Sep 18, 2016 | Articulos, Noticias Obreras
La política en nuestro país se ha convertido en los últimos tiempos en un Juego de Tronos en el que cada uno de los actores tiene claro lo que tiene que hacer el otro, en el que la interpelación a lo correcto preside cada una de las acciones, en donde las jugadas están milimétricamente calculadas, los escenarios no se escogen al azar y los pasos están tan medidos que nadie desvela sus cartas. Y frente a los personajes, una mayoría a la que se le ha preguntado en dos ocasiones, que parece empeñada en nuevos territorios que nadie alcanza a concretar y a la que le cuesta entender todo, pues ve cosas que no se contemplan en su vida cotidiana.
En el contexto actual resulta complicado encontrar el quid de una cuestión salpicada de nuevos actores, instrumentos y realidades. Todo ello aderezado en un bol de elementos de difícil maridaje. Porque todo son vetos, incompatibilidades manifiestas e imposibles acuerdos… pero eso sí, nadie es responsable. Porque en la política, como en la vida, siempre son otros los culpables con tal de no asumir el protagonismo, el control y las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. En el quehacer diario de cualquier votante, en cambio, todo gira en torno a la responsabilidad, entendida como qué no has hecho para que algo no salga, o qué has hecho directamente mal de forma que no sale.
Vayamos por partes. No podemos negar que el PSOE ocupa gran parte del centro del protagonismo tras los resultados electorales del 20-D y del 26-J. Aunque existiese (y aún exista) la voluntad contraria, este escenario era el preferido por muchos al ser el reflejo del final del bipartidismo y el resultado de los nuevos actores en un supuesto eje izquierda-derecha que ya es muy complicado sostener. Su candidato, Pedro Sánchez, ha tenido que bregar con una oposición interna y externa difícilmente imaginables para otro dirigente político que se la jugó en unas primarias como secretario general, que ganó, y que desde el primer momento ha tenido un escaso margen de maniobra.
Ya sabemos que la cultura de izquierdas es cainita con quienes están al frente de las direcciones de los partidos, ya que hasta el militante más alejado del trabajo político (y por supuesto el votante) sabe lo que tiene que hacer el otro. En el caso de los barones o baronesas del partido, qué les voy a contar. No se la jugaron en su momento, pero esgrimen su ascendencia por encima de todo. Piense el lector por qué gobiernan en sus respectivas comunidades, quiénes les apoyan con sus votos o su abstención, y luego traslademos sus reticencias a que para la gobernabilidad de España su secretario general intente el acuerdo con Ciudadanos y Podemos. Mientras que todo el debate queda en el lado de las estrategias, alianzas y combinaciones posibles, sigue pendiente la clave esencial que está detrás: la crisis de la socialdemocracia, y por ende, la construcción de un nuevo discurso político, que no persigue otra cosa que ofrecer una alternativa a la globalización de la desigualdad y la precariedad, con un instrumento político renovado y un discurso diferente al del populismo. Y es que tampoco en la vida de diario los votantes funcionamos en la familia, en el trabajo, con las amistades, tirando de populismo. Éste, como la falta de responsabilidad, son cosas infinitamente alejadas de lo que nos pasa todos los días y, en cambio, es lo que se nos ofrece…
Porque, desde el máximo respeto y, en algunos casos salvando las distancias, el discurso populista no puede ser el de dar a la gente lo que de manera inmediata, emocional y simple quiere. Y no me negarán que mucho de lo que nos ofrecen hoy Ciudadanos y Podemos se asemeja a ello. Tanto que los vetos mutuos que entre ambos se esgrimen tiene mucho que ver con un discurso compartido en su estructura para acertar con esa parte del electorado que no ve en los partidos tradicionales la solución en estos tiempos complejos. Bien es verdad que en el caso de Podemos entran en juego más elementos. Ha conseguido trasladar al discurso político las emociones y sentimientos que se echaban en falta en los partidos tradicionales de la izquierda (léase en especial, IU, con las notables consecuencias que ello ha supuesto para ésta a la hora de buscar una tabla de salvación en su alianza el 26-J, y que seguro que no será nada fácil de mantener en los próximos meses). Saber captar el estado emocional de la indignación, de la desesperación ante las consecuencias de esta nueva vuelta de tuerca del capitalismo globalizado en nuestro país en forma de crisis y estafa económica, no es suficiente para construir una alternativa en la que tienen que tener cabida muchos más actores. Lo que no tengo claro es que sus dirigentes estén la altura de las circunstancias para llegar a acuerdos que desbloqueen la situación. Encajar en las estructuras institucionales lleva su tiempo.
Porque al fin y a la postre de lo que venimos hablando tiene que ver, por una parte, con la madurez de quienes lideran y dirigen los partidos políticos que entran en juego, bien en fase de construcción (Podemos) o de reajuste para los tiempos nuevos (PSOE o IU). Y, sobre todo, del discurso político sobre el que construir un proyecto que afronte los estragos causados por los recortes y las políticas neoliberales de la desigualdad y la precariedad. A la combinación de esos dos factores hay que sumar, además, la confianza interna o no de quienes juegan en su organización, así como la disposición a aceptar que en una negociación siempre se cede. Máxime cuando a la vista de los resultados electorales 1 + 1 no es igual a 2, sino a 3… para formar gobierno.
A estos imponderables aún hay que añadir más elementos. De una parte, las elecciones autonómicas en Galicia y Euskadi, cuyas consecuencias empezamos a vislumbrar. De otra, un escenario no resuelto en los últimos cuarenta años: la identidad nacional y territorial, con el encaje de Cataluña (pero no sólo) con el resto de España, donde el factor emocional es determinante. De nada ha servido hasta el momento las interpelaciones de CCOO y UGT a quienes tienen en su mano cambiar la situación. Agitemos todo ello en esta coctelera de los asuntos públicos para obtener un cóctel de sabor indeterminado. Y lo que es más grave, de un combinado que no parece que vayan a resolver unas terceras elecciones. Que a ello vamos, si nadie lo remedia, querida y querido lector.
Ago 13, 2016 | Articulos, Gente del 64
Janne Teller (1964) no forma parte del hit parade de la intelectualidad europea y, sin embargo, su nombre y su influencia como escritora y activista han dejado huella, especialmente con una campaña de apoyo a Edward Snowden, quien denunció la política de escuchas masivas de Estados Unidos, y con dos libros impactantes. Uno, titulado Nada, cuenta la experiencia de un adolescente que concluye que la vida no tiene sentido. Sus compañeros le intentarán hacer entender que se equivoca. La novela causó tal revuelo que incluso fue censurada en Dinamarca, su país, y Noruega, faros de la democracia moderna. (más…)
May 24, 2016 | Articulos, Noticias Obreras
El 24 de mayo se cumple un año de las últimas elecciones municipales. Una cita que marcó un antes y un después en el gobierno de una parte de los 8.114 municipios que hay en España. La hegemonía de la derecha se quebró especialmente en ciudades de más de 50.000 habitantes, que permitió la recuperación para el PSOE de numerosas alcaldías y la irrupción de las confluencias de partidos y movimientos ciudadanos en capitales de la importancia de Barcelona, Madrid, Zaragoza, Cádiz o La Coruña. Los nuevos equipos de gobierno se enfrentan a un necesario escenario de reformas que están condicionadas por quien forme el nuevo Gobierno de España, ya que si el PP volviera a ocupar la Moncloa peligraría la autonomía de la política local.
Artículo publicado en NOTICIAS OBRERAS
Mayo 2016 / Nº 1.583
El revuelo político tras las pasadas elecciones del 20 de diciembre, con la incapacidad -hasta el momento- de poder conformar un Gobierno de progreso y cambio en España radicalmente distinto al de Mariano Rajoy, ha eclipsado del escenario mediático los cambios que se han producido en los ayuntamientos. A punto de cumplirse un año de los comicios locales y autonómicos del 24 de mayo -aunque las nuevas corporaciones no se constituyeron hasta mediados de junio-, el escenario del poder municipal en nuestro país es muy distinto al que se configuró en 2011. Un escenario muy marcado entonces por la respuesta del presidente Zapatero a la crisis financiera especulativa y al estallido de la burbuja inmobiliaria. El PP y las derechas nacionalistas coparon la inmensa mayoría de los gobiernos locales y autonómicos, que reforzaron al Ejecutivo de Mariano Rajoy en la Moncloa.
Ese reforzamiento de las políticas conservadoras tuvo su exponente en la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de las Administraciones Locales (LRSAL), una reforma local aprobada por el gobierno central que supuso un atentando contra los principios de autonomía local reconocidos en la Constitución, un recorte al marco competencial de los ayuntamientos y un frenazo a la prestación de los servicios públicos de calidad a la ciudadanía. También a la consideración que hasta ahora se había tenido del municipio como gobierno político, convirtiéndolo en un mero gestor de decisiones ajenas. No hay que olvidar que los ayuntamientos han sido las administraciones públicas que han sufrido las políticas de austeridad más agresivas e insolidarias.
De ahí que en estos momentos exista un consenso entre los partidos del cambio y candidaturas de confluencias en que derogar esa Ley es imprescindible para garantizar que los municipios sigan siendo la base de la movilización social y de la acción política, ya que los gobiernos municipales han constituido el principal instrumento de integración y cohesión social. La prestación de servicios básicos ha sido impulsora del desarrollo y de la mejora de la calidad de vida de las personas. Así lo aseguraron a Noticias Obreras tanto el coordinador de la Secretaría de Política Municipal del PSOE, Carlos Daniel Casares, como Mari Ángeles García, consejera ciudadana estatal y autonómica de Podemos. Ambos se muestran optimistas ante la experiencia de los nuevos gobiernos locales, que auguran una segunda transición en la escena de la política municipal, la de la acción política de cercanía y proximidad a los ciudadanos.
