Quiรฉn me iba a decir a estas alturas de la vida que el principal peligro como ciclista urbano tiene forma de peatรณn. Sรญ, de persona de cualquier edad, tipo y condiciรณn con la cabeza y el corazรณn agachados en la realidad inmediata. Transeรบntes que cruzan los pasos de peatones en cualquier momento, como daltรณnicos anรณnimos. Peatones que andan a ciegas por la acera o llevan el carrito del bebรฉ โtambiรฉn el de la compra- sin prestar mรกs atenciรณn que a la รบltima ocurrencia en Tik Tok o al mensaje ingenioso de WhatsApp.
No se pueden imaginar el momento en el que sentรญ como propio el porrazo contra una farola que sufriรณ un deportista mientras andaba a paso de marcha con los ojos puestos en su telรฉfono, ese aparato mal llamado โinteligenteโ. Casi tan triste y doloroso como contemplar a la hora del desayuno, junto a la puerta de un instituto, a esos encorvados adolescentes con el bocadillo en una mano y el mรณvil en la otra. Juntos, pero solos.
Avance y rapidaciรณn
Estos dรญas, ademรกs, uno siente que vivimos con el dedo pegado al botรณn de avanzar rรกpido. Los audios al 1,5x, los vรญdeos cortados antes del desenlace, los artรญculos โleรญdosโ en lo que dura un semรกforo en verde de la Gran Vรญa. Todo va tan deprisa que, a veces, no sabemos si nos estamos informandoโฆ o simplemente pasando pantallas. La prisa se ha convertido en forma de vida, como si el Segura bajara siempre en avenida y nosotros tuviรฉramos que saltar de piedra en piedra para no mojarnos. Y claro, en ese juego terminamos empapados de titulares, de mensajes rรกpidos, pero secos de ideas.
Apunten un tรฉrmino que ya ha cumplido diez aรฑos: rapidaciรณn. Es el nuevo fenรณmeno que nos afecta a casi todas las personas en esta sociedad del bienestar. Consiste en dar, precisamente, a nuestros quehaceres cotidianos un ritmo desorbitado. Todo hay que hacerloโฆ muy deprisa, muy rรกpido. Como dice un buen amigo: Seรฑor, dame pacienciaโฆ ยกpero ya! Como muchas otras cosas, le debemos a Francisco esa llamada de atenciรณn con esa palabreja que utilizรณ en el nรบmero 18 de su encรญclica Laudato si del aรฑo 2015. No se la pierda.ย
ย
Ilustraciรณn| Nana Pez
A esta dieta acelerada se ha sumado un ingrediente nuevo: la papilla de contenidos generados por inteligencia artificial. No hace falta que sea falsa para ser mala; basta con que no exija nada. Son textos correctos, razonables, hasta simpรกticosโฆ y, sin embargo, intercambiables. Lo mismo hablan del cambio climรกtico que de la receta del pastel de carne, con el mismo tono uniforme que deja a la cabeza en punto muerto. Lo llaman ‘AI slop’, y, aunque el nombre suene moderno, el daรฑo es de siempre: mucha palabra, poca sustancia.
No se trata de demonizar la tecnologรญa. Antes, un buen texto te pedรญa un pequeรฑo pacto: yo te doy una historia, tรบ me das atenciรณn. Ahora, cuando algo no entra suave, lo descartamos. Y ahรญ ganan las lรญneas automรกticas: fluyen, resbalan, no rozan. Pero precisamente por eso, no enseรฑan. Pensar โpensar de verdadโ tiene siempre algo de fricciรณn, esa duda que te hace volver a una frase, ese dato que te arruga la frente y juntas las cejas, esa idea que no encaja del todo y te obliga a recolocar piezas. Si todo cuadra a la primera, sospeche: a lo mejor no habรญa nada que cuadrar.
Como afirma Carmen Torrijos, el contenido masivo y superficial generado por IA no es solo un problema, tambiรฉn es un sรญntoma. La tecnologรญa amplifica un modelo de consumo que premia la fluidez y agota nuestra capacidad de atenciรณn.
Recuperar la pausa
La soluciรณn no creo que pase por apagar pantallas ni por atrincherarnos en la nostalgia. La salida, me temo, es mรกs prosaica y exigente: afinar el criterio, bajar una marcha, buscar fricciรณn. Preguntarnos quiรฉn firma lo que leemos y por quรฉ existe. Valorar mรกs un texto con una idea propia, aunque tropiece en estilo, que una redacciรณn perfecta sin nadie que la sostenga. Y, cuando podamos, anclar la conversaciรณn en datos, en historias concretas, en experiencias que tengan nombre y apellidos.
Conviene reconciliarnos con el tiempo y la atenciรณn. Las prisas nos estรกn saliendo caras: confundimos rapidez con conocimiento y comodidad con verdad. Pero la cabeza no es una autopista de peaje; se parece mรกs a la subida a La Fuensanta o al Relojero: caminos con curvas, repechos y vistas que solo aparecen si aflojas. Quien los haya hecho sabe que, al coronar, el paisaje se ve distinto. Pues con las ideas pasa lo mismo: necesitamos aire para descubrir quรฉ merece la pena y quรฉ es puro relleno.
Asรญ que propongo un gesto humilde, casi domรฉstico: recuperar la pausa. Dejar un pรกrrafo sin terminar y volver luego. Subrayar una frase que no entendemos del todo. Preguntar โยฟquiรฉn responde de esto?โ. Y, de vez en cuando, elegir a conciencia una lectura que nos dรฉ guerra, como quien elige la ruta larga por El Valle para sudar un poco. No nos harรก menos modernos; quizรก nos haga mรกs dueรฑos de nuestra atenciรณn.
A un palmo del suelo, a lomos de una bicicleta, contemplas el mundo de forma diferente. Cual ojo de pez percibes los escenarios a un ritmo lento y mรกs cercano a lo que de verdad sucede cuando viajas a bordo de un coche. Lo que parece obvio queda oculto porque vamos como vamos y pasamos por la vida sin apenas darnos cuenta. Atravesando platรณs con mรบltiples decorados quรฉ complicado resulta descubrir quรฉ es lo que realmente ocurre.
A un palmo del suelo, acompaรฑado del pedaleo, oteas el trรกnsito de la gente hacia sus lugares cotidianos. Africanos y latinos camino de la obra o el bar donde trabajan. Jornaleros que exponen sus manos recolectoras, junto a una gasolinera, mientras llegan las furgonetas con un encargado presto a ejecutar la selecciรณn natural. Ucranianas somnolientas en ruta a las casas donde les aguadan los viejos a los que no podemos atender y, si hay suerte y no llueve, sacarlos a los parques para recoger la vitamina D de los rayos de un sol que se pelea con la contaminaciรณn. Pocos niรฑos y adolescentes en trayecto a la escuela, porque apenas andan por las aceras, ya que sus progenitores los desembarcan desde el SUV familiar en la misma puerta de las aulas.
Despertar los instintos
A un palmo del suelo, haciendo sonar el timbre, reclamas espacio pรบblico en la jungla de asfalto sobre la que se agitan decenas de coches, en su mayorรญa ocupados por una sola persona. En ese habitรกculo en el que hasta la mรกs correcta se transforma en despiadada a la bรบsqueda de la ansiada plaza de aparcamiento o la salida de la ciudad. Descubres que esa morada temporal de los vehรญculos que esquivas en carriles o rotondas es el refugio en el que se despiertan los instintos ocultados en entrevistas de trabajo o las reuniones de la AMPA.
A un palmo del suelo, sin necesidad de convocatoria alguna, te conviertes en defensor anรณnimo de la Agenda 2030 y de la lucha conta el cambio climรกtico. Vuelves a tus orรญgenes de ser humano que desmenuza cada hรกbitat como si fueran gajos de esas preciadas naranjas arrancadas de manera furtiva en una madrugada de ensueรฑo. Degustas el aire fresco de la maรฑana, el sol que irradia el calor del dรญa, la luna y las estrellas, en un juego cรณsmico del que te sientes la parte contratante de la primera parte.
En tu sillรญn saboreas la verdadera libertad y autonomรญa de sentirte v la bicicleta puede ser un sรญmbolo de libertad y autonomรญa
A un palmo del suelo, en tu sillรญn, saboreas la verdadera libertad y autonomรญa de sentirte vivo. Una libertad que no estรก pisoteada por la inhumanidad ni adulterada en su uso, como tampoco convertida en sujeto de polarizaciรณn y enfrentamiento. Hasta puedes presumir, sin acritud, acerca de cรณmo la bicicleta puede ser un sรญmbolo de libertad y autonomรญa, un instrumento para empoderar a propios y extraรฑos en la toma del control de sus vidas.
Ilustraciรณn de NANA PEZ
A un palmo del suelo, con la nariz despejada, los olores cobran vida propia. El aroma del pan reciรฉn hecho que se escapa de una tahona, el cafรฉ que se cuela por la ventana de un bar, el azahar en primavera o ese tufillo a gasolina que te recuerda que la ciudad nunca duerme del todo. Y, entre tanto, tรบ, con tu bici, esquivando charcos o bolardos arrancados de cuajo, sorteando coches aparcados en doble fila o peatones absortos en la pantalla del mรณvil mientras cruzan la calle, y saludando a ese perro que siempre ladra desde el mismo balcรณn, como si fuera el guardiรกn del barrio.
Fomentar la comunidad
A un palmo del suelo descubres que no estรกs solo. Que no estรกs sola. Que puedes interactuar con los demรกs. Desde el repartidor que reclama que eso de ser falso autรณnomo que se lo coman los ceos de sus compaรฑรญas, a estudiantes cargados de mochilas camino del instituto o la universidad. Jubiladas que se atreven a lidiar en las calles, con millenials o con baby boomers como ellas, en ruta a la sesiรณn de pilates o de la universidad de mayores. Padres con silletas adosadas al portaequipajes en las que los mรกs pequeรฑos empiezan a ver el mundo de otro modo o simples asalariados in itinere. Nada de lo humano te es ajeno en el asfalto, carriles o veredas. Es la hora de fomentar la comunidad, la conexiรณn sin wifi.
