En las últimas cuarenta y ocho horas nos hemos encontrado con una nueva decisión de Donald Trump que, estoy seguro, irradiará al universo autoritario del resto del planeta: acabar con las limitaciones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos. Borra de un plumazo un dictamen que fijaba que seis gases emitidos por motores de combustión eran perjudiciales para la salud.
El mensaje es claro: hay que producir coches con motor de combustión, frente a los eléctricos chinos, bajar su precio y hacer ganar mucha pasta al sector del automóvil y sus derivados. Me viene a la mente la imagen, tras el secuestro de Maduro en los primeros días del año, de esa mesa de depredadores sentados en la Casa Blanca para repartirse el petróleo de Venezuela. Hasta ahora se guardaban las formas. Ahora, ni eso. Todo está relacionado.
Vida en mercancía
Entenderán entonces que hablar de crisis civilizatoria no es una exageración de tertulia. Es simplemente reconocer que este modelo nuestro —el del “más, más rápido y más barato”— está agotado. Que hemos convertido la vida en mercancía y el planeta en un cajero automático. Que vamos por el mundo como quien entra en un hotel con todo incluido, sin preguntarse quién recoge las toallas ni quién paga la factura.
Hace unos años se nos removían las tripas cuando escuchábamos a Carlos Taibo y a otros pensadores acerca del colapso de este mundo, un colapso que ya estaba aquí. Éramos conscientes de que la cosa iba mal, pero poníamos cara de póker ante un escenario en el que ya no había vuelta atrás. Como cuando más tarde Taibo habló del peligro de un ecofascismo destinado a preservar para una minoría los recursos mundiales. ¿Les suena algo lo del afán anexionista de Groenlandia, el control de las tierras raras de Ucrania o la expansión china en África en busca de terrenos fértiles?
No hay dos crisis, una ambiental y otra social, sino una sola, bien mezclada, como el agua dulce y salada que ya casi ni se distingue en el Mar Menor
Pues de todo ello va lo de la crisis civilizatoria y, frente a ella, la apuesta por una ecología integral. Un concepto que se lo oímos al papa Francisco, que es puro sentido común, y que apuna hacia algo muy sencillo: que no hay dos crisis, una ambiental y otra social, sino una sola, bien mezclada, como el agua dulce y salada que ya casi ni se distingue en el Mar Menor. Que lo que le pasa a esta laguna nos pasa a nosotros. Que no se puede vivir bien en un sitio que se muere.
Aquí en la Región de Murcia no necesitamos grandes tratados para entenderlo. Basta con mirar al Mar Menor, ese espejo roto donde se refleja nuestra forma de vivir. Lo que le pasa no es un accidente, ni una mala racha, ni un “ya se arreglará”. Es el resultado de décadas de vivir de espaldas al territorio, como si la naturaleza fuera un decorado que se cambia cuando se estropea. Y claro, luego llegan las aguas verdes, espesas, turbias… y nos llevamos las manos a la cabeza, como si no supiéramos de dónde viene todo.
Ilustración | NANA PEZ
Cansados de discursos vacíos
Y no está de más recordar que mientras los de arriba se pasaban la pelota, los de abajo hicieron algo insólito: una Iniciativa Legislativa Popular para darle personalidad jurídica al Mar Menor. Una ILP que salió adelante porque la gente se cansó de discursos vacíos —como diapositivas sin contenido— y decidió que, si nadie iba a defender la laguna, lo harían ellos. Y además por ley.
Pero hay un detalle que solemos pasar por alto: no basta con leyes, ni con pancartas, ni con indignación puntual. La ecología integral exige algo mucho más incómodo: un cambio personal. No cambiar de bombillas, ni de pajitas, ni de marca de yogur. Cambiar de mentalidad. De ritmo. De expectativas. Aceptar que no podemos seguir creciendo como si el planeta fuera infinito. Que el bienestar no consiste en tener más, sino en necesitar menos. Que el decrecimiento no es volver a las cavernas, sino salir de la caverna del consumismo.