Nueva reforma local
La derogación de la LRSAL tendrá que dar como resultado la aprobación consensuada en el Parlamento de una Ley de Régimen Local que refuerce la autonomía local, que garantice un sistema de financiación estable y proporcional a unas competencias bien definidas de los entes locales y aquellas que, no siendo propias, previo convenio, puedan desarrollarse con garantías de control y transparencia de la gestión pública. Un consenso imprescindible para impulsar una nueva ley de Haciendas Locales que dote de estabilidad, rigor y recursos las competencias asumidas por las entidades locales, de forma coordinada con la de la financiación autonómica, definiendo con claridad la participación de las haciendas locales en los tributos del Estado (PIE) y en los de las Comunidades Autónomas (PICAs).
De ahí que a juicio de Casares y de la consejera de Podemos es tan importante que se constituya un Gobierno central que garantice la elaboración de ese marco jurídico y financiero imprescindibles para que los gobiernos municipales puedan desarrollar unas políticas que tengan en el centro a las personas, especialmente las más vulnerables y las que sufren la precariedad y la exclusión social.

Carlos Daniel Casares.
“Tras las elecciones de hace casi un año, a través de acuerdos con fuerzas de izquierda para la investidura de alcaldes o formando parte de la Junta de Gobierno, hemos recuperado gobiernos de muchos ayuntamientos”, indica el coordinador socialista, quien recuerda que el PSOE gobierna en 72 ciudades de más de 50.000 habitantes, mientras que el PP lo hace en 42 de ellas. “Por tanto hay un escenario favorable, con equipos municipales más pequeños, con una experiencia positiva en cuanto a la gestión municipal, y con unos problemas de endeudamiento que se pueden afrontar”, con la excepción de situaciones como la de Madrid, aunque en estos meses se haya reducido una parte de la deuda de más de seis mil millones de euros con la que se encontraron.
“Hay problemas importantes, pero en las grandes ciudades se ha dado un giro a las prioridades políticas con los nuevos equipos de gobierno, actuaciones que tienen que ver con políticas para rescatar a las personas”, señala Casares. “Si tú observas los presupuestos donde gobierna el PSOE, como los de Sevilla, Valladolid, Palma de Mallorca, Alicante, Elche… se han priorizado determinadas partidas para becas, comedores escolares, o medidas contra la pobreza energética… porque se ha dado primacía a programas a personas sin recursos”. Esto ha sido no sólo en los ayuntamientos con alcaldes y alcaldesas socialistas, sino también en aquellos con alcaldías de las confluencias, donde está Podemos o Izquierda Unida.
Aprobación de Presupuestos
Por tanto, el balance de este primer año de nuevos ayuntamientos es positivo, “no se advierten crisis de gobierno con importancia, y un ejemplo de ello es que los presupuestos municipales se han aprobado en tiempo y forma antes del 31 de diciembre en siete de cada diez de estos ayuntamientos”. No oculta que hay cierta hostilidad en los gobiernos municipales de Cádiz o Zaragoza, o en municipios asturianos, como Gijón, y que ha habido problemas en La Coruña, donde el Presupuesto se ha aprobado hace escasas fechas. El responsable socialista concluye señalando que el futuro a corto plazo está muy condicionado por la investidura del Gobierno de España, “porque en los grandes ayuntamientos estamos planteándonos entrar en sus gobiernos, como es el caso de Madrid, donde las relaciones son muy buenas con la alcaldesa Manuela Carmena, y en Barcelona, donde Ada Colau lleva ya tiempo lanzando mensaje a nuestro portavoz, Jaume Collboní, con el fin de consolidar un gobierno que en la actualidad es muy minoritario”.

Mari Ángeles García subraya que Podemos como tal no se presentó a las elecciones municipales, “porque era un partido que comenzaba a dar sus pasos, formado por gente que venía del mundo asociativo, desde diferentes sectores o colectivos, o de algún partido pequeño… y era muy difícil conformar equipos con personas que apenas se conocían, con sus inquietudes o ideología política”. Ello no ha sido obstáculo para que los nuevos gobiernos, con la presencia de nuevos concejales y concejalas en los ayuntamientos, haya supuesto un aire fresco en estas instituciones, “con una práctica política diferente, sobre todo por la puesta en marcha de la transparencia, que creemos que es una de las mejores medias para ir contra la corrupción, una práctica que era resultado de la inercia de que determinadas personas y partidos estén en el poder durante muchos años y creían no tener que dar cuenta de su gestión a la ciudadanía”.
Destaca la consejera de Podemos que ha sido muy positivo “el hecho de tener que sentarse a negociar, a dialogar, a ejercer la práctica de la cesión, que son actitudes imprescindibles para una nueva política, como la rendición de cuentas”. A su juicio esto ha contribuido “a despertar el interés de la ciudadanía para acercarse a los ayuntamientos, ver qué se decide, hacer propuestas, elevar peticiones o quejas… que antes no ocurría. Había una apatía porque no se sentía al político como alguien cercano, que te representara. Esto es especialmente notable en el caso de los pequeños municipios, donde la gente ve a sus representantes como ellos mismos, incluso porque se visten de otra manera a los políticos tradicionales, como la gente corriente que hace cosas extraordinarias”.
Una política diferente

Mari Ángeles García.
En las ciudades grandes, como en Cádiz o Madrid, se observa una diferencia muy grande en la manera de hacer política, cómo se negociaban los contratos, con la revisión de las concesiones y la dación de cuentas. “Algo que define a estas candidaturas es que han facilitado que la ciudadanía vea que su ayuntamiento es próximo y que le pertenece”, precisa. También que se ejercita con naturalidad el diálogo y la negociación entre partidos con sensibilidades semejantes, “que conduce a la necesidad de una nueva transición, una nueva democracia, porque esa práctica democrática tuvo su sentido y su validez en su momento, pero ahora es preciso profundizar la práctica política con nuevos actores”.
Mari Ángeles García asegura que en el ámbito municipal se le ha dado la vuelta a ese grito del 15-M de que “no nos representan”, y no oculta que “los cambios son lentos, porque hemos encontrado dificultades en el funcionamiento de las instituciones, para empezar porque no veníamos del mundo político institucional, por lo que ha habido problemas para encajar en el engranaje de las propias corporaciones, reproduciendo su inercia”. Y también “por hacer cosas diferentes, como ser mucho más inclusivas en determinados actos oficiales, que cuesta también ser entendida por la propia sociedad, como las mociones por la laicidad”.
En definitiva, un año de cambios en nuestros ayuntamientos que aguardan que se despeje el escenario nacional para seguir desarrollando las políticas de cercanía que precisan los vecinos y vecinas, y que reclaman a quienes tienen al lado, en sus salones de Pleno, en sus despachos y, sobre todo, en las calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades. Un futuro que pasa también por consolidar el papel de la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias), con una nueva composición provocada por los cambios de gobierno local, y su presencia o no en el Consejo de Política Fiscal y Financiera para alzar una voz sobre la financiación.
Abr 13, 2016 | Articulos, Gente del 64
A Uxue Barkos Berruezo (Pamplona, 5 de julio de 1964) siempre la he incluido entre esos compañeros de generación a los que nos unen muchos puntos en común. En su caso, al ejercicio del periodismo y la política hay que sumar que somos los primogénitos de nuestras respectivas familias numerosas y que hemos mamado la política en casa, como ella reconoce a lo largo de esta entrevista. Un diálogo fruto de un encuentro que tuvo lugar hace unos meses en un hotel de la Plaza de las Cortes, en Madrid, junto al Congreso de los Diputados, en una soleada mañana en la que iba a celebrarse uno de los grandes debates políticos del año. Uxue desborda energía por todos los poros, una energía que le llevó a una arriesgada apuesta desde su cómoda corresponsalía de la televisión pública vasca en la capital del Reino a jugar un papel en la política vasco-navarra como diputada de la mano de una coalición de partidos nacionalistas que marcaron distancia con la violencia de ETA. Y una energía que le conduce a luchar desde hace tres años contra el cáncer de la mano de su marido, y ante las miradas de su madre y de su hijo Xabier. (más…)
Abr 2, 2016 | Articulos
Cuando uno llega a aceptar que una oración, tres palabras, un sentimiento de agravio… el Agua para todos, es capaz de resumir dos décadas de dominio hegemónico del Partido Popular en la Región de Murcia, entiende lo que sucedió el pasado 17 de marzo en el Ayuntamiento de Murcia.
Una convocatoria del Cabildo Superior de Cofradías, respaldada por el PP, en protesta por una moción presentada por el grupo Cambiemos, congregó a más de un millar de personas por el «derecho a nuestra libertad religiosa, tradiciones y cultura», según rezaba la pancarta esgrimida en la Glorieta.
Pero sobre todo lo que unió a quienes gritaron e insultaron a los concejales de la izquierda del Consistorio fue la presunta agresión contra la Semana Santa murciana. La excusa fue una iniciativa que en principio sólo afectaba a los concejales y concejalas del Ayuntamiento de la capital: que Murcia se sumara a la Red de Municipios por un estado laico. Pero cuando afloran las vísceras, de nada vale la razón. Y en nuestro país, y especialmente en nuestra Región de Murcia, sobran los ejemplos.
La oportunidad de abrir un debate en vísperas del Viernes de Dolores sobre la no confesionalidad del Estado, que recoge el artículo 16.3 de la Constitución, en su aplicación concreta en determinadas actividades relacionadas con la gestión de los asuntos públicos, no parecía la más adecuada. Máxime cuando se presentó la iniciativa sin consultar si quiera con el resto de grupos políticos que tenían que suscribirla o no. Llevar adelante esta propuesta respondía más al deseo de querer retratar a algunos partidos políticos a los que disputa su espacio este movimiento político. Un deseo legítimo, como también el promover un debate sobre la laicidad que, desgraciadamente, en nuestro país casi siempre se queda limitado a los planteamientos fundamentalistas a uno y otro lado.