A un palmo del suelo, en definitiva, es una nueva cita con quienes tienen La Opiniรณn entre sus manos o en sus pantallas. Una humilde tabla sobre la que colocar el repaso a la actualidad con otros ojos, de manera reflexiva, serena, crรญtica, inconformista y sincera. En compaรฑรญa de la mirada y los trazos de una joven artista. Con las alforjas repletas de pareceres en medio del ruido. La apuesta queda aquรญ, frente a la inmediatez, la escasez de caracteres, el impacto emocional y el conflicto sin sentido. Ustedes juzgarรกn.
Hace unos dรญas fui testigo de un hecho singular. En un acto de graduaciรณn de policรญas locales tuvo un especial protagonismo un joven mรบsico cartagenero, Miguel Alcantud, que interpretรณ al arpa unas piezas musicales en distintos momentos del programa. Miguel es ciego. Al nacer tuvo unos problemas mรฉdicos que le causaron problemas de movilidad, tanto en sus manos como en sus pies. Se desplaza en sillas de ruedas. Es una persona dependiente y, de manera autodidacta, ha encontrado en la mรบsica una forma de expresiรณn de su carรกcter para superar cualquier tipo de limitaciรณn. Sus interpretaciones conmueven.
Resulta que, al tรฉrmino de la ceremonia, Miguel quiso dirigirse a los nuevos agentes de la Policรญa Local. Y lo hizo tras la fotografรญa oficial con un agradecimiento y una peticiรณn. Esta รบltima tenรญa que ver con la invitaciรณn a que, en su trabajo diario, estuvieran muy pendientes de las personas con discapacidad. Las gracias eran extensivas a todos los servidores pรบblicos que cuidan, especialmente, a quienes tienen limitaciones fรญsicas o mentales. No querรญa dejar pasar su gratitud anticipada a estos nuevos policรญas locales con el fin de que sean sensibles a quienes se enfrentan a diario a sus carencias.
Es tiempo de dar gracias a quienes luchan por la paz y la solidaridad, por su compromiso encarnado, porque son ejemplo y modelo para seguir, como asรญ lo fue Jesรบs de Nazaret
Cuรกnto nos cuesta agradecer y quรฉ poco reclamar o maldecir. Incluso en este tiempo que tenemos por delante, en el que a menudo reblandece la condiciรณn humana,ย resulta difรญcil escuchar palabras de reconocimiento a los otros, a los prรณjimos. De ahรญ que, frente a la sempiterna algarabรญa de luces y cenas, compras compulsivas y emociones desbocadas, sea el momento para expresar desde aquรญ una mirada correspondida, en estos dรญas turbulentos, a muchas buenas gentes que pululan en mitad de nuestras vidas.ย
Ocuparse por la paz
Es tiempo deย dar gracias a quienes luchan por la paz y la solidaridad, por su compromiso encarnado, porque son ejemplo y modelo para seguir, como asรญ lo fue Jesรบs de Nazaret. La mirada de los niรฑos y niรฑas gazatรญes, ucranianas, africanas y de cualquier otra parte de la tierra es motivo suficiente para ocuparse por la paz.ย
Es momento de dar gracias a quienes se afanan procurando esperanza en esta vida, sobre todo a las personas que mรกs sufren, las excluidas y afectadas por la pobreza, las personas inmigrantes no acogidas, las mujeres vรญctimas de actitudes machistas, las mayores que son apartadas y la infancia a la que no se le da futuro. Gracias por acompaรฑarlas y darles esperanza.
Conmover los corazones
Es instante de dar gracias a quienes sonrรญen y contagian la risa, porque su alegrรญa es el alimento que nos impulsa a las personas creyentes a transmitir el mensaje de Jesรบs nacido en Belรฉn.ย Una sonrisa es capaz de conmover a los corazones mรกs duros, mรกs golpeados y rรญgidos. Ese cosquilleo merece de verdad la pena.
Es circunstancia dedar las gracias por las voces de quienes denuncian la injusticia y, a su vez, anuncian la utopรญa de otro universo, de que otro reino es posible, porque con su voz nos hacen sentir de manera consciente de que es posible construir otro mundo, alejado, eso sรญ, de la maldad, de la iniquidad.
Iluminar el mundo
Es un perรญodo para dar gracias por el planeta, por esta tierra que tenemos, por su belleza, por sus recursos que nos nutren. Gracias, porque siga siendo ese padre y madre que acogen a sus criaturas. Ese lugar, esa casa, que precisa de nuestro cuidado.
En definitiva, es comienzo sentido y grato para dar gracias por el amor de ese Jesรบs de Belรฉn, que es la luz que vino a iluminar este mundo y nos colma de alegrรญa y de buen humor. A creyentes y a quienes no lo son. A judรญos y a gentiles. A cada quisque. Que aquรญ hay grandeza desbordada, de la que contagia a propios y a extraรฑos. A personas nativas y a quienes llegan de otras tierras. Es tiempo de manos anudadas, de brazos extendidos y de corazones ardientes repletos de generosidad para repartir a raudales.
Tres curas acaban de escribir y publicar dos libros. De esos tres sacerdotes, dos estรกn casados. Uno ha sido cura obrero, otro estรก empeรฑado en no dejar escapar la oportunidad de visibilizar su opciรณn por los mรกs pobres aquรญ en la Regiรณn de Murcia y con los refugiados en diversas partes del planeta. Y todos ellos decidieron en algรบn momento de su vida que su ministerio sacerdotal habรญa que derramarlo en medio del mundo, alejado de oropeles y del boato, de un cometido que no fuera el de encarnarse en realidades que habitualmente parecen destinadas a otro tipo de personas. Una utopรญa compartida… en el tajo.
Amigos y compaรฑeros
Hablar de Joaquรญn Sรกnchez Sรกnchez (Vilanova de Sau, Barcelona, 1962) y de Fernando Bermรบdez Lรณpez (Alguazas, Murcia, 1943) es hacerlo de dos amigos y compaรฑeros en mil batallas por la solidaridad y el compromiso. Habitualmente aparecen en medios de comunicaciรณn, bien como destacados columnistas o como activistas frente a los desahucios, concentraciones en favor de las personas refugiadas, los derechos humanos y la cercanรญa a quienes son descartados del sistema. Joaquรญn Sรกnchez es la bondad personificada, portador de un corazรณn tan grande para amar que a veces le juega una mala pasada, capellรกn de prisiones y de centros de salud mental o de mayores. Fernando Bermรบdez, con su barba cana, es la imagen de quien un dรญa llegรณ a Amรฉrica Latina y se enamorรณ de su pobreza y rebeldรญa, de su pasiรณn para vivir la fe de otra manera distinta a la que estaba acostumbrada en estas tierras. Y para dialogar entre las religiones desde una posiciรณn de igual a igual.
Diรกlogo epistolar
En La utopรญa compartida (Alianza Con-Vida 20, 2023) ambos entablan un diรกlogo epistolar repleto de reflexiones sobre todo aquello que les inspira en sus diferentes opciones de vida. Desde el sentido de la acciรณn sociopolรญtica a la crisis de la รฉtica, desde la conversiรณn y el sentido de la propia vida a la corrupciรณn y, paradรณjicamente, a los signos de esperanza o al Reino de Dios. Del diรกlogo interreligioso a preguntarse si las religiones sirven para algo. Por supuesto, sin dejar pasar la Iglesia que sueรฑan, los retos ante la vida y la declaraciรณn de principios de que el amor vence los discursos de odio.
Y para culminar este libro escrito a cuatro manos, un regalo tras este intercambio de cartas: su credo. Una confesiรณn repleta del alimento de la fe y la esperanza de que este mundo tiene sentido, bajo el impulso de la utopรญa en la bรบsqueda de nuevos horizontes. Desde sentir a Dios como una fuerza espiritual, trascendente, en el corazรณn del Universo, infinitamente mayor que cualquiera de las religiones que lo hacen suyo. Una declaraciรณn de fe en Jesรบs de Nazaret, de su encarnaciรณn en los รบltimos y de su anuncio de la buena noticia y esperanza para las personas empobrecidas. Una proclama acerca del Reino de Dios en la historia presente que es capaz de convertir los corazones agrietados de los hombres y mujeres en semillas de liberaciรณn, en una Iglesia nueva soรฑada que ama a Marรญa que ยซsacรณ a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildesยป.
Mantener la memoria
El tercero de los autores es Pedro Castaรฑo Santa (Yecla, Murcia, 1940), cura obrero afincado desde los comienzos de su ministerio en Cartagena y del que hace unos meses dimos cuenta de La otra cara de la Catedral Antigua (2022), un retrato de lo vivido en la parroquia de Santa Marรญa la Antigua entre los aรฑos 1967 y 1976, en los que estuvo adscrita a la Diรณcesis de Cartagena. Su anterior trabajo, en el que en sus poco mรกs de cien pรกginas, logra cumplir el principal objetivo que le llevรณ a remover recuerdos y a recopilar documentos y fotografรญas de esos aรฑos: mantener viva la memoria de lo que allรญ aconteciรณ.
Pedro Castaรฑo acaba de publicar En el tajo. Avatares de un cura en su trabajo (octubre 2023), prologado por el historiador y secretario comarcal de CC.OO. Josรฉ Ibarra Bastida, en el que se narra todo su periplo vital como cura obrero desde sus tiempos de seminarista, atravesado por el impulso que estos testimonios de encarnaciรณn en el mundo del trabajo llevaron a cabo los curas obreros franceses. Una inspiraciรณn que le llegรณ de la mano de los grupos de Jesรบs Obrero, la experiencia de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y de la presencia de Guillermo Rovirosa, primer promotor de la HOAC, y del sacerdote Tomรกs Malagรณn, en el propio Seminario Mayor de Murcia.