Decrecer implica renunciar
Y esto, claro, no se lleva bien con nuestra cultura del “ya veremos”. Porque decrecer implica renunciar, y renunciar es un verbo que nos da alergia. Pero si queremos cuidar a la Madre Tierra —esa que nos sostiene aunque la tratemos como un trapo viejo— tendremos que asumir que el cambio empieza en lo personal y se contagia a lo social. Que no hay transformación colectiva sin decisiones individuales. Que no se puede pedir un Mar Menor sano mientras vivimos como si el mundo fuera un vertedero con vistas.
Por tanto, ¿qué estamos dispuestos a hacer con lo que ya sabemos? Porque si algo nos enseña el Mar Menor es que la crisis no está en los libros: está chapoteando en casa. Y que la salida, si la hay, empieza por bajar el ritmo, aflojar el consumo y aprender, por fin, a vivir con menos para vivir mejor.
La serpiente multicolor vuelve cada año a la carretera para los amantes del ciclismo profesional. Paradojas del destino, La Vuelta ha llegado este sábado al Mar Menor para poner en el escaparate nacional el ecocidio de esta singular laguna por la intervención humana. Con la ausencia de Alejandro Valverde por la caída que sufrió en la jornada anterior y la limpieza a golpe de brigada del asfalto por parte de la empresa de limpieza del Ayuntamiento de Cartagena, a la que, ¡oh, qué casualidad!, nadie avisó para no dejar rastro de los mensajes de #SOSMarMenor. Qué curioso lo de que Pablo Casado cortase la cinta del inicio de etapa en Santa Pola. Sin acritud, pero ¿se imaginan lo que hubiera dicho cierta prensa y líderes de opinión si el protagonista hubiese sido otro? No nos enfademos.
Domingo #22ago | AUSENCIAS
Pablo, mi hermano, hubiera cumplido hoy 54 años. Pero lo ha hecho sin estar presente con nosotros. Está en el recuerdo, en todo lo vivido, en la pasión que derrochó durante los 26 años que estuvo entre nosotros. Es lo que tiene agosto, el mes de los Leo, un tiempo de vacaciones que parece que todo lo engulle y, sin embargo, el calor sofocante es incapaz de borrar las imágenes de un tiempo repleto de alegría y desenfado. Con la experiencia de la muerte que, en realidad, forma parte de la vida.
Lunes #23ago | REGADÍOS
Este diario parece un monográfico del Mar Menor, pero es que resulta que la laguna ya no aguanta. Y la comunidad científica alcanza, cada vez más, un consenso sobre el origen del problema y las posibles soluciones. El informe del Colegio de Biólogos se suma. Por duras que parezcan, pasan por una reducción de la agricultura intensiva, esa que esquilma el agua y produce a lo bestia gracias también a los fertilizantes. Y en esto, no valen eslóganes como que la agricultura no es el problema, sino la solución a los males del Mar Menor. Aunque bien pensado sí la sería, pero en otro sentido al que propone el poder de la agroindustria. Pero tras la inspección ocular realizada por el trío de figuras populares (Casado, Teo y Fer MarMenorMan) me quedo pero que mucho más tranquilo.
Martes #24ago | BILLETE CLIMÁTICO
Sobre actuaciones para un planeta más habitable, la que ha decidido acometer Austria: ha creado un billete climático que permitirá usar todos los medios de transporte público del país (autobuses, tranvías, metros, trenes, trolebuses…) por 949 euros al año, mientras que por tan solo 110 euros más podrán viajar hasta cuatro niños junto al portador del billete. Así se lucha contra el cambio climático, modificando hábitos de movilidad, ya que la medida pretende hacer más atractivo el transporte público frente al coche. Nos anuncian que el nuevo Klimaticket comenzará a funcionar a finales de octubre en seis Estados austriacos, y ya veremos qué pasa en los otros tres —incluido Viena— ya que no se han sumado todavía.
Miércoles #25ago | DESIGUALDAD VACUNAL
La pandemia ha hecho aflorar las desigualdades. Ya no solo en los países ricos, donde las diferencias en el acceso a recursos sociales, educativos o sanitarios son evidentes. Aquí ya estamos hablando de la tercera dosis, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS), en cambio, pide a los países ricos una moratoria que retrase el tercer pinchazo. Su director general ha suplicado este miércoles que “la evidencia sobre los beneficios de las dosis de refuerzo no es concluyentes. Nos enfrentamos, además, a un problema moral cuando hay una gran parte de la población mundial sin vacunar. Los países ricos pueden no usar estas dosis para que otros puedan disponer de ellas. Estamos todos en el mismo barco y tratar solo a una parte de las personas no ayudará a salir de la pandemia”.
