Hermano islam

Hermano islam

He aceptado la invitación y en las últimas semanas he consentido sumarme a iniciar un camino de la anatema al diálogo, de la maldición y de la enemistad a la hermandad, a la sororidad, ese término tan bello que apela a la relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento. Pasar de la incomunicación al encuentro, de considerarla como religión proscrita a religión reconocida, del desprecio al respeto, de las descalificaciones infundadas a los debates argumentados, de los estereotipos y prejuicios a la crítica serena. Es la calzada que se abre para conocer mejor el islam, esa religión que profesan más de 1.500 millones de personas en el mundo y que se caracteriza por cinco grandes pilares: la profesión de fe, la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación. (más…)

Un año para leer y vivir

Un año para leer y vivir

El año pasado acabó con El dolor de los demás, esa terrible historia de Miguel Ángel Hernández, con ese regreso al pasado que no cesa de volver y que fue capaz de conmover hasta la más recóndita de las entrañas ancladas en la infancia y la adolescencia. Caminos cruzados de experiencias y escenarios comunes en la huerta, la iglesia y los dramas cercanos dieron paso a una guía de lectura que ha sido lo más reconfortante en un año repleto de vivencias circulares. Delphine de Vigan, en Nada se opone a la noche, fue la encargada de clavar, quizá sin pretenderlo, la primera herida en un corazón cansado de soportar la oquedad resultante entre el deseo y la realidad, la expectativa y el presente. París, los años 60, la familia numerosa y la reconstrucción de una historia familiar que pretendía pasar desapercibida entre el nacimiento de los hijos, sus avances profesionales y el vendaval que atraviesa la vida de quienes tratan de construir sus edificios vitales sin socavar los cimientos de los ancestros. (más…)

La hija de la amante

La hija de la amante

Todas las familias tienen una historia que se cuenta a sí misma: que pasa de hijos a nietos. La historia crece a lo largo de los años, muta; algunas partes se pulen, otras se eliminan y a menudo se discute sobre lo que ocurrió de verdad. Pero aun existiendo estas divergencias en la misma historia, sigue habiendo acuerdo respecto a que se trata de la historia familiar. Y a falta de otros relatos se convierte en el asta del que la familia cuelga su identidad.

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De tóxicos y clásicos

De tóxicos y clásicos

La exhumación del Caudillo, la precampaña electoral, los datos de la EPA, la marcha de Mario Draghi, la nueva oportunidad para el Brexit, los disturbios en Chile, la segunda vuelta en las elecciones bolivianas, la aparición de 39 cadáveres de inmigrantes chinos en un camión frigorífico en Essex (Reino Unido) o el serial del procès… Sí, sí, todo eso está muy bien, pero no me negarán que   lo que de verdad mueve a las mujeres y a los hombres es la mirada ante la vida, ante las relaciones humanas. El juego de pareceres, de sucesos cotidianos, de pequeñas decisiones que son capaces de hacernos reír o llorar, soñar o poner los pies en la tierra, avanzar o quedarnos parados el resto de la existencia, odiar o amar con la misma intensidad y volumen. Los acontecimientos son importantes. Las noticias, también. Sean locales o mundiales. Provoquen reacciones o simplemente deambulen en las parrillas sin pena ni gloria… y a otra cosa, mariposa.

En lo de las relaciones humanas, cada maestrillo tiene su librillo. Maestros hay muchos. Recetas, no digamos. Y librillos, lo que se dice librillos, para todos los gustos. Desde el Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, hasta El monje que vendió su Ferrari, pasando por Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Padre rico padre pobre, Los cuatro acuerdos o el clásico Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus. Y no me digan que no les llama la atención un perfecto manual de autoayuda de un bloguero de éxito titulado El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda, que viene a tirar por tierra todo lo que el resto de super ventas nos venían a decir, como aquello de empoderarnos (¡Jo, qué tiempo verbal más moderno de un verbo tan antiguo!) y alimentarnos de positividad. Su autor, Mark Manson, viene a desmontar esas tesis con el siguiente argumento: pues mira, resulta que no, que las expectativas sobre nosotros mismos carecen de sentido hasta que no sepamos gestionar (otro verbo de moda) la adversidad.