Encarnaciรณn en el mundo obrero
A lo largo de sus pรกginas podemos conocer los diferentes lugares de trabajo que este yeclano conociรณ desde adolescente, en su pueblo, y ya de joven, en la vendimia francesa. Su verdadero bautismo como cura obrero, como รฉl mismo reconoce, en Uniรณn Explosivos Rรญo Tinto, ya en Cartagena, en empresas auxiliares, en la Refinerรญa de Escombreras, su posterior despido, el paso por la cola del paro hasta llegar a una empresa auxiliar de Bazรกn, para luego emplearse en otra de jardinerรญa. Un periplo como estibador frustrado, pescador, reparador de barcos de recreo, librero en Espartaco durante unos meses y miembro de una cuadrilla de yesaires o yeseros en Zamora y Cocentaina (Alicante), asรญ como en La Palma, hasta recalar en Correos, donde conociรณ diferentes destinos hasta su jubilaciรณn. Un recorrido vital en el que ha primado siempre su deseo de encarnaciรณn en el mundo obrero. Desde su condiciรณn sacerdotal, aunque en un momento de su vida decidiera unirse a Rosa, su mujer, con la que ha tenido dos hijos y nietos.
Dos libros que son unos nuevos hijos para estos jรณvenes inquietos, ministros de la utopรญa, la dignidad y el compromiso. De la esperanza que no desfallece.
Nunca he sido un gran forofo de las banderas. Es verdad que en mi etapa escolar me gustaban esas hojas satinadas de los diccionarios en las que aparecรญan, por orden alfabรฉtico, las insignias de todos los paรญses. Al menos de aquellas que venรญan del รบltimo siglo, junto a las que correspondรญan a naciones surgidas tras las dos guerras mundiales y los procesos descolonizadores de los aรฑos 60. Las habรญa unas que eran fรกcilmente reconocibles (entre ellas, la francesa o la portuguesa y, por supuesto, la de los Estados Unidos de Norteamรฉrica, que identificรกbamos por las pelรญculas del Oeste y las bรฉlicas). Tambiรฉn otras muy exรณticas que pertenecรญan a las antiguas colonias de las grandes potencias, tras haber culminado sus respectivos caminos hacia la independencia. A quienes fuimos a la EGB (y no digamos, a nuestros predecesores) nos pasaba con las banderas como con los rรญos o las capitales de provincia: que las memorizรกbamos con tal interรฉs, como si nos fuera la vida en ello).
Bandera y 23-F
Solo una vez en la vida he colocado una bandera en el balcรณn de mi casa. Fue un dรญa como el de hoy del aรฑo 1981. Y todo por el amago de golpe de Estado, el del 23-F, que estuvo a punto de cargarse la naciente democracia espaรฑola en el tardofranquismo. Quienes vivieron esos dรญas saben lo que habรญa detrรกs de un hecho de esas caracterรญsticas y cada uno y cada cual retiene en su cabeza los recuerdos de ese acontecimiento.
Quienes me conocen con mรกs detalle saben de mi creencia en que las cosas nunca suceden por casualidad. De mi gusto por la anรฉcdota y la fรกbula de las que podemos extraer de acontecimientos aparentemente anodinos y que, desdichas del destino, nos colocan a cada uno en el lugar de la historia que nos toca vivir.
Constituciรณn y procรฉs
No me negarรกn que no tiene su gracia que quien coordinรณ el operativo de la Policรญa Nacional y de la Guardia Civil que tratรณ de evitar la celebraciรณn del referรฉndum de independencia de Cataluรฑa de 2017, el coronel Diego Pรฉrez de los Cobos, alumno de COU en el InstitutoJ. Martรญnez Ruiz โAzorรญnโ, en Yecla, estuviese en la puerta del centro de bachillerato esa tarde del 23-F, ataviado con su camisa azul junto a un destacado falangista amigo suyo, hijo de otro mรฉdico como su padre, dirigente de Fuerza Nueva. Una escena que se nos quedรณ grabada a quienes acabรกbamos de hacer un examen de Griego y salรญamos del instituto camino de nuestra casa, con las primeras noticias del asalto al Congreso de los Diputados. Tiempo despuรฉs supimos de su trayectoria en la Guardia Civil, en la lucha antiterrorista, en su asesoramiento a ministros del Interior del PSOE y del PP y, sobre todo, de ser el principal garante de la Constituciรณn en Cataluรฑa en esos fatรญdicos tiempos del procรฉs.
Pero estos recuerdos no acaban aquรญ. Algo menos de tres aรฑos antes, casi en la misma puerta del instituto, junto al bar Los Tambores, otro joven estudiante de bachillerato, hermano mayor de Diego, rompiรณ en pedazos un ejemplar de la Constituciรณn que habรญa recibido en clase de manos de la profesora de Literatura, Marรญa Martรญnez del Portal, sobrina-nieta del escritor del Monรณvar que da nombre al centro. No olvidemos que el gobierno de la UCD de entonces distribuyรณ miles de ejemplares de la Carta Magna por toda Espaรฑa en su campaรฑa de difusiรณn, incluyendo, creo recordar, su encarte en los periรณdicos. Un amigo que fue testigo del hecho me lo recordaba ayer como si hubiera sucedido hace pocos dรญas.
Tolerancia y sentido del deber
Ese estudiante que protagonizรณ su rechazo a la incipiente Ley de Leyes cursรณ Derecho en la Universidad de Valencia y se especializรณ en Derecho del Trabajo en la Uniรณn Europea. En el aรฑo 2005 fue el encargado de leer el discurso oficial del acto conmemorativo del Dรญa de la Constituciรณn en Yecla, cuyo ayuntamiento organiza este evento de manera ininterrumpida desde 1989. Un servidor se encargรณ de presentar al jurista Francisco Pรฉrez de los Cobos, entonces catedrรกtico de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Complutense de Madrid, y posteriormente, magistrado desde 2011 hasta 2017 y presidente del Tribunal Constitucional de Espaรฑa de 2013 a 2017.โโ
Podrรญamos aprender mucho mรกs de nuestro pasado y del espรญritu constitucional para serenar el tiempo presente
La vida es capaz de presentarnos acontecimientos como los descritos y poder recordarlos en la distancia como el mejor ejemplo de que las personas tenemos muchos rostros, gozamos de la capacidad de cambiar y de poder lograr el entendimiento entre diferentes. Siempre, eso sรญ, desde el mayor respeto ante las posiciones que defendemos en determinados momentos de nuestra historia personal y polรญtica. Ahรญ radica la democracia, la tolerancia y el sentido del deber. Y quizรก, por quรฉ no, podrรญamos aprender mucho mรกs de nuestro pasado y del espรญritu constitucional para serenar el tiempo presente. Con la pasiรณn que no ha sido obstรกculo para que hoy, todos juntos, todas juntas, podamos compartir el deseo de seguir viviendo en paz, en justicia y en libertad.
En el instante en el que una joven universitaria me llamรณ de usted al finalizar una clase descubrรญ que habรญa empezado a ser mayor. Fue un zasca en toda la boca frente a la creencia de que todo el mundo es bueno y que somos todos lo mismo. Cuando se recurre al pronombre en cuestiรณn es que la persona que tienes delante te merece respeto o estรก poseรญda de una cierta autoridad. O que la coronilla ya es patente. Se habรญa acabado el tiempo de percibirme uno mรกs en los ambientes de la calle. Hubo un tiempo, una vez, en que siempre fui el mรกs joven en los lugares donde deambulรฉ.
Desde niรฑo recorrรญ los espacios de los adultos. Y me sentรญa cรณmodo. Creo que les sorprendรญa que un pipiolo hablase como ellos y coincidiera en sus gustos, lecturas, preocupaciones y demรกs. Hasta que aรฑos despuรฉs descubrรญ que, en realidad, no habรญa tenido infancia. Al menos de una manera consciente. Adoraba a los mayores en busca de una identidad que no era capaz de configurar.
Nuevo escenario
Al cabo de los aรฑos he descubierto que en el camino hacia la vejez se transita por un territorio repleto de circunstancias salvables y que merecen toda nuestra atenciรณn. Asimismo, constato que hay un nuevo escenario en el que no me siento cรณmodo. No es otro que aquel en el que se alcanza la edad en la que ya todo parece entrar en la recta final para que quien se sitรบa en ella. Esto es, que quienes vienen por detrรกs empiezan a desbrozar su camino apartando todo lo que presenta por delante. Es una mezcla de la prรกctica del adanismo por jรณvenes generaciones que carecen de memoria con el ejercicio, por el contrario, de una tรกcita descalificaciรณn hacia quienes nos han precedido.
Para quienes despliegan el apartheid por razones temporales el catรกlogo de personas prescindibles es amplio.
Bien es verdad que en este itinerario aparecen aquellos que sufren el sรญndrome de Peter Pan, ya que son incapaces de asumir las obligaciones propias de la edad adulta. Pero no se trata de eso. Es mรกs. Se rรญen de quienes les han precedido en los escenarios en los que ahora son protagonistas. Bien sean en el mundo de la polรญtica, la empresa, la enseรฑanza o de cualquier otro รกmbito de la sociedad civil. Ademรกs de la sorna, la ironรญa o la simple descalificaciรณn, ejercen la segregaciรณn de los espacios en los que se toman decisiones de cualquier signo.
Aprender de otros
Para quienes despliegan ese apartheid por razones temporales el catรกlogo de personas prescindibles es amplio. Mujeres y hombres de la actividad polรญtica presentados como carcamales, actrices y actores que no encuentran papeles que representar, maestros y maestras relegadas a los peores horarios, empleados y empleadas pรบblicas que se llevan tras su jubilaciรณn todo su bagaje y conocimientos sin haber tenido la oportunidad de desarrollar un relevo generacional en condiciones. Quรฉ decir de aquellos artesanos que ven desaparecer sus habilidades y recursos por no encontrar quiรฉn siga sus pasos o aquellas profesionales que pasan de un dรญa a otro a la monotonรญa de una vida carente de sentido.