En el ámbito de la izquierda española, sobre todo en décadas pasadas (aunque, lamentablemente, aún perdura entre mucha gente), se ha entendido la religión como “asunto privado”. En efecto, la adopción de una interpretación de la vida y/o de una determinada orientación ética corresponde a la persona, a nadie más, en el ejercicio del derecho fundamental a su libertad de conciencia y religiosa.
Pero no podemos obviar, sin embargo, que lo religioso es también asunto público, y por tanto, político. Es tema de Estado, porque a éste corresponde garantizar el ejercicio del derecho de libertad de conciencia y religiosa, de acuerdo con la Constitución y las leyes. Pero su significación política no se agota ahí.
Lo religioso es un hecho social que configura nuestras sociedades. Incide en la socialización y producción de los valores y desempeña un significativo papel en la construcción de identidades sociales y hegemonías culturales. Es una variable que incide de forma diversa en el comportamiento cívico y político de los ciudadanos y en la articulación de las mayorías sociales. Es cauce de organización y expresión de la sociedad civil y actor de la deliberación pública de las sociedades democráticas. Así lo hemos planteado, por ejemplo, desde el Grupo Federal de Cristianos Socialistas, en las aportaciones que hemos hecho ante los últimos congresos del PSOE, la Conferencia política o en las aportaciones para los últimos programas electorales.
Con todo, el rasgo cualitativo más destacado es la secularización de la sociedad. Asistimos a un continuado descenso de la práctica religiosa y los ritos sacramentales en las generaciones adultas y, de forma mayoritaria, en los jóvenes. Los matrimonios civiles superan a los religiosos. También se ha producido una transformación de la religiosidad, más autocentrada y a la carta. Se ha producido un notable incremento de la diversidad con musulmanes, evangélicos, ortodoxos, budistas, etc. Persiste el arraigo cultural de la religiosidad popular y un relevante tejido asociativo.
Estas transformaciones sociales presentan nuevas encrucijadas a nuestras democracias. Frente a quienes responden con menos democracia o menos derechos, muchos hemos creído que la mejor alternativa es más y mejor ciudadanía, más y mejor democracia, más y mejor laicidad. Una ciudadanía con igualdad de derechos, sin lugar para la discriminación por razón de convicción; una democracia inclusiva de la diversidad de identidades, generadora de valores compartidos y cohesión social; una laicidad incluyente, como garantía de convivencia en igualdad y en libertad.
La democracia y la religión no son incompatibles. La democracia proporciona el mejor marco a la libertad de conciencia, al ejercicio de la fe y el pluralismo de las religiones, evitando así derivas fundamentalistas; por su parte, la religión es un complemento valioso de la sociedad democrática por su contribución a la producción moral, a la solidaridad social y a la expresión cultural. Así lo entendemos quienes participamos en un compromiso público que tiene su origen en nuestra formación como cristianos más o menos adultos. Desde ámbitos de los movimientos apostólicos de la Acción Católica o de otro tipo de asociaciones de fieles o vinculados a parroquias o congregaciones religiosas, donde hemos educado nuestra fe en comunión con otras personas.
El pluralismo ético y religioso plantea retos a los que una política de largo alcance debe ofrecer respuestas. La política no puede desentenderse sobre las condiciones culturales que vigorizan el sistema democrático. No hay democracia fuerte sin ciudadanía activa. La democracia precisa de ciudadanas y ciudadanos que quieran colaborar activamente en la construcción de la vida colectiva y el bien común. Frente al quietismo, al cortoplacismo y al privatismo, contando con la aportación de todos los actores sociales, también de personas y grupos religiosos, debemos activar la responsabilidad pública en la generación de un marco compartido de valores de ciudadanía. No nos podemos permitir la dejación del Estado en una tarea tan esencial como la socialización en los valores ciudadanos que fortalecen la democracia. La educación para la ciudadanía democrática es una apuesta crucial e irrenunciable.
Por tanto, en el ámbito del PSOE hemos entendido que la nueva realidad social exige un nuevo marco de interpretación política de la cuestión religiosa. El eje clericalismo-anticlericalismo o la cuestión Estado e Iglesia católica ha dejado paso al eje de la libertad de conciencia y religiosa como derecho de ciudadanía: convicciones diversas, ciudadanos iguales.
Es en este debate en el que muchos estamos embarcados. Un debate sereno, sin cortedad de miras. Sin prejuicios. Sin posiciones inamovibles. Con afecto. Con respeto y, sobre todo, con una mirada abierta por encima de tradiciones pasadas, de historias de sobresaltos y de posiciones dogmáticas en las que la siglas juegan un papel determinante.
Mar 17, 2016 | Articulos, Mis lecturas
El periodista Xavier Aldekoa compartió un día, con otro periodista -en este caso, el autor del texto que nos ocupa-, que los medios de comunicación tomaban decisiones, publicaban noticias, a partir de dos parámetros: lo influyente y lo importante. Se refería a África, en el sentido de que lo influyente cabía en las páginas de los periódicos. Lo importante, no siempre. (más…)
Feb 21, 2016 | Articulos
Ha querido el destino -o no- que la conmemoración de los 50 años de vida de la comunidad parroquial de San José Obrero coincida con la marcha de otra comunidad, en este caso la que formaban las hermanas Concepcionistas Franciscanas –las monjas encerrás– en el Monasterio del Sagrado Corazón de la carretera, junto al Asilo de Ancianos y cerca del antiguo Matadero. Y esa casualidad me permite volver la vista atrás para escarbar en la memoria todo aquello que me vincula a ambas comunidades, todo aquello que ha formado parte de mi vida. Esto es, de mi historia personal cuando no hace mucho que traspasé también esa cifra mágica de las bodas de oro del nacimiento.
Siempre he pensado que las cosas no suceden por casualidad. Máxime si le sumamos una afición por buscar las combinaciones mágicas que ofrecen los números, las fechas, las conmemoraciones. Quienes formamos parte de la generación del 64 sabemos que ese año es singular, aunque sólo sea por el hecho de que es en el que vinimos a este mundo. Es el de los XXV Años de Paz del glorioso alzamiento nacional, aunque para muchos fuese la paz de los cementerios, y uno de los más prolíficos de la historia demográfica española. Y para lo que nos ocupa, es el año de la erección canónica de la Parroquia de San José Artesano, como recogía el Boletín del Obispado, y del comienzo de las obras de construcción, una obra colectiva en la que colaboraron muchos vecinos del barrio de la Estación.

Imagen de la colocación de la primera piedra de la Parroquia de San José Obrero. En primer plano, el sacerdote Joaquín Martínez Guillamón, que dirigió las obras desde sus inicios , junto a Pascual Rodríguez en el momento de firmar. Detrás, Eladio Ortega, que también rubricó la documentación depositada en este acto, y a la derecha de la imagen, Pascual Chinchilla. (FOTOGRAFÍA: FAMILIA DE ELADIO ORTEGA ORTEGA).
Mis primeros recuerdos de San José se remontan a finales de esos años 60 del siglo pasado, que entonces era Artesano, que no Obrero, porque entonces los obreros no eran tales, sino productores. Menos mal que el Día del Trabajo o Fiesta de San José Obrero se celebraba el 1 de mayo gracias a que Pío XII lo instituyó en 1955, puesto que en la nacional-católica España era el 18 de julio cuando se conmemoraba la festividad de la Exaltación del Trabajo. Recuerdo ir de la mano con mi abuela Josefa a las misas de don Pedro, en las que mi tío Vicente (cinco años mayor que yo) hacía de monaguillo. Era un templo aún sin finalizar, frío, con un edificio anexo de viviendas a medio construir. Esa frialdad que yo percibía no le impedía a mi abuela y a su amiga Jose la del horno echar unas cabezadicas durante la predicación. Mi abuela vivía en la casa que había hecho su marido Juan frente a esa impresionante esquina que tenía una palabra muy rara en su inmenso chaflán: COMED. Un día alguien me explicó que aquella nave abandonada y cerrada había albergado un día la Cooperativa Obrera de Muebles Esteban Díaz, y las siglas obedecían a ello.
Es cierto que esos primeros años de mi infancia aún no vivíamos en Yecla, puesto que mis padres tuvieron que salir del pueblo en busca de oportunidades laborales y habíamos recalado como muchos cientos de yeclanos en la provincia de Alicante, en Ibi, primero, y en Dolores, más tarde. Pero recuerdo la imagen de la torre de San José, el recuento de toques de la campana los domingos por la mañana para avisarle a mi abuela si era el primero o el segundo… y poder llegar a tiempo a la iglesia. También que mis padres se acercaban a tener reuniones, algunas muy raras, como aquellas de septiembre de 1975 cuando la tele decía que unos hombres muy malos habían sido fusilados porque eran eso, muy malos, malísimos. Y que entraba por un callejón muy estrecho para subir por una escalera muy empinada y acompañar a mi primo José Manuel a una reunión muy divertida los domingos por la mañana con los lobatos, que eran los scouts más pequeños.