Pero cuando creíamos saberlo casi todo resulta que andábamos equivocados. O entretenidos. O engatusados, quién lo sabe. Que antes de que vinieran a contarnos y describirnos, por ejemplo, las características de las personas tóxicas, esas que su vida carece de sentido si no expelen a todas horas veneno a su alrededor, ya teníamos modelos clásicos para identificarlas. Es lo que William Shakespeare nos cuenta en el drama de Otelo con un personaje que es el arquetipo o modelo original y primario en el arte de amargarle la vida al más pintado. Hablamos de Yago, el alférez del moro, el general al servicio de Venecia, que da nombre a la obra escrita, sin ir más lejos, en 1604, casi ayer. Su venganza por no haber sido elegido oficial frente al otro candidato, Casio, le lleva a resarcirse construyendo una falsa historia de cama de Desdémona, la prometida de Otelo, y que conduce al desenlace de… No, no, no voy a hacerles un spoiler para quienes aún no hayan tenido la fortuna de leer esta obra.

Si tienen la oportunidad y, por supuesto, la dicha, de sumergirse en la trama, quizá descubran en Yago a esos personajes que habitan a nuestro alrededor. A esos tránsfugas que destilan odio y resentimiento a raudales por no haber sido elegidos para la gloria, para ocupar un cargo o liderar determinadas organizaciones. A mí me vienen varias a la mente, como quienes pierden unas primarias en un partido político o quienes han depositada tantas expectativas en el logro de un objetivo para el que han empleado toda su energía que no saben gestionar (¿les suena?) que todo no salga como esperaban. O aquellos que tratan de ocultar sus complejos, frustraciones y fracasos contaminando todo lo que encuentran a su paso.  Personas falsas, sin vida interior, incapaces de querer a nadie, que odian con el mismo ahínco que en algún momento han podido amar.  Y frente a ellas, un consejo: miren hacia otro lado. Dejen que el veneno siga su curso y la toxicidad encontrará un antídoto que todo lo vence: la indiferencia. Vamos, si se puede.

Ilustración basada en el cuadro “Othello et Desdémone” de Théodore Chassériau

Un comisario maduro

Un comisario maduro

La novela negra del Sur de Europa tiene a dos destacados veteranos del género: el italiano Andrea Camilleri y el griego -pero de origen turco- Petros Márkeris. Uno es el padre del comisario siciliano Salvo Montalbano, en homenaje al creador de Pepe Carvalho, y el otro es el descubridor del comisario Kostas Jaritos. Si al primero hemos tenido oportunidad de abrirle nuestras casas a través de la serie televisiva que se emitía en La 2 emitida hace unos años, el policía griego aún no es muy conocido, pese a disponer en las librerías de más de una docena de entregas de su serie.

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Citas de amistad

Citas de amistad

El juego de la amistad

El juego de la amistad se repite cada verano. Aunque hayan transcurrido meses y meses sin saber uno del otro, la cita es obligada. Desde hace años, Consuelo, una de las mejores amigas de quien esto suscribe, acude a un lugar del centro -hasta que cerró, era en Ipanema, en pleno corazón universitario de la ciudad- para intercambiar un libro. Es la ofrenda prevista que salda deudas de tiempo de silencio, de distancias impuestas por vidas cruzadas, de paréntesis imprevistos que se abren y cierran de nuevo cada doce meses. Así es el solaz afecto que renace en cada instante en el que los textos escritos por otros reflejan el estado de ánimo de cada uno de los protagonistas de esta historia de cariño cómplice. Se trata, en suma, de adivinar sobre qué historias y personajes puede uno sentirse parte de una relación a tres, en la que se cuela esa celestina que es la literatura. (más…)

Segundas oportunidades

Segundas oportunidades

…o aprobar esas asignaturas pendientes es uno de los grandes acontecimientos de nuestra particular vida de mortales insatisfechos. Encontrar un amor reconstruido a pedazos, perdonar de verdad, ser capaces de volver a iniciar una relación filial, hallar ese paraíso anhelado en sueños tras desenterrar fantasmas enquistados en nuestro yo más consciente… En fin, elija cualquiera de esas materias para descubrir que ese monstruo imaginario que nos asustaba desde niños es menos feroz de lo que lo pintan. Ese miedo que nos ha paralizado a lo largo de la existencia es el que ha servido de excusa para no dar saltos adelante, permanecer quietos y justificar lo injustificable. (más…)