Jueves #26ago | MENOS PROFES
En realidad, parece que no estamos todos en la misma nave. La Consejería de Educación de la Región de Murcia va a exigir el uso obligatorio de la mascarilla para escolares y docentes, amén del cumplimiento de unas normas contra la Covid-19, mientras que su titular no se vacuna a la espera de lo que pase en todo el mundo mundial. Además, el curso escolar arrancará con unos 2.000 docentes menos que el último. Y ello porque la «plantilla ordinaria» desciende en 493, según datos de la Consejería publicados en la Programación General de la Enseñanza 2021-22, a la que se suma la pérdida de 1.500 docentes contratados frente a la pandemia en los últimos doce meses.
Viernes #27ago | SEPULCROS BLANQUEADOS
¡Ay de quien se escandaliza con un cartel de Feria y no lo hace con la muerte de más de 500 inmigrantes que el mar se ha tragado en lo que va de año! Sepulcros blanqueados son quienes rechazan a los menores arrojados de los países empobrecidos al Primer Mundo y tienen una mente tan obtusa que tratan de buscar un conflicto donde no lo hay. Quienes dan la cara, porque va de suyo el conflicto y la polémica, y quienes van a remolque. Su presunto fervor mariano se queda en eso, en coronas, mantos y aureolas, mientras que no tienen entrañas de misericordia para conmoverse ante las injusticias. Las bienaventuranzas les parecen un argumentario izquierdista y se arrogan la fe y los sentimientos religiosos para lo que les conviene. A mí no me han escandalizado las fotografías de los carteles de la Feria de Murcia. Es más. Me han encantado. Yo veo tres personajes brillantes que invitan a vivir la fiesta. Bendita alegría.
¿Ven como tenía razón el otro día cuando les decía que no hay agosto anodino que no pueda ser superado por otro? El ministro Grande Marlaska vuelve a estar en el epicentro de una polémica tras el acuerdo con Marruecos para la devolución de 700 menores que permanecían en Ceuta tras la entrada masiva del pasado 17 de mayo. Ya está el lío montado. Que si no se han tenido en cuenta los derechos de los menores, que si el traslado no lo conocía la parte morada del Gobierno, que si las acusaciones del PP están fuera de lugar, que si patatín, que si patatán. En el asunto de la inmigración, como en cualquier otro de la vida, no todo es blanco o negro. Hay matices para todos los gustos.
Domingo #15ago | VIRGEN DEL MAR
Hoy no celebramos la Virgen del Carmen, sino la de la Asunción, a la que podemos pedir también la protección de las gentes del mar. En este caso, del Mar Menor, porque hemos conocido que una veintena de empresas realizaron hasta el 92 por ciento de los vertidos de nitratos a esta laguna salada. Ni más, ni menos. Y es que el informe pericial de un eco toxicólogo forense desvela que hubo explotaciones agrarias que desalinizaron hasta 3,2 millones de metros cúbicos de agua. Me juego un baño en el Mar de Cristal a que el lío está montado de nuevo. Que si la culpa la tiene un gobierno u otro, que si un sector económico u otro, o que al final las culpas van a ser repartidas para diluir los nitratos y el boom urbanístico y no salpique a los culpables.
Lunes #16ago | EXPLOTACIÓN LABORAL
Una culpabilidad que está clara en el caso de la explotación laboral en el campo murciano, por mucho que los sepulcros blanqueados de nuestros gobernantes se den golpes de pecho cuando ha habido voces que la denunciaban. Resulta que la Unidad Contra la Redes de Inmigración y Falsedad Documental (UCRIF) de la Policía Nacional ha detenido en Cobatillas, una pedanía de Murcia, a siete personas por delitos contra los derechos de los trabajadores y favorecimiento de la inmigración ilegal. Y ello tras seguir la pista de una empresa en la que se llevaron a cabo dos inspecciones en menos de un mes al mismo almacén, en el que se descubrieron una veintena de ciudadanos marroquíes en situación irregular, trabajando en penosas condiciones y a destajo, sin vacaciones, a 300 euros al mes (si cubrían el objetivo del explotador) y comprándose ellos mismos el material de trabajo. Vamos, un plantel que dice mucho de quienes defienden los mensajes racistas y xenófobos que proliferan en esta tierra, la mejor del mundo mundial.