Cuรกnto nos queda por aprender de esas culturas tradicionales en las que la edad es un valor aรฑadido para el presente y el futuro de nuevas generaciones. No hay que irse a un poblado africano para comprobar que la persona anciana merece toda la consideraciรณn. En la cultura gitana, sin ir mรกs lejos, es fรกcilmente comprobable esto que les hablo. Abuelas que, como gallinas cluecas, son capaces de garantizar el dรญa a dรญa de hijos y nietos llenando la olla de forma misteriosa, o patriarcas que son atendidos hasta el final de sus dรญas por toda la prole, sin que les falte el cariรฑo y la preocupaciรณn.
Final del camino
Entre un extremo y otro hay un lugar en el que cuidar el trรกnsito de una etapa de construcciรณn de la persona adulta hacia otra en la que la madurez y la experiencia se convierten en valores aรฑadidos. El final del camino, por suerte o por desgracia, nunca se sabe cuรกndo va a llegar. De ahรญ que sea imprescindible el respeto al presente. De quien lleva poco tiempo y de quienes nos han precedido.
Con lo de las ofertas del โBlack Fridayโย me pasa como con la loterรญa de Navidad: que una vez decides que te sales del juego, ya no tienes problema alguno para que te afecte el ruido continuo de lasย propuestas de compras de todo tipo que te llegan por mรบltiples canales. De poco sirven los intentos de que caigas en aprovechar, siempre supuestamente, alguna ocasiรณn de ser elย objeto de gangas. No hay mala conciencia si has dejado pasar esa oportunidad que parecรญa reservada exclusivamente para ti. Que paren el mundo, que yo me bajo. Porque hallas la manera de entender que la sinrazรณn es la guรญa de los comportamientos de quienes te rodean.
Ideas errรณneas
Cuando, ademรกs, descubres que el Viernes Negro es el dรญa siguiente al de Acciรณn de Gracias, y que todo viene del otro lado del Atlรกntico, el cabreo pasa a ser mayรบsculo. Entonces te das cuenta de que su รบnico interรฉs es el de tratar de convertirte en una marioneta. Es mรกs, aciertas en revelar que quienes manejan los hilos no son otros sino los que embotan tu conciencia de ideas errรณneas sobre lo que verdaderamente tienes necesidad. Vamos, que te convierten en una persona sin control y solo dejada de la mano de sus impulsos mรกs primarios. Eso sรญ, para engrosar la cuenta de resultados de empresas dispuestas a cubrir sus necesidades pecuniarias. Aquรญ ya no vale inteligencia humana alguna. En el juego aparecen otras inteligencias, especialmente la artificial, siempre y cuando el mercado sea el autรฉntico protagonista.
Juicio fรกcil
Darte cuenta de que estรกs en manos del calendario que otros programan es una experiencia que, en ocasiones, puede llevarnos a caer en la indiferencia. En especial, cuando sientes que las riendas de tu vida las llevan personas o elementos ajenos a tu voluntad. Sucede algo parecido cuando nos dejamos contaminar por el mal ambiente o la toxicidad del momento social o polรญtico que atravesamos. O cuando se pierde la perspectiva para la escucha, la comprensiรณn y poder ofrecer una respuesta que no sea la descalificaciรณn, el juicio fรกcil o la simple reacciรณn a la defensiva.
Despertar al mundo de la consciencia, del presente sin mรกs, de la realidad repleta de pluralidad sin caer en el prejuicio, en lo previsible o en el discurso simplista de lo blanco o lo negro, es el gran reto que estรก ahรญ afuera.
Nuevo escenario
Al sacudir el polvo que contamina la realidad es cuando el panorama sombrรญo deja de serlo para entrar en una nueva dimensiรณn. Las peleas, los gritos, los desacuerdos, los conflictos o los enfrentamientos apenas te pasan factura. Porque son meras ramas que impiden ver el bosque de las emociones, esas que son capaces de movilizarnos hasta extremos insospechados. La irascibilidad da pie a un territorio en el que te permites sentir como pasan a tu lado las tensiones, los aprietos o los trances que hasta entonces poblaban toda la existencia.
La capacidad de encontrar un nuevo escenario en el que desenvolverse es mรกs sencillo de lo que parece. En ello debemos poner el empeรฑo si queremos dar el paso para no tropezar cien y mil veces en la misma piedra. Y mira que los humanos parecemos estar hechos de una manera defectuosa, ya que caemos y recaemos en los mismos errores, incluso en diferentes etapas de la vida. La meta estรก en desbrozar todos aquellos obstรกculos que surgen y desaparecen como si fueran las pruebas a superar de cualquier videojuego que se precie.
Deseo de cambio
No hace falta aplicar defensas, eliminar enemigos o buscar alianzas contra natura, porque la calzada quedarรก expedita simplemente con la aplicaciรณn voluntariosa de desear el cambio. Es mรกs fรกcil de lo que creemos. Simplemente hay que emplearse en ello y no decaer si aparece alguna dificultad. El resultado merece la pena.
En plena vorรกgine a causa de la polarizaciรณn polรญtica, las preocupaciones por el encendido de luces navideรฑas, los sobresaltos por la subida de los precios y los bombardeos de los โsingle daysโ, โBlack Fridayโ y demรกs zarandajas consumistas, se asoma la cotidianidad. Esa que lleva consigo los pequeรฑos acontecimientos de la vida que conforman el verdadero relato de la actualidad de la gente comรบn. Esa que no termina de completar el cambio de temporada en los armarios y lleva un lรญo de ropa de mil demonios. La que empieza a preguntarse dรณnde cenarรก en Navidad. La que ansรญa en que finalicen las obras en su ciudad o la que se sorprende del porquรฉ de esa proliferaciรณn de tiendas de productos y accesorios para uรฑas, bien sean de gel, acrรญlico, polygel, de esmaltado permanente o decoraciones. Un sinvivir, ya lo ven.
Irse del mundo
La muerte se cruza en esa ruta de la normalidad y, en algunos casos, en silencio y sin llamar la atenciรณn. Como la que he vivido este pasado fin de semana conย la marcha de la hermana Catalina Mediola, ‘Cati’, una religiosa deย la orden Concepcionista Franciscana de la comunidad del convento de Santo Antonio, en Murcia. Una marcha que ha sido la confirmaciรณn de que nos vamos de este mundo, en buena parte de las ocasiones, como hemos transitado por รฉl. En su caso, calladamente, de manera imperceptible, rodeada de las personas con las que ha compartido cercanรญa en su opciรณn de vida y con tiempo suficiente para la despedida de familiares y amigas. Una muestra de que el paso a otra dimensiรณn se puede recorrer desde la contemplaciรณn amorosa a su nuevo estado.
Sencillez y humildad
Cuando la velaba en el silencio de la capilla monacal, repasaba aquellos valores que habรญan sido su sello a lo largo de mรกs ocho dรฉcadas de vida. Cualidades necesarias que cobraban especial sentido en estos dรญas dondeย el ruido, el odio, los insultos y las descalificaciones sin mรกs se han convertido en moneda comรบn. Tanto es asรญ que estamos contagiados de unaย irascibilidad imperdonableย frente a la bรบsqueda del bien comรบn.
En el inventario rememorado ante las imรกgenes de Clara de Asรญs y Antonio de Padua destacaba la humildad, ese conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y obrar de acuerdo a aquel. Por supuesto, ser una persona agradecida. Tambiรฉn la sencillez para actuar sin pretensiรณn, dobles intenciones ni vanidad, sino de modo sincero, espontรกneo o natural. O el cuidado de cada detalle, emocionar con pequeรฑos gestos, pensar con quรฉ sorprender a cada persona, dedicar un poquito de su tiempo.
Don de la escucha
Que Cati fuese una artista de lo minucioso dan fe las innumerables piezas de frivolitรฉ o de encaje de bolillos que elaborรณ a lo largo de su vida.ย Pendiente de cada pormenor humano de quien se cruzase en su vida, ha sido el mรกs vivo ejemplo de que no podemos pasar por la existencia de las personas sin conmovernos ante sus historias, ante sus ilusiones y desvelos. Incluso para intentar una รบltima puntada a la ropa de quienes han sido sus cuidadoras en los รบltimos dรญas. Un botรณn a punto de desprenderse o una costura suelta eran motivo suficiente para una invitaciรณn a bordarlos.
Las religiosas contemplativas tienen ese don especial para no dejar escapar ese pespunte, ese dobladillo, ese hilvanado. Es el don de la escucha, de captar lo que se esconde detrรกs de unos ojos, de una mirada, de un gesto. Seducidas por la gracia de quien nos quiere por encima de todo, la vida contemplativa estรก repleta de una actividad que trasciende los muros de un monasterio. Poseen la fuerza incontenible que les permiteย la capacidad de alcanzar la esencia del corazรณn de quienes deambulamos en el proceloso mar de la vida ordinaria. Una fortaleza que llega de quien nos trasciende y que se hace vida en la oraciรณn, verdadero alimento que no sufre de altas y bajas de precios, queย no es pasto de especuladores ni de รญndices bursรกtiles. Cati, como el resto de sus hermanas, nunca da puntada sin hilo.
De izquierda a derecha, Concha, Cati y Maribel, junto a otra hermana de la orden concepcionista franciscana, en el Obrador Convento San Antonio (calle Zarandona, 4, en pleno centro de Murcia), donde se venden los productos artesanos elaborados por esta comunidad religiosa.
Cati es una de las tres รบltimas religiosas de la orden Concepcionista Franciscana que mantvieron abierta la comunidad del Monasterio de La Encarnaciรณn en Yecla (Murcia). Junto a sus hermanas Concha y Maribel se trasladรณ hace unos aรฑos al Convento de San Antonio, en Algezares (Murcia), donde falleciรณ el pasado viernes 10 de noviembre. Desde niรฑo he estado siempre muy ligado a esta comunidad contemplativa. En su convento de Yecla participรฉ en sus encuentros de oraciรณn, ademรกs de meditaciรณn zen. Fui testigo de su cercanรญa a la gente, desde la clausura, y su iglesia estรก ligada a celebraciones familiares y parroquiales. El ejemplo de vida y de ejntrega generosa a la contemplaciรณn siempore estรกn presente en mi vida y en la de mi familia.
