creemos superhombres o supermujeres por encima de la media.

A esas alturas de la vida ya sabemos que las cosas no son como parecen. Ni como las construimos en la mente. Son como son. Algo tan evidente como que, si tú no estás aquí, me sobra el aire. A veces me pregunto qué diantres hago en medio de este mundo. Me cuesta tanto encontrarle sentido a la existencia que, en ocasiones, no valen excusas para tratar de explicar lo que acontece. Es la presencia que forma parte de aquellos instantes de la sinrazón. Momentos en los que conviven aquellas diminutas luciérnagas que pululan en la imaginación en busca de los recovecos reales del sistema nervioso.

Es la vida

Hay días y días. Jornadas como las de hoy en las que renacer se convierte en una experiencia gozosa tras la oscuridad que proviene del dolor, la incomprensión y el desprecio. De la basura humana brotan instantes de esperanza. De manera sinuosa exploran los recovecos que han permanecido ocultos en mitad de la noche. Hasta que hallan ese diminuto cauce para desembocar en aquellos recodos que, lentamente, se extienden hacia lugares comunes en los que emergen libres de prejuicios y doble moral. Son soplos de una risa contagiosa que es capaz de sembrar luz en medio de la penumbra en la que hemos deambulado hasta ahora. Es el momento en el que florecen aquellos instantes tan ansiados. Es la vida, estúpidos, es la vida.

Navidad sin salvavidas

Navidad sin salvavidas

Cuando escucho estos días la expresión de salvar la Navidad para argumentar la relajación de las medidas preventivas frente al virus siento la misma desazón que cuando el hombre o las mujeres del tiempo nos ofrecen la información meteorológica y afirman que mejorarán las temperaturas porque se marchan las lluvias. ¿Quién fija el criterio de que el buen tiempo tiene que ir siempre asociado al sol y el malo a nubosidad y a las tormentas? En tierras asediadas por la sequía o la escasez de agua la bondad tendría que estar asociada siempre a la descarga de lluvia, por lo que los adjetivos habría que invertirlos. Es necesaria una Navidad sin salvavidas. (más…)

Melancolía

Melancolía

Si hay un estado de ánimo que puede describir mejor el momento presente ese es el de la melancolía. Un sentimiento al que la filósofa y ensayista neerlandesa Joke J. Hermsen dedica un brillante análisis desde la Antigüedad hasta nuestros días en uno de los mejores libros que han caído en mis manos en los últimos años: La melancolía en tiempos de incertidumbre (Siruela, 2019). La melancolía es un estado de ánimo que nos une a través de fronteras físicas y temporales y es difícil encontrar un periodo histórico o una cultura sin rastro de sentimientos melancólicos. (más…)

Caballos lentos

Caballos lentos

En este noviembre de la segunda ola que languidece me siento como esos caballos lentos de la novela de Mick Herron (Salamandra, 2018), espías del MI5 británico que la han pifiado en un momento de su vida y son relegados a La Ciénaga, un edificio en el que se dedican a trabajos tediosos, con el fin de que decidan marcharse sin indemnización alguna. Dan igual las faltas cometidas: el olvido de unos documentos en un tren, la confusión a la hora de detener a un sospechoso, caer en alguna de las múltiples adicciones a las que lleva una vida sin vida corriente o hablar con quien no se debe. Las razones son lo de menos. De lo que se trata es de aguantar el ostracismo al que es condenado quien comete la pifia. (más…)

A vueltas con la movilidad

A vueltas con la movilidad

Pudor es un concepto que se define como sinónimo de «honestidad», «modestia» y «recato». Puede también interpretarse como la vergüenza a la hora de exhibir el propio cuerpo desnudo o de tratar temas relacionados con el sexo, o el sentimiento que mueve a ocultar o evitar hablar con otras personas sobre ciertos sentimientos, pensamientos o actos que se consideran íntimos. Así aparece su referencia en Wikipedia y, de esta forma y manera, arranco para tratar de expresar la vergüenza que me produce contemplar muchas veces a nuestros políticos locales o regionales cuando presentan y anuncian medidas sobre asuntos en las que en realidad no creen. Resulta artificioso y poco creíble, por su falta de convicción, lo que anuncian (o lo que celebran) cuando en su práctica diaria jamás se les ve ejercer lo que pretenden vender en una fotografía, en un corte de radio o en un total grabado para televisión o internet. (más…)

Luz en las cloacas

Luz en las cloacas

No sé qué fue antes: la pasión por el periodismo o por la literatura. Si el deseo de elaborar reportajes de investigación o la aventura para sumergirme en el género negro. No importa. Cualquiera de los dos perseguía un mismo objetivo: desentrañar lo que se esconde detrás de los acontecimientos. Por muy mundanos que estos puedan parecer. Con el periodismo, para contar lo que algunos pretenden ocultar. Con la literatura, para jugar con la ficción como un elemento más de una supuesta realidad, salpicada de lugares comunes en los que hay unos personajes fácilmente identificables que pululan por recónditos escenarios en los que se mueven como pez en el agua. Historias que ayudan a entenderse mejor uno mismo, o lo que le rodea, y a jugar con el lenguaje como ese junco que se mece ante cualquier viento acariciador. (más…)

Carreteras secundarias

Carreteras secundarias

Las carreteras secundarias nos llevan a nuestra infancia.