Martes #17ago | MUERTE EN EL TAJO No quiero ni pensar lo que esta mañana ha pasado por la mente de una niña de 3 años al ver cómo su padre quedaba apresado por dos remolques mientras descargaba su camión en el centro logístico de una cadena de supermercados en Lorquí. Morir en un accidente laboral ya casi pasa desapercibido. En nuestra Región, de enero a junio han muerto 17 trabajadores en el puesto de trabajo o de camino o vuelta de este. Un empleo digno debe de llevar aparejado unas condiciones de trabajo dignas, porque el trabajo es para la vida, nunca para la muerte ni para el enriquecimiento ilícito de otros a costa del esfuerzo de quien emplea su fuerza, su inteligencia, sus habilidades o cualquiera de sus recursos para producir un bien o un servicio. Descanse en paz.
Miércoles #18ago | Y TÚ MAS Ya lo decía hace dos días. Y aquí llegan. Imbuidos del viejo axioma de que no hay mejor defensa que un buen ataque, quien asesora al Gobierno regional no ha tenido la mejor idea (ridícula, por cierto), que anunciar que el Ejecutivo murciano llevará a la Fiscalía los vertidos de la rambla del Albujón al Mar Menor. De paso, quiere denunciar también la inacción del Ministerio en la retirada de fangos y lodos de la laguna. Esto es, resulta que el culpable es el Gobierno de España. Ale, a lanzar balones fuera, tirar la pelota al otro tejado, ahora que acaba de comenzar la Liga de Fútbol. ¿Es que se creen que somos tontos? No respondan, por favor, porque desgraciadamente a la vista está que parece que sí. A este paso vamos de camino a repetir el juego que hemos vivido durante años con la llegada del Ave a Murcia, tratándonos como tontos. Son muchos los intereses en liza, pero ya está bien, por favor.
Jueves #19ago | AFGANISTÁN
Ni los soviéticos. Ni los norteamericanos. Ni la coalición internacional. Nadie ha podido conocer un final que no sea otro que la derrota, el fracaso, la fractura de una sociedad. Pero eso sí, todos somos expertos analistas de política internacional. Periodistas de la talla de Ramón Lobo ya lo avisaron hace años: lo que estaba ocurriendo en Afganistán era un gran disimulo para evitar apuntarnos la derrota. Por eso voy a volver a leer este fin de semana sus Cuadernos de Kabul, porque en las pequeñas historias está la clave de los grandes acontecimientos.
Viernes #20ago | MUERTE EN EL MAR
Si resulta imposible ponerse en la piel de la niña que ve morir a su padre, qué me dicen de la única superviviente de una lancha neumática en la que viajaban 53 personas y que partió a Gran Canaria desde El Aaiún (Sáhara occidental) hace poco más de una semana. Al menos 428 personas, entre ellas 64 mujeres y 25 niños, han muerto en lo que va de año intentando llegar en pateras o cayucos a Canarias, según el último balance de víctimas que maneja la Organización de Naciones Unidas para las Migraciones. Sin palabras.
Si 10.034 personas continúan con las protestas de la campaña #SOSMarMenor de forma prolongada, conseguirán el objetivo de salvar este espacio natural. O al menos recuperar una gran parte del ecosistema de la laguna y de su entorno. Solo tienen que seguir el ejemplo de lo conseguido por 15.651 vecinos y vecinas de Murcia capital en su lucha por el soterramiento de las vías del tren a su paso por la ciudad. De forma constante, de forma pacífica y, sobre todo, de forma activa.
“El mar es el lugar de donde venimos y a donde, gracias al cambio climático, vamos”. John Banville, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014, así lo afirmaba cuando vino a recoger el galardón hace un lustro. No en balde, abre y cierra una de sus grandes novelas, El mar, con referencias a ese personaje animado que preside esta historia sobre la memoria. “Se marcharon, los dioses, el día de la extraña marea”, escribe al comienzo, y termina el último párrafo con “una enfermera vino a buscarme. Me di la vuelta y la seguí hacia el interior del hospital, y fue como si me adentrara en el mar”.
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