Consejo de Ministros semipresencial
La tercera jornada ha sido la del Consejo de Ministros semipresencial con medidas económicas lanzadas como un aldabonazo a cualquier conciencia que, pese a lo que está cayendo, aún permaneciera dormida. Decisiones para el apoyo a las familias más vulnerables por la crisis del virus, como los 600 millones de euros para servicios sociales con especial atención a personas mayores y dependientes, o las de protección de los suministros básicos (luz, agua y gas), o la moratoria en el pago de hipotecas para primera vivienda para personas que hayan reducido sus ingresos o estén en situación de desempleo por el coronavirus. Una extensa batería de medidas completadas para el apoyo a empresas, a trabajadores y a los autónomos, y otras para la investigación con el fin de hallar una vacuna.
Imagen de Steve Buissinne en Pixabay
Mirada diferente a lo público
Por eso, una de las lecciones que ya aprendemos a la fuerza de todo esto es que nuestra mirada hacia lo público debe de ser diferente. Que las personas empobrecidas encuentren en lo público ese soporte. Y, por tanto, que nada es gratis, sino que requiere de un esfuerzo. El de asumir el compromiso de que estamos dispuestos a pagar por él, que vamos a aprender de errores pasados, de conceptos pasados, y a no callar ante la complicidad que hasta ahora hemos mantenido en muchas ocasiones. Esto no quita reconocer que hay un número importante de familias que no han salido de la crisis anterior y se encuentran ante un nuevo desastre. Que hay familias que, a fecha de ayer, siguen sin agua, sin luz y sin alimentos. Y están sin respuestas y puede que no las reciban a corto plazo. Porque una cosa son las medidas y otra los plazos. Por eso debemos estar atentos a llamadas a la solidaridad que están formulando entidades como la Fundación Secretariado Gitano, que reclama nuestra solidaridad para atender a familias y facilitarles compras de productos básicos. Y lo podemos hacer desde casa, desde nuestros confinamientos, a la vez que echamos la mirada a quienes tenemos al lado, en nuestro edificio, en nuestro barrio o en nuestro pueblo. Una batería de medidas económicas siempre está activa cuando detrás están quienes la impulsan.Descubre más desde A un palmo del suelo
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