Caladas de libertad

Caladas de libertad

No se conoce bien a una persona hasta que se viaja con ella. Hasta que no se comparte la intimidad de una maloliente habitación de algo llamado hotel donde lo más parecido a una ducha es una palangana con agua turbia. Hasta que no se soportan los olores corporales a bordo de un todoterreno que recorre la pista de la sabana durante horas en silencio por temor a un asalto en cualquier momento de la noche. Hasta que cocinas en un camping, aguantas la cola para ver la exposición de temporada en el museo centroeuropeo de moda, comes unas carnes o pescados, salteados con arroces y verduras bañadas en salsas especiadas mientras cierras los ojos y saboreas algo diferente. (más…)

Realidad offshore

Realidad offshore

La escena tiene lugar a comienzos de los 90 en un restaurante de Yecla. El escritor Manuel Vázquez Montalbán había sido invitado por la agrupación local del PCE con motivo de la donación que hizo un viejo comunista de una colección completa de Mundo Obrero a la biblioteca municipal, y que había conservado durante los años duros de lucha antifranquista. Hizo el viaje en coche desde Barcelona, no cobró un duro y estaba completamente relajado y ocurrente. Compartía con los comensales algunos de sus recuerdos como miembro de una peculiar célula comunista en la clandestinidad. El padre literario de Pepe Carvalho relató que durante un tiempo el partido lo consideró un infiltrado del régimen. Y todo por un comentario que hizo tras recibir la consigna de que debían de estar preparados para la lucha armada. “Mi célula la formaba una militante coja, un camarada veterano, otro que no oía mucho y un servidor. Y se me ocurrió decir en voz alta que como no viniera Carrillo y su puto cuñado a empuñar las armas, poco teníamos que hacer”, contaba entre risas de los asistentes a la cena, mientras imaginábamos la escena. (más…)

Diálogos con mi dueño

Diálogos con mi dueño

Que un perro mordiera el abrigo de una niña en una calle de Yecla a finales de los años 40 del pasado siglo tuvo consecuencias más allá de las que esa pequeña vivió ese mal día. El miedo desembocó en fobia y ésta caló en su descendencia en forma de rechazo a cualquier contacto animal, al menos de las especies cuadrúpedas que pueblan las casas familiares en forma de mascotas. Lo positivo del asunto es que aquella niña, ya convertida en mujer, fue capaz de identificar el momento y lugar del que procedía su aversión a los canes y que hoy, desde la distancia de toda una vida, le permite afrontar este y otros miedos cosechados a lo largo de las experiencias vividas. (más…)

Piedra de escándalo

Piedra de escándalo

El teólogo y profesor Bernardo Pérez Andreo (Nimes, 1970) es un pesimista esperanzado. Como tal, nos presenta en La sociedad del escándalo un texto que conmueve, que nos sitúa ante un incómodo espejo de la realidad de nuestra vida y de nuestro mundo, que cuestiona nuestras prácticas cotidianas y nuestras falsas seguridades, que golpea las conciencias como Francisco lo ha hecho recientemente en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares. (más…)

Importantes, pero no influyentes

Importantes, pero no influyentes

El periodista Xavier Aldekoa compartió un día, con otro periodista -en este caso, el autor del texto que nos ocupa-, que los medios de comunicación tomaban decisiones, publicaban noticias, a partir de dos parámetros: lo influyente y lo importante. Se refería a África, en el sentido de que lo influyente cabía en las páginas de los periódicos. Lo importante, no siempre. (más…)

Pedagogía amorosa de Dios

Pedagogía amorosa de Dios

En el comienzo del Año de la Misericordia nos llega La misericordia de Dios en tiempo de crisis, un pequeño regalo en forma de librito con meditaciones bíblicas en torno a misericordia como la mayor expresión de la pedagogía amorosa de Dios.

Su autor es Cristóbal Sevilla un sacerdote murciano, profesor de Teología Bíblica del Antiguo Testamento y Lectio divina, que nos invita a un recorrido en torno a la misericordia a partir de una lectura canónica de la Biblia, desde un supuesto claro: escuchar el sufrimiento del otro es el principio de misericordia.