Al expresidente colombiano Juan Manuel Santos le subía la adrenalina mientras ejercía el poder. Así lo afirma ahora tras ocho años a tope, recordando cuando tenía que adoptar decisiones, unas mejores, otras peores. No quiere ser un jarrón chino, da clases de liderazgo y políticas públicas, no ha recuperado el ejercicio del periodismo y tiene el ánimo de armar el jaleo justo para no enturbiar el proceso de paz que promovió y alcanzó pese a los continuos ruidos de sables e intereses de todo tipo. (más…)

Destino incierto

Destino incierto

Que la vida no es un camino de rosas lo descubres en cuanto tienes la oportunidad de saborear un golpe seco a causa de la muerte de un amigo, un amor no correspondido, un sueño no cumplido o una aventura que se queda en simple acontecimiento anodino. También cuando tratas de explicar los innumerables porqués ante tanta sinrazón y hallas un escenario tan amplio que apenas cabe lugar para una simple explicación que trate de entender lo sucedido. Ni siquiera el empeño desbocado en múltiples lances es suficiente para rebuscar las razones que el corazón es incapaz de revelar por qué las cosas son como son, por qué la vida es como es y morir es algo más que el final de una ruta a un destino desconocido. (más…)
En primera plana

En primera plana

Un reportaje sobre las maldades del tabaco basado en un artículo de la revista Ciudadano, que debió caer en mis manos en casa cuando apenas contaba con 11 o 12 años, fue el primero que publiqué en el periódico escolar del Cardenal Belluga, mi colegio de la mayor parte de la EGB en el Dolores de Alicante de los 70. No era algo novedoso, puesto que los miércoles de cada quince días apareciese una crónica futbolística en La Verdad firmada por un púber Navarro, jr. A mi padre no le gustaba el fútbol y era el corresponsal de la cabecera de ese diario de la Editorial Católica. A su primogénito le tocaba cubrir los partidos de Regional o Preferente. Imagínense la escena en el vestuario arbitral del Campo de Fútbol La Alameda, a la salida de la carretera de San Fulgencio. Un adolescente que aún vestía pantalones cortos pidiéndole al señor colegiado el acta del partido para contrastar que las anotaciones de goles, tarjetas y sustituciones eran las mismas que había anotado en mi libreta, así como las alineaciones del Thader de Rojales, el CD Almoradí, el San Vicente del Raspeig o el Rayo Ibense. (más…)

Evaluación continua

Evaluación continua

La vida es un continuo examen. Es una sucesión de pruebas que cada día hay que superar con el ánimo y el deseo de alcanzar no se sabe muy bien qué lugar en el mundo. En nuestro pequeño mundo. Es una evolución constante a golpe de tentativas frente a las que hay que demostrar un grado de preparación ante lo inexplicable, ante lo desconocido. De ahí que para alcanzar solo ese punto de partida haya que emplear un elevado nivel de energía que nos deja exhaustos frente a cualquier otra tentativa presente o futura. No obstante, somos capaces de manejarnos a fondo para no dejar pasar la oportunidad de colocarnos en la línea de salida de esa carrera, respirar profundamente, cerrar los ojos y recordarnos mentalmente que aquí estamos porque hemos venido y gritar aquello de ¡pies para qué os quiero! (más…)

Ser o no ser periodista

Ser o no ser periodista

Apenas tenía 20 años cuando subí a aquel piso de la calle Villaleal en el que se ubicaba la redacción del semanario Lean, con la osadía de quien empezaba una aventura romántica en el mundo del periodismo. (más…)

Oler a oveja con doble acento

Oler a oveja con doble acento

Cuando veo en televisión a Mª Luisa Carcedo, la ex ministra de Sanidad, agudizo la mirada porque tengo dudas acerca de si realmente se trata de ella o es José Mota, porque la caracterización del humorista manchego supera la realidad. Algo parecido me ha pasado con Jonathan Pryce en su interpretación del cardenal Jorge Bergoglio en Los dos papas, la película de Fernando Meirelles en la que juega con un supuesto encuentro entre Benedicto XVI (Anthony Hopkins) y el entonces arzobispo de Buenos Aires, previa a la abdicación de aquel Joseph Ratzinger como obispo de Roma. Los detalles están cuidados hasta el último extremo, de tal manera en que cuando ahora lo veo ya no sé si el papa Francisco es él o sigue siendo el actor galés que conocimos en varias películas del genial Terry Gillians o, más recientemente, en Piratas del Caribe o en Juego de Tronos.

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La voz de su amo

La voz de su amo

Sus señorías no salían de su asombro. Unas a otras se miraban extrañadas preguntándose si estaban oyendo lo mismo. Las más avezadas creían que todo era fruto de un recurso de la oratoria del líder que, al final, acabaría dejando sorprendidos a propios y a extraños. Quienes habían hecho de la sumisión virtud en todo momento asentían sin percibir apenas lo que sucedía. En la tribuna de prensa muy pocos se dieron cuenta de que aquello era extraño. Igual ocurría entre el escaso público que había acudido a presenciar el debate. Qué más daba, porque solo estaba allí con el fin de hacer su papel de clac, dejarse ver como estómagos agradecidos que eran. Lo de menos era el contenido de la intervención. Lo de más que se les viera… por lo que pudiera pasar.

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Mejor vivir

Mejor vivir

Durante gran parte de mi vida no conocí la muerte de cerca. De niño no tuve unos abuelos a los que les llegara el día de marcharse mientras yo crecía. Ya se habían ido casi todos. La primera, la materna, cuando apenas mi padre había superado los cuatro años. Su marido, cuando mis padres aún no se habían casado. Los bronquios de mi abuelo materno, Juan, no aguantaron mientras yo alcanzaba los siete meses de vida. Por tanto, hasta que la muerte me golpeó aquel fatídico año de 1993 no había tenido experiencias cercanas de procesos que acababan con el último aliento de seres queridos. Y cuando llegaron de golpe, sin avisar, como un ladrón en la noche, lo hicieron para despertarme del sueño en el que había permanecido adormecido hasta entonces. (más…)