En el verano de 1977 llegué a vivir a Yecla, junto a mis padres y mis hermanos Pablo y Esther. Y resulta que nos vinimos a vivir en la calle de abajo de San José, detrás de la Casa-Cuartel de la Guardia Civil. Si ya era mi parroquia porque mi abuela era feligresa… pues ahora pasaríamos a ser nosotros también miembros. Al año siguiente, durante la Vigilia Pascual, bautizamos al benjamín de la casa, Abraham, y ya no dejé de asociar los principales acontecimientos de mi vida a las paredes del templo, a sus locales, en los que fui catequista, educador del Movimiento Junior, miembro de la Comunidad Juvenil…
Crecí en la fe bajo la mirada de la imagen de ese simpático y temeroso San José de madera. Pasé de la infancia a la adolescencia y a la juventud acompañado por los sacerdotes que atendieron a sus feligreses, bien fueran vecinos del barrio de la Estación o aquellos otros atraídos por una pastoral social y con los pies sobre el terreno. Del recuerdo de don Pedro, pasé al de los curas obreros Antonio Sicilia, que trabajó en la fábrica de mi tío Juan; Pepe Saorín, fontanero; Mateo Clares, técnico en electrónica, y Pepe Carrasco, profesor del instituto. Fueron muchas horas, muchos días, muchas vacaciones, muchas jornadas… las vividas entre sus paredes o en actividades que salían organizadas de ellas: campamentos, convivencias, charlas… O celebraciones de oración, que compartíamos con unas feligresas muy especiales: unas monjas que vivían en un convento en la carretera, cerca del asilo de ancianos, y junto a una guardería a la que ellas hacían la comida. Pero esos recuerdos los dejo para otro momento.
San José ha sido mi segunda familia. En la que crecí en la fe los domingos por la tarde en las reuniones de la comunidad juvenil con Erika Wust, Ceci, José Luis y Juan Luis, mi primo José Manuel, Ernesto, Carmencica, Pilar, Loli, Alicia, Conchi Centenero, María del Mar, Sole, Fini… En la que canté en innumerables celebraciones y pregoné en la Vigilia Pascual o en las Misas de Gallo. En la que festejé las bodas de plata de mis padres, la confirmación de Pablo, su ordenación sacerdotal… y su funeral, como había vivido el de mi padre cinco meses antes. Celebré la vida y la muerte, que es también vida. En definitiva, sentí que la fe se saborea y se goza en comunidad, junto a los otros. Y que un templo es mucho más que sus paredes, su altar, su capilla o sus locales. Es esa familia que siempre está ahí, como sigue estando San José, en la calle de arriba, junto al solar del antiguo cuartel, cerca de la Estación.
Ene 24, 2016 | Articulos, Mis lecturas
En el comienzo del Año de la Misericordia nos llega La misericordia de Dios en tiempo de crisis, un pequeño regalo en forma de librito con meditaciones bíblicas en torno a misericordia como la mayor expresión de la pedagogía amorosa de Dios.
Su autor es Cristóbal Sevilla un sacerdote murciano, profesor de Teología Bíblica del Antiguo Testamento y Lectio divina, que nos invita a un recorrido en torno a la misericordia a partir de una lectura canónica de la Biblia, desde un supuesto claro: escuchar el sufrimiento del otro es el principio de misericordia.
Lo hace el autor a partir de una experiencia personal que a muchos lleva a afirmar en numerosas ocasiones que cuando nos encontramos con el Dios que aparece en la Biblia como “compasivo y misericordioso” nos parece que no es más una ilusión para dar consuelo. Nada más lejos de la realidad.
La propuesta de ese camino arranca en el primer capítulo con la misericordia en el desierto del éxodo. Experiencia del desierto, lugar de prueba, lugar de encuentro. En el contexto del éxodo y del desierto es donde tenemos que buscar el origen del encuentro con el Dios misericordioso. Nuestra vida es un desierto sin camino trazado. El Dios de la misericordia no es siempre un dios cómodo y adaptable, y debemos ser conscientes de la conversión del corazón que implica acceder a él. La misericordia no es un sentimiento momentáneo, sino un estado permanente que nace del amor, y por eso tiene una pedagogía para mantenerse en el tiempo. En el libro del Deuteronomio podemos encontrar muchas de estas reflexiones.
Cristóbal Sevilla es un apasionado del profeta Oseas, y a la experiencia interior que refleja en sus textos dedica el capítulo segundo, que titula al igual que el libro: La misericordia en tiempo de crisis. Compasión de Dios en Oseas que recuerda el desierto del éxodo con un lenguaje vivo e imaginativo. Amor apasionado que proviene de lo más íntimo, hecho de ternura y compasión, de perdón sincero, siempre dispuesto a acoger y a seguir educando a su pueblo.
“Quiero misericordia y no sacrificio;
conocimiento de Dios, más que holocaustos” (Os 6,6)
El corazón en la Biblia es el órgano donde se localizan no solo el sentimiento y los afectos, sino también la razón y la toma de decisiones. Y las meditaciones tienen presente a los profetas Jonás, Jeremías, Ezequiel… Misericordia y compasión del padre que ve venir a su hijo pródigo, que lleva a la consolación del profeta Isaías, llamado por Dios para consolar a su pueblo preparándole un camino en el desierto, no de arena, sino de la lejanía de Dios experimentada durante el exilio babilónico.
A la oración como encuentro con la misericordia divina se refiere el tercer capítulo, oración como diálogo de amor que nos abre a la misericordia divina como fruto de su amor, y en ella captamos su presencia y nos dejamos guiar por su pedagogía amorosa. Lo vemos en el Libro de los Salmos. O en el Libro de Job, modelo de paciencia bajo la misericordia divina.
Llegamos al Nuevo Testamento, en el capítulo IV del texto, en el que se nos habla de la misericordia de Dios en Jesús (pág. 93). Experiencia humana de la misericordia, puesto que Jesús la expresa por un corazón humano y es adquirida a través de las experiencias dolorosas de la vida humana. Misericordia en la predicación y en los sentimientos expresados en las relaciones familiares. Reflejo en las parábolas de la oveja perdida y la moneda perdida y la del hijo pródigo, que en realidad es la parábola de los dos hijos perdidos. Parábola del samaritano y referencias a las obras de misericordia, por la que seremos juzgados.
El último de los capítulos, el quinto, nos señala a la misericordia en el tiempo de la Iglesia. Es llamad a habitar los desiertos de este mundo con misericordia, hablando y actuando según la ley de la libertad que ha recibido. Carta de Santiago. Obras de misericordia. Nuestra crisis de fe es crisis de misericordia, de hablar y obrar con misericordia, con todo nuestro corazón, con todo nuestro ser, es decir, con autenticidad evangélica. Es la imagen que podemos visualizar de una Iglesia con alas de misericordia para ir al desierto.
Un bello y sugerente texto el de Cristóbal Sevilla que cierra con Lucas 6, 36-38:
“Sed misericordioso, como vuestro Padre es
Misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados; perdonad,
y seréis perdonados; dad, y se os dará; os verterán
en vuestro seno una medida generosa, colmada,
remecida, rebosante, pues con la medida con que
midiereis se os medirá a vosotros”.
Jesús nos pide que nuestra capacidad de misericordia sea también colmada, sin borde que establezca la medida.
Sevilla, Cristóbal
La misericordia de Dios en tiempo de crisis
Verbo Divino
Estella (Navarra), 2015
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Una versión más breve de este artículo ha sido publicado en el número de febrero de la revista Noticias Obreras, editada por la HOAC.
Ene 1, 2016 | Articulos
Alguno de los mejores momentos que he vivido en los últimos tiempos tiene que ver con las horas en las que me he sumergido en la serie televisiva Borgen, una producción que cuenta las interioridades de la política danesa a través de Birgitte Nyborg, quien se convierte en la primera mujer en llegar al cargo de Primer Ministro de Dinamarca. «Borgen» es el término coloquial con el que se conoce al Palacio de Christiansborg, sede de los tres poderes del estado y oficina del Primer Ministro. (más…)
Jul 13, 2015 | Articulos
En las pasadas navidades, Jorge Bergoglio volvió a sorprendernos con una de las originales intervenciones a las que nos tiene gratamente acostumbrados desde el inicio de su pontificado. En una audiencia con las personas que trabajan en el Vaticano no quiso dejar pasar la oportunidad de reflexionar acerca de las enfermedades de la Curia, que a efectos nuestros, de los comunes mortales que sobrevivimos a diario, podemos encontrar en cualquiera de nuestras organizaciones. Sea una empresa privada, una Administración pública, un partido político, un sindicato, una asociación de madres y padres o un colectivo cualquiera, bien de carácter altruista o con intereses más egoístas.
Siempre he estado muy interesado en conocer los entresijos de las organizaciones donde he desarrollado mi vida profesional. Por ello, no puedo por menos que considerar que Francisco clavó el diagnóstico de esas enfermedades, no sólo restringidas a una empresa con tantos trienios como es la Iglesia católica -que también conozco, por haber desempeñado tareas en ella- sino a prácticamente a cualquier grupo humano con una mínima estructura organizativa. El papa argentino, por tanto, podría añadir a sus competencias espirituales las que poseen algunos de nuestros más avezados consultores de gestión pública o asesores de recursos humanos.
La “patología del poder” o del complejo de los elegidos es la primera de ellas. La padecen aquellos que se consideran superiores a los demás y no al servicio de todos. Esto es tristemente una realidad, y además, dolorosa, cuando hablamos de organizaciones que, en teoría, están para resolver los problemas de la gente. Sus dirigentes, sin embargo, se sienten por encima del bien y del mal. Aunque tiene remedio: que visiten los cementerios y comprueben cuántos se han sentido inmortales, inmunes e indispensables. Un baño de realidad.
La segunda enfermedad es la del activismo desmedido, la excesiva laboriosidad de quienes se resisten a pasar tiempo con su pareja, con los hijos, y que no respetan ni las vacaciones para evitar el estrés y la agitación. Le sigue la del endurecimiento mental y espiritual, que practican quienes tienen un corazón de piedra y se esconden tras los papeles y la gestión, pierden la sensibilidad humana, la capacidad de amar al prójimo, esto es, de tener presente al otro. En las Administraciones públicas es habitual encontrar a gestores que han perdido el norte de que todo su trabajo y actividad deben de estar al servicio de la ciudadanía.