Percibo en los รบltimos tiempos un constante empeoramiento en cรณmo nos relacionamos los humanos. Tenemos la piel muy fina en el trato, de tal manera que saltamos a la primera de cambio
Quien tiene o ha tenido un perro sabe que, por muy dรณcil y obediente que sea, hay otros canes que les provocan un enfurecimiento tal que son difรญcilmente controlables. No se conoce muy bien la razรณn de por quรฉย se alteran de tal manera que pierden el sentidoย cuando se cruzan por la calle o se advierten desde un balcรณn, una puerta de garaje o en un encuentro fortuito en el pipicรกn.ย Despiertan su lado mรกs fiero y no consiguen calmarse hasta que ya estรกn a una prudencial distanciaโฆ aunque siempre ojo (y olfato) avizor.
Algo similar ocurre con las personas, pero de una forma mรกs habitual que los singulares casos de los cรกnidos. Percibo en los รบltimos tiempos un constante empeoramiento en cรณmo nos relacionamos los humanos. Tenemos la piel muy fina en el trato, de tal manera que saltamos a la primera de cambio, nos erizamos y sacamos la parte mรกs salvaje del gรฉnero humano. Imagino que se han fijado ustedes en que nos hablamos con un volumen de voz muy alto, estallamos ante cualquier comportamiento de alguien que no se ajusta a lo que esperamos de ella. La tolerancia la dejamos a un lado y nos colocamos en posiciรณn de combate como si nos fuera la vida en ello.
Afrenta y duelo
Que alguien se nos cuele en la fila del autobรบs o del Mercadona lo consideramos como una afrenta merecedora de un duelo a pistola en toda regla. Si delante de nuestro coche llevamos otro vehรญculo que va un poco mรกs lento de lo que consideramos correcto, su conductor merece un correctivo que empieza con el insulto y acabarรญa en el paredรณn. Si se nos cruza una bici o un patinete, aunque vayan por su carril correspondiente, les soltamos un estufido. No soportamos que la persona que atiende al pรบblico en cualquier oficina lleve un ritmo mรกs pausado que el que para nosotros tendrรญa que ser el ideal. Nos saltamos el semรกforo cuando acaba de ponerse en rojo, y lo que es mรกs grave, lo justificamos a nuestros acompaรฑantes.
A lo sumo, somos capaces de reconocer que la polarizaciรณn y el enfrentamiento son la tรณnica dominante
Molestan los gritos de los niรฑos que estรกn en la mesa de al lado en el restaurante. Nos irrita sobremanera que la camarera no nos limpie la mesa al instante en el bar o que el repartidor de Amazon llegue media hora mรกs tarde de la prevista. Ni quรฉ decir que la conexiรณn de internet vaya lenta, que no nos respondan al instante un mensaje de WhatsApp o que la foto o el vรญdeo de marras no se abra a la orden de ya. Maldecimos al entrenador de nuestro hijo porque no lo saca de titular en el primer equipo y nos ponemos de los nervios si nuestra pareja nos coloca frente a nuestras contradicciones o incumplimientos de promesas. Y suma y sigue, despropรณsito tras despropรณsito.
No seamos ingenuos
Vivimos un tiempo en el que, a lo sumo, somos capaces de reconocer queย la polarizaciรณn y el enfrentamiento son la tรณnica dominante. Eso sรญ, la culpa siempre la tienen otros, especialmente los polรญticos, que son los causantes de todos los males del mundo mundial que nos aquejan. Bien es verdad que sus comportamientos, en numerosas ocasiones, dejan bastante que desear. La reciente investidura fallida ha sido una muestra. Miedo me da la que se avecina, aunque el clima polรญtico arrastra un deterioro desde hace demasiado tiempo. Ya sabemos que cuando la derecha no gobierna se cae el mundo encima. Y queย gobierno Frankenstein es todo aquel en el que no estรฉ alguno de los partidos salva patrias.ย ย
Pero no seamos ingenuos. No nos engaรฑemos. De lo que estamos hablando es de que aquรญ cada quien y cada cual tiene su parte de responsabilidad. No escabullamos el bulto.ย La irascibilidad no entiende de fronteras ni de personajes, ideologรญas o colores. La cรณlera es patrimonio comรบn de quien no es capaz de respirar con serenidad, de evaluar consecuencias, de serenar el รกnimo y de ejercitar la santa paciencia. De cultivar mรกs el silencio en esta tierra seca en la que hemos convertido nuestras monรณtonas vidas.ย
Dueรฑo de los silencios
La mรกxima aristotรฉlica de que cada uno es dueรฑo de su silencio y esclavo de sus palabras deberรญa de ser la principal norma de comportamiento en estos estridentes tiempos. Seguro que nos ayudarรญa a templar el ambiente si ponemos en prรกctica contar hasta diez, o hasta cien, quiรฉn sabe, antes de escupir una respuesta o una simple reacciรณn ante algo que nos altere. Al menos nuestros hijos o nietos tendrรกn un referente distinto al que ven a diario en las actitudes de sus mayores. No olvidemos tampoco la desconexiรณn digital y de que el mundo no se hizo en un dรญa. Demos tiempo al tiempo y practiquemos.
Hace casi dos semanas denunciรฉ a travรฉs de redes sociales el estado en el que se encuentra un carril bici que atravieso a diario. Mรกs que una vรญa para ciclistas y conductores de patinetes parece la senda de una jungla en mitad del asfalto. Lleva meses sin que algรบn servicio municipal de vรญa pรบblica o mantenimiento de jardines de Murcia vele porque estรฉ despejado para el trรกnsito de velocรญpedos.
En la denuncia puse de manifiesto que este aviso lo habรญa tramitado ante los correspondientes canales de comunicaciรณn ciudadana (telรฉfono 010, aplicaciรณn TuMurcia y la propia Oficina de la Bicicleta). La รบnica respuesta que obtuve vino de una atenta y preocupada empleada pรบblica del Ayuntamiento: me confesรณ que el problema era que no habรญa contrato de mantenimiento en vigor para la limpieza de los carriles bici. La patata caliente se la pasan de un departamento a otro cuando llegan las quejas de quienes usamos la bici como medio de transporte para desplazarnos por la ciudad. De Parques y Jardines pasa a Vรญa Pรบblica y viceversaโฆ y vuelta a empezar. Aquรญ paz y despuรฉs gloria.
Anuncios y promesas
Imagรญnense lo que se me pasa a menudo por la cabeza cuando veo lasruedas de prensa en las quenuestros representantes municipales anuncian a bombo y platillo las actividades de la Semana de la Movilidad, como la que hemos vivido recientemente. O cuando se les llena la boca de anuncios, mรกs anuncios, promesas y mรกs promesas, con aquello de hacer una ciudad mรกs sostenible, habitable y cien mil zarandajas mรกs. Pero eso sรญ, ninguno de ellos acude a trabajar en bici, ni se mueve con frecuencia en transporte pรบblico por la ciudad. No caerรฉ en la crรญtica demagรณgica de que presuman acerca de su preocupaciรณn por el medio ambiente y el cambio climรกtico, con aquello de que el coche oficial que usan es hรญbrido, y con ello ya asumen su cuota de reducciรณn de la huella de carbono. Pero no crean que no me quedo con las ganas de echarles en cara de que asรญ nos va.
Saquen sus bicis a la calle. Vayan en ellas al trabajo, a la escuela, a la universidad. Hรกganse visibles en nuestros caminos y carreteras. Les aseguro que saborearรกn la vida de otra manera
Quรฉ decir de quienes se han opuesto a las obras de movilidad en Murcia o en otras ciudades de la Regiรณn y de provincias cercanas. Es lo de siempre. Que si se eliminan plazas de aparcamiento, que si se peatonalizan calles, que si cierran โsuโ barrio, que si los comercios van a la ruina. Mentiruscas atรกs con piedras, que dirรญa Josรฉ Mota. Cuando conoces lo que ha pasado en otros lugares como Pontevedra o Bilbao, donde ahora son los comerciantes del centro de la ciudad los que reclaman mรกs calles peatonales, te das cuenta de que la ignorancia es muy temeraria, ademรกs de sectaria e interesada. Si ademรกs le sumas que los intereses electorales de algunos tienen la mirada muy corta, ya tenemos el cรณctel perfecto.
Contramanifestaciones
Es verdad que algo se habrรก hecho mal en todo este batiburrillo de las obras en el centro, con las manifestaciones y contramanifestaciones que han puesto el grito en el cielo para llegar a situaciones como las vividas meses atrรกs. Que quizรก haya faltado pedagogรญa para explicar lo que se iba a hacer. Que no se emplease el tiempo necesario para buscar alianzas con determinados colectivos afectados. Todo lo que quieran. Pero los hechos demuestran que no cierran tiendas por la peatonalizaciรณn o la reducciรณn del paso de vehรญculos privados de calles y plazas. Que movilizaciones de este tipo no las hubo nunca cuando se promovieron grandes centros comerciales en el extrarradio. Y que en ningรบn sitio estรก escrito que somos mejores padres o madres si dejamos en coche a nuestros niรฑos y niรฑas en la puerta misma del cole. Por cierto, hay progenitores que parece que se quedarรญan tranquilos si los metieran ellos mismos al aula y les apartasen las sillas. Menuda sobreprotecciรณn. Son carne de inmadurez cuando podrรญan ganar autonomรญa si llegasen solos al cole en bici o a travรฉs de rutas escolares seguras y saludables.
Vuelvo al principio.ย Saquen sus bicis a la calle. Vayan en ellas al trabajo, a la escuela, a la universidad. Hรกganse visibles en nuestros caminos y carreteras. Respeten las seรฑales, porque conducen un vehรญculo. Les aseguro que saborearรกn la vida de otra manera. Sin tanta prisa y estrรฉs. Disfrutando de lo queย les ofrece la ciudad.ย Reclamen que los carriles estรฉn limpios, despejados y no invadidos por otros vehรญculos (y si lo estรกn, sean pacientes si se trata de furgonetas de reparto, que ya se desgastan bastante tambiรฉn estos trabajadores).ย Con las bicis en su vida, su cuerpo y su mente se lo agradecerรกn. De verdad, se lo dicen un ciclista urbano y la ciclista que ilustra esta pรกgina.
