A golpes, y no de calor

A golpes, y no de calor



Verano de 1970. La escena tiene lugar en el barrio de La Dulzura, en Ibi, a la sombra de una pequeña arboleda al caer del campo de fútbol del colegio de los Salesianos. Un grupo de chavales, ninguno supera los diez años, ata una cuerda a los troncos de cuatro de los árboles e improvisan un ring. En mitad del cuadrilátero (por llamarlo de alguna manera), Pedro Carrasco se enfrenta a José Manuel Urtain, animados por los gritos del respetable que incitan a no eludir los golpes. No hay árbitro. El combate es hasta que uno de los contendientes resista. El bautizo de los púgiles se corresponde con su nombre de pila. Así nos divertíamos los críos de esa época durante las vacaciones. En la calle. A golpes que no dolían y disfrutando alejados de los mayores. Yo estaba orgulloso de ser aquel Pedro, vitoreado por un público fiel.

Verano de 2019. La geolocalización de los teléfonos móviles (inteligentes, les llamamos) nos permite tener siempre controlados a los críos. Gritan, pero siempre pueden callar, porque ya los hemos acostumbrado a que miren a una pequeña pantalla y queden imbuidos de su encanto digital. Ya no pintan, ni leen tebeos, ni juegan a las chapas, a las bolas o a las cartas de las parejas. No se separan de los adultos, o cuando lo hacen, previamente han sido teletransportados a los destinos previstos, no vaya a ser que descubran su autonomía y no nos echen de menos.

En este verano del calentamiento global, del calentamiento postelectoral y de las mentes calenturientas que tratan de irritar a las del resto, ha muerto un boxeador de los de verdad. Un joven Hugo Dinamita Santillán, argentino e hijo de boxeador -que a la sazón era su entrenador- no ha podido resistir las consecuencias de los golpes que le asestó un armenio el 15 de junio en Hamburgo, y poco más de un mes después, el 20 de julio, los fatales del combate que apuntaba a empate contra el uruguayo Eduardo Abreu. Cuatro días después de desplomarse en la lona no se despertó del coma al que entró mientras iba en la ambulancia camino del hospital.

Recuerdo veladas veraniegas de boxeo en mi pueblo, la patria de El Tigre de Yecla y compañero de generación, José Ortega Chumilla. Pero sobre todo la nobleza y la seriedad con la que vivía este deporte una saga familiar, la de los hermanos y sobrinos del escultor yeclano Manolo Puche. Pese a los múltiples detractores que ha tenido y tiene esta disciplina, siempre he creído que ha estado por encima de los intereses cruzados de quienes solo han visto billetes e influencia en su entorno.  El escritor Sergio del Molino entendía “su juego de seducción literaria” en Lo que a nadie le importa al rememorar a un púgil en declive que llegó a ser campeón del mundo en 1974, aquel hombre también llamado Pedro, aquel Perico Fernández, que acabó sus días aquejado de alzhéimer y que había pasado de la gloria al ostracismo social en la capital aragonesa que le había visto nacer.  

Las únicas refriegas que quedan en la canícula son las de echar unas palas en la orilla de la playa. Pero cualquier parecido con un cuadrilátero y la rivalidad es pura coincidencia. Más golpes da la vida.



En modo vacaciones

En modo vacaciones

Uno es mortal y también tiene derecho a llegar al estado natural de las personas humanas que tienen vacaciones. Desde hace años no las ansiaba tanto. Estoy como Pedro Sánchez, que no sé lo que va a pasar desde hace meses. Y lo que te rondaré, morena. Aquí nadie da un paso, porque el contrario nos puede pillar desprevenidos. Moverse, lo que se dice moverse, sólo avanzan un poco las estrellas de los diferentes Sálvame, porque con las conexiones con Cantora y los reencuentros amargos de amistades pasadas y vueltas a empezar, nos enfrentamos a un bucle que amenaza con no dejar títere con cabeza.