La excesiva planificación y funcionalidad es la cuarta de las enfermedades, que sólo se puede combatir con frescura, fantasía y novedad. Es lo que llamamos «procesos de innovación» imprescindibles para renovar nuestras organizaciones. Tratamiento que se puede aplicar también a la dolencia de la mala coordinación, la quinta, con un necesario espíritu de gestión de equipos para combatirla.
Bergoglio habla también del «Alzhéimer espiritual», refiriéndose a quienes han perdido la memoria del encuentro con Jesucristo. En nuestra sociedad civil podríamos hablar del Alzhéimer ciudadano, o la pérdida del sentido de dónde alimentamos nuestras motivaciones para prestar un servicio a la ciudadanía. El abandono de los valores éticos, de las razones morales por las que hacemos las cosas. Y la séptima enfermedad es la de la rivalidad y la vanagloria, practicada por quienes quieren estar en poder al precio que sea, y ese se convierte en el objetivo a conseguir. Las luchas internas e intestinas en el seno de las organizaciones es reflejo de lo que hablamos.
La octava de las enfermedades es la de la «esquizofrenia espiritual», que en el mundo de las organizaciones civiles podríamos definirla como la de la doble vida de quienes defienden unos valores pero practican otros. O de quienes, por ejemplo, están empeñados en imponer políticas de sacrificios a los más débiles, mientras ellos disfrutan de los privilegios del sistema, y las justifican porque van a ser buenas para todos. Le sigue otra enfermedad muy practicada en nuestros colectivos e instituciones: la afición a criticar y cotillear. Cuánto tiempo, energías y esfuerzos dedicamos a poner a parir al otro, sobre todo para esconder nuestra incapacidad de asumir responsabilidades y de coger el toro por los cuernos de las decisiones que tenemos que tomar.
Por no hablar de la décima enfermedad, que es la de divinizar a los jefes, un peloteo vital que los mediocres utilizan para garantizar su ascenso social, pensando sólo en lo que se puede obtener y no en lo que se debe ofrecer. Y la enfermedad once es la indiferencia a los demás, que está unida a los celos, cuando sólo se piensa en uno mismo. Dolencia grave que marca la actitud en la que nos desenvolvemos a diario.
Una de las últimas enfermedades es de las más habituales que podemos encontrar en quienes dirigen nuestras organizaciones. Se trata de la cara fúnebre que hallamos como actitud vital de quienes tendrían que liderar los equipos, colectivos e instituciones desde la amabilidad, la serenidad y el entusiasmo. Y sobre todo, con humor y alegría. Cómo cambiaría el clima de trabajo con personas alegres y divertidas al frente de los departamentos de nuestras empresas y colectivos.
La acumulación de bienes materiales, esto es, ganar dinero al precio que sea, y el aprovechamiento mundano, de los exhibicionistas, los que trasforman su servicio en poder, y su poder en mercancía para obtener ganancias mundanas o más poder, cierran este particular elenco de patologías sociales a las que aún se pueden sumar algunas más. Lo interesante es conocerlas para poder combatirlas. Y en eso, Bergoglio nos ha permitido ponerlas sobre la mesa sin temor. Como un coach podría hacerlo en un proceso de cambio.
Mar 19, 2015 | Articulos, Mis lecturas
“La fragilidad de la vida nos hace percibir la realidad como amenaza, sentimos que puede ocurrir algo que nos haga sufrir y nos deje un inmenso vacío y desesperanza. El transcurrir del tiempo se convierte en el aliado por excelencia de la fragilidad, a medida que vamos viviendo, vamos experimentando lo quebradizo de la vida. No es de extrañar la facilidad con que pasamos de la ilusión, la esperanza y la euforia, a la decepción, la frustración y la tristeza”.
De estas palabras recogidas en el prólogo ya se desprende que la experiencia vital de su autor es la que ha alimentado la necesidad de reflejar en una obra literaria, aunque pequeña de extensión, todo lo que bulle en el corazón de este sacerdote, activista, compañero, amigo… de mil batallas personales, implicado y complicado en los pequeños mundos humanos que se mueven en su tierra, la Región de Murcia.
De la sensibilidad literaria de Joaquín Sánchez ya conocíamos algunas muestras con otras publicaciones, alguna de las cuales recapitulaban innumerables artículos periodísticos. En esta ocasión nos quedamos con un retrato del presente más cercano. Un retrato novelado en torno a una familia y sus opciones personales y de militancia en diversos campos. Desde el periodismo comprometido venido a menos (en el caso del padre), al de la educación de personas adultas (Marta, la madre), al de Alejandro, el hijo mayor (en el tercer sector). Y aliñado de una parte de la realidad de los dos hijos adolescentes, espectadores de las vidas de sus padres y hermano, así como actor secundario del profesor, otro de los personajes reflejados en estas historias de vida.
De fácil lectura y diálogos ágiles, la historia que construye Joaquín Sánchez es una sucesión de fotografías en las que el lector se puede identificar fácilmente, puesto que recogen retazos de la situación social y política de cualquiera de nuestras ciudades y pueblos. Acompañadas, eso sí, de una particular visión y opción por las personas más vulnerables, las empobrecidas por este sistema injusto. Con una elección muy clara. Aquí no hay medias tintas. Hay una apuesta muy clara por vivir la vida de una manera concreta.
El lector podrá encontrar escenas, situaciones, vivencias, diálogos, personajes… que tienen que ver con todo lo que le rodea. Desde la fragilidad de la vida marcada por la incertidumbre que preside la precariedad de la existencia de un puesto de trabajo, hasta la dura realidad de enfrentarse a la enfermedad, que golpea cuando menos te lo espera. O la carencia de recursos económicos ante las situaciones de necesidad frente al mundo de la exclusión. O la simple instantaneidad del día a día de nuestros jóvenes y adolescentes. Con un final abierto y con el aliño de la especial sensibilidad que Joaquín Sánchez destila en todo lo que crea. Sentimiento, cariño, respeto, amor, sensibilidad… Como aseguró un buen amigo del autor y profesor universitario, José Mª Jiménez, “una vez más, desde su rotunda fragilidad, Joaquín ennoblece todo lo que toca”.
Mar 8, 2015 | Articulos
Hace más de veinte años, un cura de ojos vivos y mirada ocurrente me contaba que uno de los rasgos que caracterizan a sus compañeros de profesión es que se embarcan en actividades y proyectos tan personales que difícilmente pueden traspasar a otros. “A mi hijico que no me lo críe nadie” resumía, expresando ese individualismo extensible al de otras profesiones, como la política. Si además le añadimos que en este último caso las decisiones que alguien adopta afectan a la actividad laboral, profesional y vital de muchas personas, el camino está abierto. Eso es algo de lo que caracteriza a Ramón Luis Valcárcel.
¿Alguien había pensado que había dejado las riendas del Gobierno regional a no sé quién? ¿Que la marcha a Bruselas era un noble gesto para dar paso a otros? ¿Que estaba dispuesto a hacer tabla rasa en el presente y en el futuro político de esta Región? No. Solo estábamos hablando de practicar la mini semana europea en la capital comunitaria, porque siempre ha mantenido, de una manera más o menos visible, y había trasladado a los suyos desde hace tiempo la afirmación de que su legado lo decidía él. Y lo había resuelto hace ya mucho tiempo. Su sucesión ha quedado cerrada, atada y bien atada. Como el Caudillo lo hizo entonces con el Príncipe borbón, el presidente lo ha hecho con la joven promesa alimentada en Puerto Lumbreras, protegida con mimos paternales desde sus tiempos de becario en San Esteban.
Quien conoce a Valcárcel sabe que sus palabras tienen un valor relativo. Lo que cuenta son sus tripas, sus gestos, sus impulsos, sus decisiones. La pura visceralidad, esa que le ha llevado a convertirse en la mano que todo lo da (por tanto, también la que todo lo quita) y que durante casi veinte años ha dirigido los destinos visibles de mucha gente a través del desembarco en las instituciones políticas y administrativas del antiguo Reino de Murcia. De este territorio profundo, caciquil, anclado en tradiciones y que precisa de un peón necesario para que la partida de ajedrez la sigan jugando quienes ostentan desde hace siglos esos apellidos familiares que Rodríguez Llopis describe magistralmente en su “Historia General de Murcia”.
Bien es verdad que para influir o liderar en un grupo humano es necesario, en primer lugar, conocerlo en profundidad. Saber lo que espera cada uno de sus miembros. Lo que quiere. Lo que está dispuesto a renunciar. Si encima encuentra aliados en una y otra parte, el camino está despejado, como ha sucedido. Una parte de la sociedad precisada en encontrar algún rasgo de identidad. Sumisa, dispuesta a ser engañada. Otra, ausente en la toma de decisiones y preocupada en salir adelante al margen de cauces institucionales. Y una oposición, desgraciadamente, empeñada durante estos años en personalismos y luchas internas, cuando no en purismos ausentes de un proyecto colectivo.

Sabiote, en La Opinión de Murcia (09/03/2015)
Las piezas políticas en este rompecabezas van encajando. Un sucesor alimentado desde la cuna, con un supuesto halo de buen gestor que alguien tendrá que explicar algún día. Envuelto en innumerables asuntos judiciales. El penúltimo, salvado in extremis a punto de agotarse el tiempo de la designación y aún pendiente de otro que tiene muy mala pinta para él. Un candidato a la alcaldía de la capital que ve cumplidas sus ansias con el alimento para un ego que desborda los límites del término municipal. Un alcaldable que vivió el boom inmobililario de cuando nos creíamos ricos al frente del Rectorado de la Universidad de Murcia y que, lamentablemente para él, poco pudo lucir como consejero de Obras Públicas, porque las rotondas las inauguró Joaquín Bascuñana, su antecesor (experto en espectáculos en rotondas, precisamente). Pero sí supo rodearse de una verdadera corte de lacayos que trabajaron para mayor gloria de su ego. Vacío de contenido, eso sí, pero más que suficiente para ser el escudero fiel del faro que nos ha guiado estos cuatro lustros.