Llรกmenme blando, flojeras o cobarde. Lo que quieran. A estas alturas de la pelรญcula ya apenas me afecta. Nunca he llevado bien la mentira, la hipocresรญa, las medias verdades o las promesas que se lanzan a sabiendas de que no se cumplirรกn. Incluso cuando un servidor, oh pecador, ha caรญdo en ellas. He sido testigo privilegiado de muchas de esas actitudes y comportamientos en diferentes etapas en las que estuve embarcado en la polรญtica institucional. Como tambiรฉn de lo contrario, ยฟeh? De la generosidad, la bondad y el trabajo por el bien comรบn. Pero ese lado oscuro en la gestiรณn de los asuntos pรบblicos me genera tal desasosiego que, a veces, las ramas del polarizado debate polรญtico nos impiden ver el bosque de las decisiones que afectan a la vida de la gente.
Individualismo indiferente
No resulta difรญcil aceptar que dรฉcadas de polรญticas neoliberales han socavado los fundamentos de la democracia y provocado una grave crisis polรญtica. La polรญtica se ha sometido a la lรณgica inmisericorde de la rentabilidad econรณmica, reduciendo su funciรณn a la adaptaciรณn de las personas y la sociedad a las exigencias de la rentabilidad. Por otra parte, se ha fomentado un individualismo indiferente que ha conducido a muchas personas a buscar solo lo que consideran sus intereses y conveniencias. Esto es grave, puesto que se olvida la responsabilidad que tenemos hacia los demรกs y hacia el mundo que habitamos. Aunque suene muy fuerte, ambas dimensiones son destructivas para la vida social y para el valor humano de la polรญtica. Si trasladamos esto de lo que les hablo a algunas de las reivindicaciones que escuchamos estos dรญas para la investidura del presidente del Gobierno de Espaรฑa… la suerte no estรก echada.
La explicaciรณn de que se hayan extendido los movimientos polรญticos de extrema derecha, tanto en nuestro paรญs como en el resto de Europa y del mundo, tiene que ver con el crecimiento de la desafecciรณn hacia la vida polรญtica. Una inquina que, precisamente, viene generada por los efectos nocivos de las desigualdades sociales que han generado las polรญticas neoliberales y las dificultades de las instituciones polรญticas para afrontarlas. No olvidemos, sobre todo, sus consecuencias en las personas y familias vulnerables, empobrecidas y excluidas. De ahรญ que no sorprenda, por ejemplo, el importante apoyo que Vox ha cosechado en muchos de nuestros barrios olvidados.
Precisamos recuperar la polรญtica, tanto en el plano de las instituciones polรญticas como en el de la vida polรญtica del conjunto de la sociedad
De lo que se trata, en realidad, es de una forma de neoliberalismo autoritario que enmascara con su demagogia la pretensiรณn de someter la vida de las personas y de la sociedad a la rentabilidad econรณmica, con un desprecio absoluto del bien comรบn. Y aquรญ los discursos se superponen entre determinadas fuerzas polรญticas y poderes empresariales, culturales y mediรกticos. Es una realidad muy peligrosa para la convivencia social y, particularmente, para la vida de las personas y familias empobrecidas, porque desvรญa la atenciรณn de los problemas sociales que necesitamos afrontar.
Recuperar la polรญtica
Llegados a este punto me sumo a defender una polรญtica para la fraternidad, la de โla mejor polรญtica puesta al servicio del verdadero bien comรบnโ, tal y como la seรฑala el papa Francisco. Porque no me negarรกn ustedes que precisamos recuperar la polรญtica, tanto en el plano de las instituciones polรญticas como en el de la vida polรญtica del conjunto de la sociedad. Una verdadera reconquista que pasa por colocar en primer lugar las necesidades y derechos de las personas y familias empobrecidas, esencia del bien comรบn. Es el รบnico camino para que las personas sean siempre lo primero, para el reconocimiento efectivo de la dignidad de cada persona. En la Regiรณn de Murcia, basta con ponerles rostro a las familias que se han visto privadas de las becas-comedor o las que padecen los problemas del transporte escolar o que sus hijos e hijas den clase en barracones.
Ausencia de diรกlogo
En la vida polรญtica, como en cualquier otro รกmbito de la existencia, debe darse un diรกlogo autรฉntico y eficaz orientado a sanar las raรญces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo. Cuรกnto se echa en falta ese diรกlogo en todos los debates que tenemos sobre la mesa. Desde nuestros colectivos, pueblos y ciudades, y no digamos en la polรญtica nacional e internacional.
Se trata de asumir la responsabilidad que todas las personas tenemos en la vida social y polรญtica, colaborando a caminar hacia la justicia y la fraternidad. Un compromiso que tiene que llevarnos a romper la dinรกmica de la creaciรณn de enemigos y de la permanente confrontaciรณn que descalifica a los demรกs. Y, por supuesto, al empeรฑo en construir un diรกlogo desde la diversidad para avanzar en amistad social. Esa es la vida polรญtica en la que creo, la que recupera su sentido humano y humanizador. Aquรญ ya no hay cobardรญa que valga. Es tiempo de valientes.
Ilustraciรณn | NANA PEZ
Este artรญculo estรก inspirado en la Resoluciรณn ยซUna polรญtica para la fraternidadยป, aprobada en la XIV Asamblea Geneal de la HOAC, celebrada del 12 al 15 de agosto de 2023
Una vez transcurridas poco mรกs de setenta y dos horas desde que vivimos la noche electoral quizรก sea un buen momento para hacer un repaso de algunas lecciones que podemos aprender del 23J. Bien es verdad que, a menudo, olvidamos muy pronto el argumento defendido un tiempo atrรกs para subirnos al carro de un nuevo anรกlisis y lanzar asรญ una opiniรณn que siente cรกtedra. Somos fieles seguidores del sesgo de retrospectiva, que no es otro que el prejuicio definido como un sesgo cognitivo que sucede cuando, una vez que se sabe lo que ha ocurrido, se tiende a modificar el recuerdo de la opiniรณn previa a que ocurrieran los hechos en favor del resultado final. En la pandemia tuvimos tiempo de ejercerlo, pero es que desde el mismo domingo por la noche la opiniรณn publicada (que no la opiniรณn pรบblica) este fenรณmeno se ha repetido. Sirvan estas notas para un humilde anรกlisis de lo ocurrido.
Lecciรณn 1: Hasta el rabo, todo es toro.
La sabidurรญa del refranero espaรฑol nos enseรฑa que hasta el final de un hecho o acontecimiento no hay que confiarse, sino estar preparado para alguna sorpresa o imprevisto, como el torero que piensa que el astado ya ha recibido bastante castigo cuando la verdad es que puede revolverse inesperadamente y darle una cornada. Nunca hay que dar nada por hecho, nada por perdido, nada por ganadoโฆ Y, en nuestro caso, nunca hay que dar por derrotado a Pedro Sรกnchez, al sanchismo o como lo que quieran llamar. Eso lo sabe muy bien Mariano Rajoy, Pablo Casado, Albert Rivera, y, si me apuran, hasta Susana Dรญaz y Pablo Iglesias. El propio Feijรณole ha visto las orejas al lobo y ya se espera a la siguiente candidata.
Lecciรณn 2: Las encuestas son solo eso, encuestas.
Y, sobre todo, nada neutrales, porque salvo raras excepciones siempre se nos ofrece una interpretaciรณn de sus resultados a partir de los datos recogidos en bruto (eso que se llama la cocina de la encuesta). Llevamos ya varias convocatorias electorales en la que nos saturan con informaciones sobre predicciones, tendencias, trackings, porcentajes, oleadas, etcรฉtera, etcรฉtera. ยฟDe quรฉ han servido tantos y tantos grรกficos sobre el reparto de escaรฑos por bloques, partidos, coaliciones? Y, sobre todo, ยฟquรฉ interรฉs habรญa en dar por hecho que la victoria del PP y Vox era inevitable? ยฟO que la experiencia del Gobierno de coaliciรณn habรญa sido negativa por el apoyo de los separatistas catalanes y los filoetarras vascos? Este fenรณmeno demoscรณpico estรก ligado, inexorablemente, a la siguiente lecciรณn.
Lecciรณn 3: Los medios de comunicaciรณn no son neutrales.
Nunca lo han sido, desde que el mundo contemporรกneo comenzรณ a contar la actividad comercial de las principales ciudades del capitalismo naciente a travรฉs de las hojas de avisos. Pero a veces se nos olvida y parece como si necesitรกsemos que alguien nos confirmase nuestras opiniones por encima de las propias intuiciones o criterios objetivos. Los grandes grupos de comunicaciรณn siempre toman partido en un escenario de confrontaciรณn polรญtica y lo hacen a travรฉs de sus programas informativos o de entretenimiento, da igual, y, desgraciadamente, por medio de sus profesionales que, salvo excepciones, son la voz de su amo. En esta campaรฑa lo han hecho y tenemos en la mente casos muy sonados.
Lecciรณn 4: La agenda de lo que se habla no es la de los problemas cotidianos.
Unida a la anterior, podemos aprender que muchas veces hablamos sobre los temas que alguien nos marca y que, coincidirรกn conmigo, no tienen que ver con los graves problemas que afectan a la ciudadanรญa. Cogemos el โque te vote Txapoteโ y no debatimos sobre la precariedad, la vivienda, la falta de futuro, de las verdaderas dificultades de las familias, al menos los que se juegan en el presente y en el medio plazo. O en el รกmbito de la izquierda, por ejemplo, nos enredamos en temรกticas que afectan a la identidad sexual y absolutizamos las posiciones de una parte del feminismo y las convertimos en lugares excluyentes frente a otros debates en los que tendrรญamos que incidir en este conflicto cultural en el que nos encontramos.
Lecciรณn 5: Las ramas de la superioridad moral no deben ocultar el bosque.