Lo hace el autor a partir de una experiencia personal que a muchos lleva a afirmar en numerosas ocasiones que cuando nos encontramos con el Dios que aparece en la Biblia como “compasivo y misericordioso” nos parece que no es más una ilusión para dar consuelo. Nada más lejos de la realidad.

La propuesta de ese camino arranca en el primer capítulo con la misericordia en el desierto del éxodo. Experiencia del desierto, lugar de prueba, lugar de encuentro. En el contexto del éxodo y del desierto es donde tenemos que buscar el origen del encuentro con el Dios misericordioso. Nuestra vida es un desierto sin camino trazado. El Dios de la misericordia no es siempre un dios cómodo y adaptable, y debemos ser conscientes de la conversión del corazón que implica acceder a él. La misericordia no es un sentimiento momentáneo, sino un estado permanente que nace del amor, y por eso tiene una pedagogía para mantenerse en el tiempo. En el libro del Deuteronomio podemos encontrar muchas de estas reflexiones.

023D3CTGP1_1Cristóbal Sevilla es un apasionado del profeta Oseas, y a la experiencia interior que refleja en sus textos dedica el capítulo segundo, que titula al igual que el libro: La misericordia en tiempo de crisis. Compasión de Dios en Oseas que recuerda el desierto del éxodo con un lenguaje vivo e imaginativo. Amor apasionado que proviene de lo más íntimo, hecho de ternura y compasión, de perdón sincero, siempre dispuesto a acoger y a seguir educando a su pueblo.

“Quiero misericordia y no sacrificio;
conocimiento de Dios, más que holocaustos” (Os 6,6)

El corazón en la Biblia es el órgano donde se localizan no solo el sentimiento y los afectos, sino también la razón y la toma de decisiones. Y las meditaciones tienen presente a los profetas Jonás, Jeremías, Ezequiel… Misericordia y compasión del padre que ve venir a su hijo pródigo, que lleva a la consolación del profeta Isaías, llamado por Dios para consolar a su pueblo preparándole un camino en el desierto, no de arena, sino de la lejanía de Dios experimentada durante el exilio babilónico.

A la oración como encuentro con la misericordia divina se refiere el tercer capítulo, oración como diálogo de amor que nos abre a la misericordia divina como fruto de su amor, y en ella captamos su presencia y nos dejamos guiar por su pedagogía amorosa. Lo vemos en el Libro de los Salmos. O en el Libro de Job, modelo de paciencia bajo la misericordia divina.

Llegamos al Nuevo Testamento, en el capítulo IV del texto, en el que se nos habla de la misericordia de Dios en Jesús (pág. 93). Experiencia humana de la misericordia, puesto que Jesús la expresa por un corazón humano y es adquirida a través de las experiencias dolorosas de la vida humana. Misericordia en la predicación y en los sentimientos expresados en las relaciones familiares. Reflejo en las parábolas de la oveja perdida y la moneda perdida y la del hijo pródigo, que en realidad es la parábola de los dos hijos perdidos. Parábola del samaritano y referencias a las obras de misericordia, por la que seremos juzgados.

El último de los capítulos, el quinto, nos señala a la misericordia en el tiempo de la Iglesia. Es llamad a habitar los desiertos de este mundo con misericordia, hablando y actuando según la ley de la libertad que ha recibido. Carta de Santiago. Obras de misericordia. Nuestra crisis de fe es crisis de misericordia, de hablar y obrar con misericordia, con todo nuestro corazón, con todo nuestro ser, es decir, con autenticidad evangélica. Es la imagen que podemos visualizar de una Iglesia con alas de misericordia para ir al desierto.

Un bello y sugerente texto el de Cristóbal Sevilla que cierra con Lucas 6, 36-38:

“Sed misericordioso, como vuestro Padre es
Misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados; perdonad,
y seréis perdonados; dad, y se os dará; os verterán
en vuestro seno una medida generosa, colmada,
remecida, rebosante, pues con la medida con que
midiereis se os medirá a vosotros”.