Todo ello aderezado de un partido que dice amén a ese líder mesiánico. Con un supuesto recambio generacional formado por una camada de jóvenes -y no tan jóvenes- cachorros que no conoce otra nómina que no sea la de las instituciones, sin oficio ni beneficio al margen del cargo. Y lo que es más grave: sin proyecto a corto o medio plazo. Porque, ¿puede alguien pensar que después de veinte años hay algo nuevo bajo el sol de esta Región y de sus municipios? ¿Puede aportar algún proyecto diferente de gobierno de la Comunidad y de sus pueblos y ciudades quien los ha esquilmado y los ha puesto al servicio de los que de verdad mueven los hilos en esta tierra?
Feb 25, 2015 | Articulos
Ir de víctima por la vida es la actitud más clara de quien pretende eludir las responsabilidades de sus actos. En especial, cuando se trata de buscar un culpable externo que permita justificar aquello que se pretende ocultar. Tanto en el plano personal como en el que ocupa a las organizaciones de cualquier tipo. Cuando en la familia, en el trabajo o en la pareja hay alguien que se viste de ese traje lastimero con el fin de tratar de conmover a quien tiene enfrente, o bien adopta ese papel porque le ha funcionado en ocasiones o porque le falta la valentía para asumir sus decisiones y le resulta provechoso esconder la cabeza.
En esta Región de Murcia se ha practicado el victimismo político desde que el PP descubrió que en el imaginario colectivo de los habitantes de esta tierra se aloja la creencia de que hay enemigos externos que se han conjurado para hacernos la vida imposible. Que lo que nos pasa es responsabilidad de otro. El gran engaño del agua ha sido el exponente más claro. No nos querían los aragoneses, los catalanes, los castellano-manchegos… porque nos negaban el agua del Ebro y del Tajo. No nos quería Zapatero, los socialistas, los ecologistas, los de IU… porque estaban conjurados todos contra Murcia y los verdaderos murcianos. Contra los que querían el progreso y las urbanizaciones para todos. Y repitiendo ese mantra una y mil veces, dedicando centenares y centenares de miles de euros para defender esa estrategia demagógica, manipuladora y engañosa, sustentaron su poder absoluto. Con la complicidad, eso sí, de una gran parte de esta sociedad que en ocasiones ha preferido mirar hacia otro lado.
Cuando parecía que todos los enemigos habían sido vencidos, cuando ya el caballo de Atila del monopartidismo lo había arrasado casi todo, la estrategia de la víctima encuentra en ese escenario del hábito permanente la única salida que sabe cultivar y, por supuesto, alimentar. En eso sigue el PP con ese mirlo blanco que es Pedro Antonio Sánchez (P.A.S.), ungido desde la cuna política mecida en San Esteban tras acabar sus estudios… hasta el momento presente.
Designado sucesor por su tutor, ha ejemplificado en los últimos meses el papel de víctima como cordero llevado al matadero ante los diferentes sobresaltos judiciales a los que ha tenido que enfrentarse. Una mentira repetida mil veces jamás es una verdad… aunque lo parezca. Lo que sí es real es que ha sido mimado en su gestión en Puerto Lumbreras por quien lo ha tutelado y ha designado garante de su legado. Por cierto, ante la envidia de otros alcaldes y alcaldesas de su mismo partido que veían pasar las subvenciones, los proyectos y las inversiones por las lindes de sus términos municipales mientras tenían que conformarse con recoger sólo las migajas.
Pregunta final: ¿Alguien puede explicar qué tiene, o qué le ha visto a P.A.S., para que sea el único e imprescindible candidato, investido para protagonizar los grandes designios de la corte del antiguo Reino de Murcia? Esto se lo preguntan también muchos en el PP, donde en la intimidad han empezado a perder el miedo a quien hasta hace poco todo lo sabía, todo lo veía, todo lo decidía… y se sonrojan ante lo que está cayendo. Es la hora de los valientes. En todos los frentes. En todos los lugares. En todos los escenarios. Quienes van de víctimas, que se aparten, por favor. Ha pasado su tiempo.
Feb 4, 2015 | Articulos
A la espera de anunciados recursos por algunos de los aspirantes a llevarse el pastel de la gestión indirecta de 7RM, el proceso del concurso de adjudicación del contrato parece llegar a su fin con el beneplácito de la oferta de Secuoya y Emurtel. En el sainete de la televisión autonómica apenas se ha debatido una de las claves que hay detrás del uso torticero y manipulador de La 7: el significado de servicio público que tiene para el poder político. Un asunto que no se ha querido abordar en ningún escenario cuando lo ha intentado plantear la oposición, una muestra más de las señas de identidad del monopartidismo: la dejación de responsabilidades en materia de producción cultural y audiovisual en manos de quienes solo han buscado el beneficio económico a cambio de poner a su servicio un aparato de propaganda política.
Tanto en la Ley que regula la Radio Televisión de la Región de Murcia, como en el Mandato Marco aprobado por la Asamblea Regional, se establece la garantía del pluralismo, la objetividad… que siempre han brillado por su ausencia. Aquí no se trata de defender cuotas, tiempos, ni nada que se le parezca. Creo en la profesionalidad de quienes gestionen los medios públicos, desde los puestos directivos hasta quienes forman parte del engranaje periodístico, y que deben de estar al servicio de la sociedad que es la que permite a esos profesionales ejercer su trabajo, y además les paga por ello.
La derecha no cree en los medios públicos si no es para usarlos a su antojo, para ejercer su poder con omnipotencia. Ejemplos los tenemos bien cercanos y la situación en RTVE en los últimos cuatro años es un claro exponente, tras haberse conseguido por vez primera un modelo de televisión pública similar al de la BBC. Y los resultados los conocemos sobradamente. De ahí las diferencias entre quienes creemos en unos medios públicos independientes para cumplir su función social y educativa, y quienes siguen el modelo intervencionista para modelar la opinión pública, cuando en realidad la madurez de la gente está por encima de esas visiones de tan cortas miras.
Lo que es un hecho innegable es que la televisión sigue aumentando su influencia y consumo en España y el poder lucha por controlarla mientras que la ciudadanía aspira a que cumpla otras funciones. El dramaturgo Josep María Bonet afirma que «las televisiones públicas tienen que asumir sus obligaciones sociales y comprometerse con productos complejos y de riesgo». Y aquí es donde entra en juego el sector audiovisual regional, tan castigado en los últimos años, y al que solo le han quedado las migajas del reparto de los dueños de 7RM, comandados por Prodher, la empresa de León Heredia, a la sazón consejero delegado de GTM, el consorcio de los entonces amigos de Valcárcel y ahora, al parecer, uno de los perjudicados del concurso.
Mientras que no cambie el planteamiento de qué medios de comunicación públicos queremos, para qué, qué modelo de gestión se elige, en manos de quién se dejan, cómo se garantiza el derecho de acceso de los grupos sociales y políticos y cuánto estamos dispuestos a poner sobre la mesa por ellos (y no me refiero solamente al dinero), estaremos mareando la perdiz y perdiendo el tiempo. La apuesta por unos medios públicos al servicio de la ciudadanía es la apuesta por otra Región de Murcia, por aquella que salga de su regionalismo rancio y caciquil y mire por unas políticas diferentes, no excluyentes, y con la persona en el centro de la vida social y económica.
Ene 24, 2015 | Articulos
El desenlace del concurso para la gestión indirecta de la televisión autonómica es un capítulo inacabado más del esperpento que sufrimos en la Región de Murcia. El anuncio de que varias de las empresas que buscan ser las concesionarias del servicio pueden recurrirlo es una muestra más de que La 7 está gafada desde su nacimiento, hace ya diez años. Me atrevo a aventurar que porque surgió como un engaño más de los gobernantes populares frente a una ciudadanía abducida por el regionalismo más rancio de la época, el del ‘agua para todos’.
Sus promotores la justificaban para cohesionar la Región y frente al hecho de que nuestros vecinos tenían la suya: la valenciana de Zaplana y Camps y, ¡oh, qué peligro!, la andaluza de Canal Sur. Ni lo uno, ni lo otro. El único fin que justificaba pedirle a un grupo de empresarios amigos que se sumaran al proyecto era que un paladín del mal, un ejemplo viviente del lado oscuro, llamado Zapatero, había ganado las elecciones el 11-M de 2004 y, ¡maldita sea!, el informativo de La 1 de Telemurcia ya no iba a cantar las excelencias de Ramón Luis y a combatir todo lo que se moviera a su izquierda tal y como quería San Esteban.
El engaño, y por supuesto, el negocio para los amigos, duró casi siete años, período en que se primó a las productoras fieles, se ninguneó a la oposición política y social (cuando no se le castigó directamente), y la manipulación informativa estuvo acompañada de una programación generalista que parecía la de la TVE de los años 70. Eso sí, con la complicidad de buena parte de la profesión periodística, que calló los despropósitos y el modelo de gestión escogido, bien por el miedo al peligrar su puesto de trabajo o, al contrario, porque recibía parte de las migajas del régimen. No olvidemos que los empresarios amigos reunidos en GTM, la concesionaria, obtuvieron pingües beneficios que ya los quisieran otros empresarios murcianos que ha permanecido callados. Ahora se suman a los lamentos por el desarrollo del concurso.