O lo que debe llevarnos a ser mรกs humildes en los anรกlisis y en la defensa de nuestras convicciones. Si una parte de la clase obrera se siente identificada con las posiciones que defiende Vox, sin ir mรกs lejos, como pasa con otras fuerzas de la ultraderecha europea o americana, debemos preguntarnos, cuando menos, a quรฉ se debe este fenรณmeno. El conflicto cultural debe de estar en el centro de la acciรณn polรญtica. De ahรญ que partidos, organizaciones sindicales y asociaciones de todo tipo que trabajan por el cambio social deben de cuidar todos aquellos aspectos que tienen que ver con la formaciรณn de la conciencia.
Lecciรณn 6: La pureza de principios puede esconder intereses personales.
Relacionada con alguna de las anteriores otra enseรฑanza que nos ofrece el 23J es que, a menudo, se utilizan argumentos sobre la pureza ideolรณgica y de principios cuando, en realidad, entran en juego los factores personales que tienen que ver mรกs con los egos, protagonismo, envidias y posiciones antagรณnicas que forman parte de la tradiciรณn de la izquierda. La incompatibilidad de las familias que vienen del socialismo o del comunismo, con las mezclas que en su interior han ido fraguรกndose a lo largo de los aรฑos, se han agudizado en estos tiempos lรญquidos de la inmediatez y de las redes sociales, que ofrecen una militancia que, en ocasiones, se mueve pisando poco la realidad de la calle y mucho la virtualidad de los me gusta, retuits y nรบmero de seguidores.
Lecciรณn 7: Las emociones dominan la acciรณn polรญtica.
La movilizaciรณn en las semanas previas al 23J ha sido determinante para que la ciudadanรญa mรกs concienciada acudiera a votar, por encima de todo. Una movilizaciรณn a la que han contribuido los sindicatos, con su apelaciรณn a que el mundo del trabajo se jugaba mucho. Al lobo neoliberal se le han visto por fin las orejas y lo que podรญa traer aparejada la coaliciรณn PP-Vox una vez conocidas sus posiciones mantenidas hasta ahora sobre la reforma laboral, pensiones, salarios, sanidad o educaciรณn. Si en la campaรฑa de las municipales y autonรณmicas del 28 de mayo triunfaron los argumentos viscerales contra el denominado sanchismo, con los pactos con Bildu y ERC, la tolerancia a la ocupaciรณn de viviendas y el apoyo de la inmigraciรณn irregular, ahora se le ha dado la vuelta a ese mantra frente al peligro de lo que se avecinaba.
Lecciรณn 8: Las campaรฑas electorales, a veces sirven.
Si los resultados de la campaรฑa del 28M dieron al traste con buenos gobiernos municipales y autonรณmicos โcon alcaldes y alcaldesas de lujoโ porque el foco estuvo en otro sitio, la del 23J ha permitido enseรฑar que en dos semanas la tendencia de los votos puede cambiar el escenario. Al equipo de campaรฑa de Feijรณo, sin ir mรกs lejos, aรบn deben de estar pitรกndole los oรญdos por no haber tenido resuelta la comunicaciรณn de crisis frente al caso del narco Marcial Dorado. O cรณmo afrontar la prepotencia de su candidato frente los periodistas que ejercen como tales (caso de Silvia Intxaurrondo, de TVE), o la animadversiรณn frente a los medios pรบblicos por la soberbia de no haber querido asistir al debate de RTVE y los ataques de miembros de su equipo de campaรฑa a la radiotelevisiรณn pรบblica, como hizo Gonzรกlez Pons. Esta presunta derecha moderada se mostrรณ como realmente es. La campaรฑa empezรณ de una manera y acabรณ de otra.
Lecciรณn 9: Espaรฑa tiene un problema territorial.
Los pactos postelectorales vuelven a traer al escenario de la actualidad y la agenda polรญtica el conflicto entre territorios que, mรกs temprano que tarde, habrรก que afrontar. Eso sรญ, siempre que haya madurez y altura de miras de querer trabajar por el bien comรบn (todas las partes) y no hacer batalla de la identidad nacional por encima de todo. Cataluรฑa y Euskadi, especialmente, deben encontrar su acomodo en un Estado federal, por ejemplo, para el que se deben sentar bases comunes de compromiso solidario en el encaje de las identidades, los sentimientos y la equidad territorial y la solidaridad en el reparto de los recursos existentes. Paradรณjicamente, estas semanas de calor deberรญan enfriar un poco los รกnimos para llegar al final del verano y comienzos del otoรฑo con los primeros acuerdos. Las opciones no son sencillas y no descarten un verdadero bloqueo, porque el PSOE no puede pagar un precio alto. Hay que escuchar mucho lo que tiene que decir el PSC de Salvador Illa.
Y Lecciรณn 10: La polรญtica es demasiado importante para dejarla en manos de los polรญticos.
Esto es, que lo que aquรญ se juega afecta a toda la ciudadanรญa. Por lo tanto, que, una vez metidos nuestros votos en las urnas, no podemos retirarnos para que se lo jueguen todo solo unas pocas personas o grupos interesados. Los partidos o coaliciones deben impulsar la participaciรณn de la militancia y del resto de la sociedad, porque los profesionales de la cosa pรบblica no son los รบnicos que deben ejercer este papel. Como tampoco de los asesores de comunicaciรณn, esos supuestos expertos y politรณlogos que pecan, en buena parte de los casos, de una parcialidad palmaria. Es verdad que hemos delegado en los primeros para que actรบen con responsabilidad, pero el futuro tambiรฉn depende de que no nos retiremos a los cuarteles de invierno. De todo se aprende.
Una de las pocas imรกgenes que pude ver en televisiรณn el domingo por la noche fue la salida del equipo de campaรฑa de Feijoo, ataviado de blanco ibicenco, al balcรณn de la sede Gรฉnova. Tras casi diecisรฉis horas de jornada como apoderado en dos colegios electorales, y tras conocer los resultados, las รบnicas ganas que me quedaban eran para contemplar los rostros de quienes se creรญan vencedores desde hace meses. Me costรณ contener la risa al intentar seguirle el ritmo a Gonzรกlez Pons, un superviviente del prepotente y corrupto PP valenciano, el mismo que fue el encargado de crucificar a RTVE por una entrevista en la que los periodistas ejercieron de lo รบnico que se les pide: ser periodistas. Lo sigo un poco mรกs que a otros porque me une que somos compaรฑeros de la generaciรณn del 64, como Javier del Pino, Jorge Drexler, Pepa Bueno, Sandra Bullock o, sin ir mรกs lejos, alguien que quizรก les suene, Javier Lorente, el artista y colaborador de este diario.
Caras de pรณquer
Pues bien, como les decรญa, en esa apariciรณn estelar de los primeros componentes del aparato popular dominaba el blanco nuclear, salpicado con algรบn gris marengo, aunque la nota del verdadero color en el desfile la puso Isabel Dรญaz Ayuso (no es para menos). Iba acompaรฑada del pequeรฑo alcalde de Madrid, con ese rojo comunidad y una fingida sorpresa cuando la aclamaban como lo que, mรกs temprano que tarde, parece llamada a ser: aspirante a presidenta del Gobierno. El candidato a ocupar la Moncloa, tambiรฉn de blanco, trataba de esbozar un discurso sentido. Pero la procesiรณn iba por dentro. Las caras de pรณquer, eso era lo que yo buscaba. Las caras de pรณquer.
Tengo que reconocerles que no sรฉ de dรณnde sacan esa fortaleza quienes se dedican a la polรญtica del primer nivel para aguantar lo que aguantan. Defender con empeรฑo una cosa y la contraria. Afirmar una decisiรณn y desdecirse con el mismo temple a las pocas horas No quisiera ser yo una tripa suya. No les digo un corazรณn, o una simple emociรณn suya, y poder luego llegar a casa. Soltarme la camisa o la cremallera del vestido. Quedarme en pelota picada, con la desnudez frente al espejo e irme a la cama sin mรกs.
Escrutar perfiles
Sรฉ de lo que les hablo. Al menos de un nivel que nunca he traspasado, pero que me cuesta mucho reconocer como esa dimensiรณn de la gente normal, la que duda, la que sufre y padece, la que se alegra y rรญe tambiรฉn, la que pisa el suelo y no tiene una corte de falsos aduladores que dios los mantenga bien lejos.
El tiempo en un colegio electoral pasa muy rรกpido si vienen votantes. Si no es asรญ, hay oportunidades para escrutar los perfiles de quienes no tienen problema en escoger sus papeletas ante la mirada indiscreta del pรบblico objetivo. Entonces llegan las sorpresas o las conclusiones del tipo de que uno debe ser ya viejo a ojos vista de esas jรณvenes generaciones que escogen candidaturas del pasado como si transgredieran lo polรญticamente correcto. O quizรก sรญ es por eso. Porque es lo mรกs transgresor, lo antisistema, ante los argumentos que imponen esos adultos que se preocupan por eso del cambio climรกtico, se empeรฑaron en vacunarnos y tenernos retenidos en casa y nos miran raros.
Complicarse la vida
Les confieso que esta ojeada trato de no dirigirla desde esa pretendida superioridad moral que algunos esgrimen para todo lo que les molesta. A la izquierda se le acusa de ejercerla cuando habla de la cultura, los derechos humanos, la solidaridad, la justicia o la ecologรญa, mirando por encima del hombro. Estoy seguro de que algunos de ustedes quizรก tambiรฉn lo hayan pensado al leer en algรบn momento estas columnas que, a lo largo de los aรฑos, han pretendido ser un mero reflejo de lo que acontece al cabo de la calle. Desde un lado, claro que sรญ, pero sin impartir doctrina. Si han pensado lanzar la acusaciรณn de ejercer esa superioridad moral a quien suscribe no se corten, hรกganlo. Les prometo que me lo harรฉ ver. Sinceramente.