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Orgullo

Orgullo

Uno de los días más felices de mi vida que recuerdo fue aquel en el que mi primo José Manuel me confesó su condición homosexual. Reveló un secreto guardado desde su adolescencia y juventud, y lo hizo con lágrimas en los ojos (al menos a mí así me parecieron). Se quitó un gran peso de encima al compartir ese secreto, tal y como expresó en ese instante hace ya casi dos décadas. No sé quién se sintió más liberado: si él o yo. Porque en las relaciones humanas siempre existen espacios vedados a la complicidad. Son lugares en los que anida lo secreto, lo recóndito, lo escondido. Son territorios resguardados a lo evidente, a lo explícito, a lo palmario y manifiesto. Por muchos sobrentendidos que existan, hay circunstancias vitales que permanecen hibernando y, al cabo del tiempo, si hay suerte y actúan los hados, salen a la luz.

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Un comisario maduro

Un comisario maduro

La novela negra del Sur de Europa tiene a dos destacados veteranos del género: el italiano Andrea Camilleri y el griego -pero de origen turco- Petros Márkeris. Uno es el padre del comisario siciliano Salvo Montalbano, en homenaje al creador de Pepe Carvalho, y el otro es el descubridor del comisario Kostas Jaritos. Si al primero hemos tenido oportunidad de abrirle nuestras casas a través de la serie televisiva que se emitía en La 2 emitida hace unos años, el policía griego aún no es muy conocido, pese a disponer en las librerías de más de una docena de entregas de su serie.

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Morirse es normal y acaba bien

Morirse es normal y acaba bien

En las últimas semanas me ha tocado vivir la experiencia de la muerte de dos familiares y varios amigos y conocidos. Como seguro que le ha ocurrido a usted, porque resulta que la muerte es una de las experiencias que a diario compartimos el común de los mortales. Por obvia, no le damos apenas importancia y resulta que es de las pocas cosas claras que tenemos en nuestra existencia: que nacemos y morimos. Así de simple… y así de complejo lo hacemos los humanos.

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El miedo que nos acompaña

El miedo que nos acompaña

Que el miedo paraliza es un hecho innegable. Desde las experiencias de los primeros homínidos hasta que el ser humano es tal siempre hemos vivido acompañados del temor a lo desconocido, a lo que puede acabar con nuestra vida, a lo inexplicable. De ahí que el miedo forme parte de la existencia, en especial cuando los compañeros vitales de viaje lo transmitan al comienzo de la vida, como los padres y las madres lo hacemos con nuestros descendientes desde la cuna. Gracias al miedo sobrevivimos. Pero también gracias al miedo hay quienes sustentan su dominación.

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Jodida muerte

Jodida muerte

Sí, sí. Jodida muerte, inevitable compañera, adherida a la vida y constante hasta el extremo. Erre que erre. Cuando te la esperas y cuando no. En soledad y en compañía, odiada y deseada, llorada y reída, que de todo hay. Rememorada cada año por estas fechas, ensalzada hasta el extremo frente a la existencia. Representada con ese espectro armada con una guadaña igualitaria por mucho empeño en dejarla pasar hacia quienes ocupan el estrato inferior porque en la cúspide se vive bien. Ya lo saben, los ricos también lloran. Es interclasista, aunque llegue con demora, un retraso prolongado con saludos y bagatelas. (más…)

Secretos de familia

Secretos de familia

Cada familia guarda su secreto particular. En el recóndito rincón de la esencia de cada estirpe anida aquello que ha marcado la vida de más de una generación. En ocasiones tiene que ver con un acontecimiento trágico sobre el que existió un consenso más o menos velado de que debía permanecer oculto para quien viniera después. Una muerte, una violación, una traición, unos celos mal llevados, una delación, una acusación infundada. Quién sabe el catálogo completo de ofensas, despropósitos, ultrajes o insultos que han rodeado las circunstancias sobre las que se teje una maraña de ocultaciones que marcan la vida de un linaje.

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Homo ingratus

Homo ingratus

Entre la fauna que puebla nuestras vidas solemos hallar una serie de figuras humanas que sobresalen en el crisol del acontecer diario. Destacan porque parecen tener un fin en su vida: tratar de amargar al más pintado que ose cruzarse en su camino. Sin complejos. Sin medias tintas. Vamos, con todas las de la ley. Entre aquéllas se encuentra un primo hermano del homo escurridizus, que glosé tiempo atrás en este blog. En esta ocasión se trata del homo ingratus, otro espécimen que anida en nuestros lugares de trabajo, en las asociaciones de las que formamos parte o entre los miembros de nuestras familias, de manera independiente al grado de consanguinidad que exista entre nosotros. (más…)