Pero todo aquello pasó a la historia con el corte de la emisión en agosto de 2012, anunciado por un desliz de alguien que se fue de la lengua (véase González Pons), ya que la Región de Murcia iba a ser intervenida por Madrid a cuenta del déficit y la deuda galopantes. Desde entonces, a trancas y barrancas, se reforma la Ley de Radio Televisión de la Región de Murcia por el rodillo del PP en la Asamblea Regional, se escoge un modelo de gestión indirecta, y retraso tras retraso, parece que llegamos a un desenlace salpicado de recursos por doquier. Recursos que pueden no impedir que las emisiones se restablezcan con todas las de la ley (porque lo de ahora es irrelevante) antes de las elecciones de mayo, no sabemos para beneficiar a quién: a Ramón Luis o a Garre, a Martínez Pujalte o a… Quién sabe.
La cuestión de fondo es que la derecha sólo cree en los medios de comunicación públicos cuando le sirven a sus intereses. Entiende que son instrumentos en sus manos para ofrecer una visión sesgada de la realidad, un negocio puro y duro, y al precio que sea. El servicio público o el derecho de acceso a esos medios por los grupos sociales y políticos, por la sociedad civil, quedan proscritos, pero de esto hablaremos en otro momento. El sainete no ha acabado.
Ene 3, 2015 | Articulos
Creo no haber pecado de papolatría y ahora tampoco lo deseo, pero es que no puedo resistirme a sentir por Francisco un cariño especial. El que se siente por un hermano al que se le supone pastoreando un rebaño en medio de una jauría de lobos. No considero que sufra la soledad y el peso de la responsabilidad atribuida a Albino Luciani, el malogrado antecesor de Karol Wojtyla, con un pontificado de tan solo 33 días cuyas circunstancias de su muerte fueron recogidas de manera excepcional por el periodista John Cornwell en su libro Como un ladrón en la noche. Quizá por venir de un país del Sur, su formación y pertenencia a la Compañía de Jesús, y sobre todo, por su sentido pastoral –de pastorear en medio del mundo y no sólo en las bibliotecas o en los despachos– Jorge Bergoglio tiene mucho camino andado y nada que perder.
“El problema de este papa es que le gustan mucho los pobres”, le espetó hace unos días un joven estudiante a un amigo sacerdote. Y se quedó tan ancho. Es lo que piensan muchos cuando expresan aquello de que “Francisco no dice nada nuevo” o lo que ahora algunos cardenales, vaticanistas y recelosos de las nuevas formas de este pontífice afirman –sin ocultar un gran desprecio– que tenemos un papa pastoralista pero poco teólogo. Como si ser pastor fuera un grado inferior del papado, mientras que a un teólogo, aunque no le entiendan la gente sencilla y los alejados del hecho religioso, se le confiere de un estatus especial.
Reconozco que cuando conocí la afirmación de aquel chaval sentí un escalofrío similar al recordar a Koldo, un sacerdote donostiarra, que a comienzos de los 80 me contó lo que vivió cuando presidía en su parroquia de San Sebastián el funeral de un guardia civil asesinado por ETA. Uno de sus monaguillos se atrevió a decir en voz baja: “otro picoleto menos”. Y tuvo que llamarle la atención en plena misa. “Imagínate cuántas generaciones tienen que pasar para que se cierren las heridas en este pueblo”, me dijo este consiliario de la JEC. Escena que he tenido siempre muy presente al reflexionar sobre el problema de la violencia en el País Vasco.
En el caso de Francisco, imagino que también tienen que pasar muchas generaciones educadas en una fe que no parece tener casi nada que ver con la realidad social y política de este mundo. Una fe resguardada en el interior de una Iglesia que se siente perseguida por la increencia, el relativismo y no sé cuántos males tan malísimos de este mundo, frente a los que hay que combatir con un catolicismo militante y de grandes obras, como las de nuestra Universidad Católica de Murcia. Un diablo al que hay que batallar con un entramado académico en el que desde que Francisco ocupó la Cátedra de Pedro poco se le ha nombrado desde sus altavoces mediáticos, al contrario que a sus dos predecesores. Para la UCAM debe quedar lejos lo de ir a las periferias a anunciar la alegría del Evangelio, porque siempre ha primado más expandirse frente a los supuestos ataques de los enemigos. Cuando en realidad han proliferado los amigos. Interesados, pero amigos, a fin de cuentas. Francisco debería ser el primero.
Dic 24, 2014 | Articulos
Faltan pocas horas para que nos sentemos en tono a una mesa. Celebramos el nacimiento de un Niño que ha cambiado nuestras vidas, que está presente para seguir manteniendo un espíritu de rebelión en quienes no nos resistimos a lo establecido, a lo ‘políticamente correcto’, a lo de siempre. Con nuestras contradicciones y nuestros aciertos. Intentando no juzgar a los otros ni depositando expectativas que sólo sirven para vivir encadenados. Los creyentes en Jesús de Nazaret -y en general creo que casi todos- estamos de enhorabuena por la bendición que está siendo el pontificado de Francisco, ese hermano mayor que nos invita a ir a las periferias, a mojarnos, a mantener un sentido del humor que nos hace más humanos.
En esta Navidad de las devoluciones en caliente de muchos de nuestros hermanos y hermanas de los países del Sur, del descrédito de un tipo de política, de la corrupción, de una crisis que no es tal sino la estafa de un sistema económico de muerte, del desamparo… te deseo lo mejor. Especialmente si has perdido a algún ser querido en los últimos tiempos, o sufres alguna enfermedad (recuerdo especialmente a varias amigas y amigos), o lo estás pasando regular por la razón que sea.
Recibe un abrazo sincero y mis mejores intenciones.
Dic 22, 2014 | Articulos
El mes de diciembre va a finalizar con el regusto de haber vivido intensamente las Fiestas de la Virgen en Yecla, mi pueblo, donde hemos compartido la Mayordomía de la Bandera de mi primo José Francisco Navarro Ibáñez. El año pasado ya las disfrutamos junto a su hermano Juan, quien también fue Mayordomo de la misma insignia. Comparto el artículo que escribí para la Revista de la Fiestas, que edita la Asociación de Mayordomos de la Purísima Concepción, así como el Pregón que pronuncié en el año 2008.
A la quinta fue la vencida. Cuatro veces intentó José Francisco Navarro Ibáñez, ‘Jose’, ostentar la insignia de la Bandera. “Largo se nos hizo a todos, pero la espera ha merecido la pena, puesto que los días de la fiesta han dilatado el tiempo que vamos a vivir, el máximo de los posibles”, asegura el mayordomo ante la mirada de asentimiento de Isabel, su mujer, y de las dos hijas de este joven matrimonio, Patricia e Isabel, que serán pajes de la Virgen. Ese período festivo más amplio no obedece más que a que el Día de la Bajada, al caer domingo, cuenta dentro de la celebración del Novenario en honor de la patrona, al abarcar las dos semanas preceptivas. La Subida será el domingo 21, y al día siguiente el sorteo de de la Lotería de Navidad. “Dejaremos el domingo a la Virgen en el Castillo y el miércoles estaremos celebrando la Nochebuena en familia, aún con los ecos de la compañía de la Inmaculada Concepción que habremos gozado en el pueblo”.
La motivación que le ha llevado a ‘levantarse’ como candidato las cinco veces que lo ha intentado no hay que buscarla más que en la ilusión de sus dos hijas, que desde muy pequeñas han vivido y sentido las fiestas como una parte de su existencia. Las dos van a salir de pajes, y desde hace semanas se han distribuido los diferentes momentos en los que participarán cada una. Patricia, por la mañana, e Isabel, ‘la Peque’, por la tarde. La madre de las criaturas es yeclana de adopción. Llegó a Yecla con 13 años en 1985 y el noviazgo comenzó el año siguiente, “pero nada serio hasta que cumplimos los 18 años” afirman entre sonrisas de complicidad ante sus hijas, a las que les dicen que no piensen en novios hasta que alcancen la mayoría de edad.
Esa pasión e impaciencia infantil es la que lleva a Patricia a preguntar cuándo van a venir todos los fines de semana sin parar, para coger carrerilla y alcanzar los días de fiesta. A Patricia, desde pequeña, siempre le han gustado las fiestas. Su madre recuerda que cuando contaba con tres o cuatro años de edad, en el momento de la despedida a la Virgen el día de la Subida desde la iglesia, desde La Purísima, comenzaba a llorar y preguntaba por qué tenía que marcharse. Ahora le gusta ir ‘en los empujones’, como ella afirma, en cabeza de la comitiva y apretujada, y recuerda a menudo esas escenas junto a su abuela Paquita, el día de la Virgen.
Patricia y ‘la Peque’ juegan con la complicidad de ser tan semejantes que la gente en muchas ocasiones no las distingue. Y han tenido una gran maestra para los días y momentos que se les avecinan con su prima Amanda, la hija de sus tíos Juan Navarro y María José Ortiz. Precisamente, su prima Amanda fue la mano inocente y nerviosa que sacó el papelico en el que estaba escrito el nombre de su tío Jose en el sorteo de Insignias que le permitió alcanzar por fin el sueño que anhelaba. Y máxime el año en el que su hermano Juan ostentaba la misma insignia. En la historia reciente de las Fiestas de la Virgen se ha dado el caso de que dos hermanos hayan sido mayordomos compartiendo la insignia, pero no que fueran en años consecutivos. En 2006 coincidió que dos hermanos fueron los mayordomos del Bastón y de la Bandera, Marcos y José Manuel, respectivamente. Pero traspasar la insignia de un hermano a otro nunca se había producido, al menos en la época moderna, lo que confiere un significado especial.

Jose ‘juega’ la bandera en la entrada de la Virgen a la Basílica de la Purísima, el pasado 7 de diciembre, Día de la Bajada. / JERÔME VAN PASSEL
Jose será el cuarto titular de la Mayordomía de la Bandera como miembro de la Escuadra de Los Luna, tras las experiencias vividas en el año 1982 con su primo Juan Victoria, y en 1984 con Benito Rico. Acontecimientos que recuerda como niño integrado en la gran familia de la mano de su padre, Francisco Navarro Díaz, sus tíos y demás miembros de esta centenaria escuadra. Unos componentes que se han volcado a lo largo del año, al igual que lo hicieran el pasado con su hermano Juan, con echar el resto ante cualquier cuestión que precisaran en los preparativos. Este año, con un cabo muy especial, Pascual Azorín, que va a vivir las fiestas con el recuerdo emocionado a la ausencia física de su padre, ‘Pascualico’, que nos dejó la pasada primavera.