No les arriendo las ganancias, sin embargo, si persisten en el empeรฑo de querer tropezar una y mil veces con los hรกbitos de complicarse la vida. De pretender dirigir la mirada y el esfuerzo en algo que es imposible de solucionar. Que el otro tenga que darse cuenta del error, porque siempre serรก a costa de creerse investido de un poder y de una razรณn que, a fin de cuentas, solo trae desolaciรณn y tristeza. Disfrutemos de estos dรญas de asueto, con calor o, cosa rara, sin รฉl, y recarguemos pilas para lo que estรก por llegar. Que siempre, lo queramos o no, serรก mejor y novedoso frente a lo que hayamos vivido.
Declaraciรณn de principios: la derecha va ganando la batalla cultural. Esto es: el relato, el discurso, el elefante en la habitaciรณn. Derogar el sanchismo, que te vote Txapote, el caradura del Falcon, los que sacan de la cรกrcel a violadores, los antiespaรฑoles, los que no quieren a cazadores y taurinos, los okupas, los que indultan, quienes abren las fronteras a los indeseablesโฆ ยฟAlguien da mรกs? Esto un dรญa y otro, y otro, y otro. Un bombardeo contรญnuo vivido desde hace meses en la mayorรญa de los informativos, las redes sociales, memes, canales de WhatsApp, programas de entretenimiento, humoristas grรกficos, tertuliasโฆ
Menudos cansinos, erre que erre. Discursos simples que lanzan un gancho de derecha directamente al hรญgado, sin pasar por la razรณn. Las vรญsceras han pasado a ser el centro de la discusiรณn, del entendimiento, porque del debate, nada de nada. De la razรณn mejor tampoco hablamos, ยกuf!, quรฉ molesta es, si hay que calentarse la cabeza. Me vale mรกs la propaganda, que a esa no hay que aplicarle un filtro que valga. ยฟQuรฉ me mienten? Pues me da igual. Si yo soy el primero que practico las artimaรฑas cuando me tapo los ojos para no reconocer la realidad o niego la mayor cuando me la ponen delante.
Derecho divino
Pues sรญ. De todo esto va lo del domingo. Lo de las elecciones que parecen ganadas de antemano por una persona que practica el cinismo, amparado por la polarizaciรณn y el enfrentamiento. Que se cree lo de la democracia a medias, cuando le interesa, y siempre y cuando la sacrosanta derecha se alce con la victoria porque รฉsta siempre se ha creรญdo que el poder, el gobierno y todo lo demรกs lo tiene reservado por derecho divino. Cuando los pierde por la soberbia y la corrupciรณn asegura que se los han arrebatado de manera ilegรญtima, o cuando es incapaz de tejer lazos para alcanzar acuerdos acusa al contrario de vender sus principios. Claro, los suyos, porque las convicciones no tienen precio y, sobre todo, coste, ยฟverdad? Puede defender una cosa y la contraria, sin despeinarse. Puede subir a un barco de un narcotraficante y negarlo. Mentir y, a la vez, acusar al oponente de falsear la realidad.
Lo del prรณximo domingo va, sobre todo, de no caer en el fatalismo y en la melancolรญa. De no resignarse ante lo que, aparentemente, estรก perdido de antemano. No, no, mis queridos amiguitos y amiguitas. Que no nos engaรฑen. Que, como bien saben los taurinos, y quienes fuimos educados con refranes, โhasta el rabo, todo es toroโ. El propio Instituto Cervantes nos recuerda que nada debe considerarse rematado hasta que no llegue su final. Por eso, no hay que confiarse sino estar preparado para alguna sorpresa o imprevisto, como el torero que piensa que el astado ya ha recibido bastante castigo cuando la verdad es que puede revolverse inesperadamente y darle una cornada. ยฟSe imaginan la cara de pรณquer que se le quedarรญa a mรกs de uno y a mรกs una si no se cumplen sus expectativas? Pues yo sรญ. ยฟY sus lloros y lamentos? Que si deberรญa de gobernar la lista mรกs votada, que si no serรญa legรญtimo un nuevo gobierno del felรณn y la vicepresidenta. Que si patatรญn, que si patatรกn.ย
Bombardeo de encuestas
Si en otras campaรฑas las propuestas de medidas de gobierno eran las que parecรญan movilizar al personal, ahora son el bombardeo de las encuestas las que marcan el ritmo. Que si hoy he bajado tres diputados mientras que el contrario ha subido dos. Que si la derecha estรก a equis puntos de alcanzar la mayorรญa, que si gana, que si pierdeโฆ El objetivo no es otro que desmovilizar al personal, que cansar al respetableโฆ mientras que por la puerta de atrรกs rascar voto tras voto. La estrategia es ruin, porque discute la esencia de la legitimidad democrรกtica. Para ponerla en cuestiรณn no hay lรญmites. Si hay que sembrar la duda del voto por correo, pues se siembra. Si hay que inyectar la dosis de recuerdo del terrorismo etarra derrotado, pues se inyecta. Las vรญctimas y la dignidad son lo de menos. Cuando la derecha se pone, se pone a conciencia. No hay excusa que valga.
Lo que no vale, son los lamentos. Los quejรญos de lo que puede venir acompaรฑado con las papeletas que pretenden negar la realidad de los รบltimos aรฑos. De los avances sociales, laborales y derechos. De haber afrontado una pandemia desde una posiciรณn y no otra. De combatir la inflaciรณn con unas medidas que han pretendido paliar las consecuencias entre las personas mรกs vulnerables. De mejorar los salarios, especialmente el mรญnimo para sobrevivir, o actualizar las pensiones de acuerdo a la subida del IPC. Quienes viven de una pensiรณn o apoyan a los suyos gracias a ellas lo saben. Se trata de esto. No de las tripas. No se pierdan las caras de pรณquer de quienes se sienten ganadores. Voten y animen a los suyos. Aunque solo sea por el gusto de verlas el domingo por la noche.ย ย ย ย ย ย ย ย
Quizรก sea porque en unos dรญas cumplo aรฑos y llego al final de una dรฉcada. O porque me veo sentado en el sofรก mientras pasa la vida. Quiรฉn sabe porque en el gimnasio me consuele ver a una octogenaria estirando en la barra. O tal vez porque ya en mi trabajo no sea el mรกs joven y buena parte de las conversaciones tengan que ver con el perรญodo que resta de vida laboral. Acaso porque en la lista de Lo que no te puedes perder de Spotify no conozca a la mitad de las artistas o nunca me hayan atraรญdo los videojuegos y me quedase en las mรกquinas de bolas. O la suma de todos estos elementos. El caso es que el tiempo cobra un nuevo sentido en la medida en que trato de vivir el presente sin permanecer anclado en el pasado ni estar en alerta ante el futuro.
Probablemente esa perspectiva explique de alguna manera el hecho de que tras las prรณximas elecciones podamos volver al pasado, sin pena ni gloria, y sin mรกs razรณn aparente que la visceralidad de algo tan lรญquido o evanescente como un concepto asociado a un apellido. En realidad, no sรฉ si puede servir de algo trazar una lรญnea temporal entre la oscuridad y la luz para entender quรฉ ha podido pasar entre un instante y otro. De lo que apenas cabe duda es que el gรฉnero humano tropieza mil y una veces en la misma piedra, canto, china o guijarro. Y aquรญ paz y despuรฉs gloria. No se tratarรญa de un regreso sin mรกs a una รฉpoca remota sino a unas fรณrmulas de abordar la economรญa y los desafรญos medioambientales ya conocidas. Aquellas que tienen que ver con dirigir el foco hacia el sรกlvese quien pueda. Y ya lo saben, en ese camino hay muchos que se quedan en los mรกrgenes mientras que otros tratan de sobrevivir pagando un alto precio.
Repetir lo aprendido
Cuando nos empeรฑamos en mirar hacia atrรกs tenemos la oportunidad de hallar explicaciรณn a hechos que, hasta ahora, se habรญan sumado a la maleta que arrastramos sin apenas enterarnos. Aparece la tentaciรณn de repetir lo aprendido porque esa falsa seguridad nos permite creer que estamos en el camino correcto. No obstante, al final volvemos a caer en aquellos errores que, de manera cรญclica, nos han impedido avanzar con un paso firme. Giramos sobre el mismo eje en el que se han sustentado, hasta entonces, nuestras convicciones. Y ello sin percibir que estamos otra vez en el mismo punto de partida. Nos conformamos en el autoengaรฑo de haber caรญdo en la cuenta de lo que hasta entonces no tenรญa razรณn de ser. Maldito error.
Creemos que son cosas de la edad, pero no es asรญ. Lo fรกcil es achacar al valor del tiempo las razones de una parรกlisis en el campo de las convicciones, de los proyectos, de las utopรญas. Descalificamos a quien no coincide con esta visiรณn del momento presente, del mundo, de sus conflictos y de todo lo que no sea conocido y encorsetado en lo aparentemente idรณneo. El resto parece cosas de ilusos, con acusaciones hacia estos jรณvenes del tipo de que no saben lo que vale un peine o de que lo han tenido todo muy fรกcil. Pero, sinceramente, si eso es asรญ, ยฟno habrรก una gran parte de responsabilidad de todo ello que recaiga en quienes se atreven a lanzar imputaciones a diestro y siniestro?
Mantener el statu quo
No nos engaรฑemos, ni queramos atribuir a cuestiones del calendario las diferencias vitales existentes entre quienes viven a gusto frente al riesgo de cambiar aquello que mantiene el statu quo de este mundo que parece ir al desastre. Hay jรณvenes viejunos que parece que nacieron ya cansados, mientras que hay personas mayores que mantienen la frescura del primer dรญa. De estas es el presente y el futuro. De los que no se resignan a enrocarse en lo conocido, en la falsa seguridad que ofrecen las posiciones autรกrquicas, temerosas de las nuevas identidades, de culturas diferentes, de las nuevas maneras de vivir con lo puesto, de la austeridad, de las nuevas formas familiares y, sobre todo, de quienes se deciden a ser pastores con olor a oveja. En definitiva, de poder responder a la pregunta que titula esta columna con aquello de que lo nuevo, viejo, estรก por llegar. Casi nadaโฆ y casi todo.
Debe estar conectado para enviar un comentario.