Monjas

Monjas

Tuve mis primeras noticias de estas mujeres diferentes en la fila de preescolar, cuando en su colegio nos pinchaban en el hombro y a cambio recibíamos un terrón de azúcar. Los rastros de las vacunas quedaron para siempre, como pequeños cráteres en la piel, y los lucíamos cual tatuajes guerreros durante la EGB. Fue en Ibi, en la provincia de Alicante, hace ya cincuenta años. (más…)

La hermana Antonia Gallego ya descansa

La hermana Antonia Gallego ya descansa

Eran las 8 de la mañana del miércoles cuando un cohete ha estallado en el cielo, en la festividad de María Reina, de un 22 de agosto de 2018. La explosión anunciaba la llegada al paraíso de Antonia Gallego López, la hermana Antonia, la Serrana, la tía Antonia, Antonia la monja… esa mujer que ha conjugado en su persona la fe, la alegría, la fuerza, la iniciativa y el desvelo por los demás, por los otros… a quienes siempre ha tenido presentes por encima de cualquier capricho o interés personal, porque el Amor, con mayúsculas, siempre ha sido el lema que le ha guiado a lo largo de sus 87 años. (más…)

Citas de amistad

Citas de amistad

El juego de la amistad

El juego de la amistad se repite cada verano. Aunque hayan transcurrido meses y meses sin saber uno del otro, la cita es obligada. Desde hace años, Consuelo, una de las mejores amigas de quien esto suscribe, acude a un lugar del centro -hasta que cerró, era en Ipanema, en pleno corazón universitario de la ciudad- para intercambiar un libro. Es la ofrenda prevista que salda deudas de tiempo de silencio, de distancias impuestas por vidas cruzadas, de paréntesis imprevistos que se abren y cierran de nuevo cada doce meses. Así es el solaz afecto que renace en cada instante en el que los textos escritos por otros reflejan el estado de ánimo de cada uno de los protagonistas de esta historia de cariño cómplice. Se trata, en suma, de adivinar sobre qué historias y personajes puede uno sentirse parte de una relación a tres, en la que se cuela esa celestina que es la literatura. (más…)

Padres e hijos

Padres e hijos

Que levante la mano quien esté libre de no haber asistido en los últimos días a algún acto de graduación de hijos, sobrinos, nietos y demás familia. O quien no haya dejado escapar unas lagrimitas en estos nuevos ritos de paso que encontramos en nuestro bien amado sistema educativo. Porque hemos incorporado tanta celebración de ritos varios que al paso que vamos conmemoraremos hasta la graduación de los bebés cuando abandonen la incubadora o la maternidad, y no me negarán que resultará muy tierno contemplarlos con una banda sujeta con esparadrapo o un birrete de esos que en Amazon los encuentras a partir de 2,99€. (más…)

De profesión, periodista

De profesión, periodista

Hace treinta años aún no había abandonado las aulas de aquella fría Facultad de cemento de la Ciudad Universitaria madrileña. En realidad ya conocía y vivía de lleno la redacción de un periódico de provincias. Más bien la sucursal de éste, que viene a ser como la tercera división en el fútbol. Eran los comienzos de una profesión a la que mi fantasía se recreaba en esas viejas películas de los años 40 y 50, repletas de máquinas de escribir, linotipias, humo de cigarrillos y carreras desenfrenadas. Unas imágenes románticas que, para un veinteañero como yo que hacía mis pinitos como auxiliar de redacción, colmaban con creces las aspiraciones que empezaba a saborear. (más…)

Si quieres conocer a fulanico

Si quieres conocer a fulanico

Cuando uno no vive como piensa, acabará pensando como vive. Esta frase se la escuché a Rubalcaba durante la campaña electoral del año 2011, aquella en la que se cargó a la espalda el peso de la responsabilidad por las decisiones de Zapatero para evitar la intervención de la economía española, y, por ende, de la hecatombe que arrastraría al PSOE a la oposición y a la travesía del desierto en la que aún se encuentra. Desgraciadamente. Sí, desgraciadamente, porque no olvidemos que hubo una oportunidad para revertir la situación y no estuvieron dispuestos a ello quienes ahora tratan de que aceptemos como normal adquirir una vivienda por 100 millones de pesetas. Los que intentan presentar como modelo el endeudamiento bancario permanente para construir un proyecto vital. ¡Madre del amor hermoso! (más…)