Jesús nos pide que nuestra capacidad de misericordia sea también colmada, sin borde que establezca la medida.

Sevilla, Cristóbal
La misericordia de Dios en tiempo de crisis
Verbo Divino
Estella (Navarra), 2015

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Una versión más breve de este artículo ha sido publicado en el número de febrero de la revista Noticias Obreras, editada por la HOAC.

En la fragilidad de la vida

En la fragilidad de la vida

“La fragilidad de la vida nos hace percibir la realidad como amenaza, sentimos que puede ocurrir algo que nos haga sufrir y nos deje un inmenso vacío y desesperanza. El transcurrir del tiempo se convierte en el aliado por excelencia de la fragilidad, a medida que vamos viviendo, vamos experimentando lo quebradizo de la vida. No es de extrañar la facilidad con que pasamos de la ilusión, la esperanza y la euforia, a la decepción, la frustración y la tristeza”.

De estas palabras recogidas en el prólogo ya se desprende que la experiencia vital de su autor es la que ha alimentado la necesidad de reflejar en una obra literaria, aunque pequeña de extensión, todo lo que bulle en el corazón de este sacerdote, activista, compañero, amigo… de mil batallas personales, implicado y complicado en los pequeños mundos humanos que se mueven en su tierra, la Región de Murcia.

De la sensibilidad literaria de Joaquín Sánchez ya conocíamos algunas muestras con otras publicaciones, alguna de las cuales recapitulaban innumerables artículos periodísticos. En esta ocasión nos quedamos con un retrato del presente más cercano. Un retrato novelado en torno a una familia y sus opciones personales y de militancia en diversos campos. Desde el periodismo comprometido venido a menos (en el caso del padre), al de la educación de personas adultas (Marta, la madre), al de Alejandro, el hijo mayor (en el tercer sector). Y aliñado de una parte de la realidad de los dos hijos adolescentes, espectadores de las vidas de sus padres y hermano, así como actor secundario del profesor, otro de los personajes reflejados en estas historias de vida.

De fácil lectura y diálogos ágiles, la historia que construye Joaquín Sánchez es una sucesión de fotografías en las que el lector se puede identificar fácilmente, puesto que recogen retazos de la situación social y política de cualquiera de nuestras ciudades y pueblos. Acompañadas, eso sí, de una particular visión y opción por las personas más vulnerables, las empobrecidas por este sistema injusto. Con una elección muy clara. Aquí no hay medias tintas. Hay una apuesta muy clara por vivir la vida de una manera concreta.

El lector podrá encontrar escenas, situaciones, vivencias, diálogos, personajes… que tienen que ver con todo lo que le rodea. Desde la fragilidad de la vida marcada por la incertidumbre que preside la precariedad de la existencia de un puesto de trabajo, hasta la dura realidad de enfrentarse a la enfermedad, que golpea cuando menos te lo espera. O la carencia de recursos económicos ante las situaciones de necesidad frente al mundo de la exclusión. O la simple instantaneidad del día a día de nuestros jóvenes y adolescentes. Con un final abierto y con el aliño de la especial sensibilidad que Joaquín Sánchez destila en todo lo que crea. Sentimiento, cariño, respeto, amor, sensibilidad… Como aseguró un buen amigo del autor y profesor universitario, José Mª Jiménez, “una vez más, desde su rotunda fragilidad, Joaquín ennoblece todo lo que toca”.

Solo un muerto más

Solo un muerto más

La novela negra forma parte de mi vida. Me sumerjo en ella y soy capaz de abandonarme. Recibo periódicamente las novedades del género gracias al buen hacer de quien mantiene una de las pocas librerías especializadas, en este caso, en Barcelona, Negra y Criminal. Inicié mi actividad profesional en el mundo del periodismo recorriendo los bajos fondos como periodista de sucesos, en las trastiendas que se esconden en una ciudad industriosa de provincias, Elche, donde el dinero fácil era, lógicamente,  dinero negro. Siempre he sentido una profunda atracción por todo lo que se oculta tras los muros de la supuesta indiferencia. Por eso gocé con Vázquez Montalbán o P.D. James en los 90 y ahora lo hago con las escritoras nórdicas, Donna Leon, Andrea Camilleri o Petros Márkaris. (más…)