Recuerdo emocionado que, pese a los años, y ya van once, vivirá Jose y su madre, Paquita, por la falta del que fuera cabeza de familia, quien llegara a ser ayudante mayor del alférez abanderado. Precisamente esos son los años que se traslada a casa de su madre, en la Avenida Pablo Picasso, durante las fiestas para vivir esos días arropados en el hogar en el que vivieron su infancia, adolescencia y juventud. Y donde vivirán las próximas semanas los acontecimientos festivos, con la singularidad que comporta ese punto de encuentro para los escuadristas para salir a recoger al mayordomo del bastón, calles arriba, y recorrer y presidir juntos todos y cada uno de los momentos.
Esa casa familiar que guarda los recuerdos de cómo han vivido siempre las fiestas, con modestia, “muy al estilo de Los Luna, sin alardes, como se vivía antes, tiempo atrás, de puertas para adentro, porque somos una familia de tradición, que nos gusta vivir estos días de una manera sencilla, pero con mucha devoción”, como aseguran. Recuerdos familiares, de gestos humanos y cotidianos que aparecen al rememorar un tiempo en el que este mayordomo fue polvorista, compañero de Joaquín, el zagalico que venía con Fernando, el cargador de su padre, un chiquillo que vivía en el Barrio del Sol y que aún se lo encuentra de vez en cuando por la calle. Los dos zagales iban detrás de los músicos para que en el momento en el que se acababa la cantimplora de pólvora se dirigieran al interior de una casa para recargarla y así poder continuar.

La familia al completo: Jose, Isabel, Patricia e Isabel Mª.
Una familia que en su doble condición está implicada de lleno en este acontecimiento. Desde la dimensión más expresiva, como los trajes, diseñados por la tía María José Ortiz, que les ha puesto mucha ilusión (“más que a los míos del año pasado”, asegura) y son la continuidad de esta labor que ya tuvimos oportunidad de comprobar en las Fiestas de 2013. Sin grandes elementos que rompan la armonía, unos ropajes que son una muestra más del buen hacer de esta artesana de las telas y los complementos. Llevan muchos detalles y rebosa la gran dedicación que se les ha prestado. Las dos cuñadas, María José e Isabel, han empleado muchas horas en recorrer internet para encontrar hasta el más minucioso elemento de unos trajes inspirados en la moda del siglo XVIII. Y compartida, en parte, esta labor artesanal con la colaboración de personas allegadas a los padres de las pajes, como Efi, que ha puesto mucho cariño y horas para entrelazar hilos con el encaje de bolillos. Siempre con la intervención callada, pero laboriosa, de la abuela Paquita, que ha realizado, junto a su nuera María José, los bordados. Unos trajes y complementos que han buscado, además de la propia belleza y arte de los mismos, la comodidad, para que las pequeñas se sientan a gusto durante cada uno de los actos que tengan que vivir. Y como cada una de las dos va a vivir su particular participación en aquellos, aseguran que la gente no va a encontrar diferencias entre Patricia y ‘la Peque’. Y además no se han tenido que elaborar seis trajes, sino cuatro, porque las hermanas son exactamente iguales en su tallaje. Dos blancos, uno rosa y otro azul.
Y la presencia de cada una de las hermanas va a estar acompañada de las primas Blanca, Sofía y Daniela, quienes van a salir en los paseos. También los primos Rodrigo y Carlos (que han sido testigos de los ensayos y entrenamientos estivales del mayordomo en jugar la bandera) e Iker, que quiere seguir los pasos de sus tíos Juan y Jose al frente de la mayordomía ante la sorpresa de su madre.
Una gran ilusión es la que domina en ambas familias ante el acontecimiento que van a vivir. Cada una a su manera. La de Jose, más ligada a las tradiciones yeclanas. La de Isabel, incorporada a la idiosincrasia de este pueblo del Altiplano desde que sus padres, naturales de dos provincias andaluzas (Almería y Cádiz), recalaron por aquí a mediados de los 80 del pasado siglo. Sus hermanas Blanca y Luz Mari, y su hermano José Manuel (escuadrista de Los Luna), viven también las fiestas con intensidad, como sus cuñados Pasky (su fiel cargador desde hace años, ubicado en un lugar privilegiado para vivir la fiesta desde sus entrañas) y Carlos (quien ya imagina la idea de ser mayordomo de la bandera en un futuro más o menos cercano). No digamos nada de su cuñada Brígida, ‘la tía Brigi’ para Isabel y ‘la Peque’, que saborea estos acontecimientos con verdadera pasión.
Ilusión que lógicamente es compartida por la familia de Jose. La tía Ramoni y sus hijos, Miguel y Rosa, Juan y Conchi, la tía Belén ha enviado las flores para la Bandera. La tía Juani ha hecho el pomo, bajo la atenta supervisión de su Pedro, como ya lo hicieran el año pasado para Juan. Ambos son los hermanos de su padre, y todos hijos de José Antonio, el abuelo que se levantó en el año 1954 (el de la Coronación), pero que no pudo ser. Un mayordomo que, casi un año después no olvida la histórica efeméride que le supuso conseguir que su primo Pedro José (quien pregonara las fiestas en 2008) desfilase con la escuadra de Los Luna, pertrechado de su correspondiente uniforme reglamentario y arcabuz, el día en que fue proclamado Clavario.
En definitiva, un sueño que se ha visto cumplido y que tendrá su culmen en todas y cada una de las jornadas que arrancarán desde el momento del Beneplácito hasta el de la entrega de insignias, al filo casi ya de la Navidad. Una quimera que rozaba la obsesión por el hecho de que las pequeñas no llegaran a alcanzar el gran sueño infantil de ser pajes de la Virgen, de acompañar a la imagen de la Inmaculada Concepción. La que verá jugar la bandera en su honor y ante el mayor número de escuadristas, tal como Jose prevé alzarla y rozarla en el frío aire de diciembre, salpicada por el humo y el estruendo de la pólvora. Este año toca vivir de nuevo las sensaciones que ya se experimentaron el pasado. Otro momento de encuentro familiar y de expresión de la tradición y la religiosidad de un pueblo que se vuelca con su Madre. Jose e Isabel, Patricia y ‘la Peque’ Isabel están ya entregados.
Nov 17, 2014 | Articulos
Nunca tuve dudas de por qué Jesús Hermida se quedó prendado de su primera intervención en televisión. La cámara le quería. Su tono de voz cautivaba al público, su sencillez contrastaba con su traje oscuro y sus maneras de sujetar la cruz sobre su pecho, con la que jugaba entre sus dedos. Su aparente ingenuidad al dar paso a la publicidad en medio de una de sus apariciones ha quedado en el recuerdo de su paso en sucesivos programas televisivos. Porque si hay que destacar algún rasgo esencial en don Javier Azagra ha sido el de ser un gran comunicador. De palabras, pero sobre todo de gestos, de miradas, de sonrisas… como las del papa Francisco. No ensayadas. Naturales, como de quien sale de suyo una forma de ser. Por eso fue tan fácil trabajar con él los años que compartimos en la sede del Obispado de Luis Fontes Pagán, entre la espalda del Seminario de San Fulgencio y del Hospital General.
Comunicar la buena noticia. Ese ha sido siempre su don natural. Y no se comunica lo que no se vive, lo que no se cree, lo que no se siente. Vidas, creencias, sentimientos… todos en uno al servicio de la gente de la gente. “Todos enviados a evangelizar”, esto es, a anunciar la buena noticia, fue su principal mensaje cuando tomó posesión como obispo de Cartagena el 11 de octubre de 1978, en una homilía en la que se preguntó dónde está Jesús, y en cuya respuesta definió su itinerario como pastor de este rebaño que en las últimas horas le recuerda emocionado: “Está en las pequeñas alegrías de la vida, en esas que no se compran con dinero, en el calor de la familia, en las fiestas, en la amistad, está en los pequeños y grandes sufrimientos de la vida; allí donde los hombres trabajan y luchan por una sociedad más justa, por un mundo más fraterno, más humano, más hermoso”.
Alegría, bondad, sentido del humor, cercanía, amabilidad, escucha, pasión… todos estos rasgos definen un carácter forjado en la longeva familia navarra que le vio nacer, estudiar en los Maristas, ordenarse sacerdote, ser cura de pueblo en Tafalla donde lo bautizaron como ‘el tractorico’ por ser “pequeño, dinámico y todo terreno”, vicario en Santander y llegar a Cartagena de la mano de otro gran hombre de Iglesia, don Miguel Roca, quien un accidente de tráfico truncó su vida cuando era arzobispo de Valencia. Esos primeros años de don Javier en Cartagena le marcaron profundamente. Amó a la ciudad y a sus gentes, aunque al principio no le mostrara en exceso una buena acogida. Como obispo auxiliar conoció los conflictos con la autoridad civil por la actividad de los cursos obreros y los movimientos eclesiales implicados en los últimos años del franquismo.
Esas tensiones siempre estarían presentes en su trayectoria como obispo, porque ser uno de los pastores del Concilio Vaticano II llevaba aparejada la condición de vivir momentos complejos. De esa generación de obispos del cardenal Vicente Enrique Tarancón, como Javier Osés, Ramón Echarren, Victorio Oliver, José María Conget… la Iglesia española tiene mucho que aprender y reconocer los esfuerzos pastorales y teológicos a los que tuvieron que hacer frente. Tensiones que nunca eludió, y a las que trató de abordar desde las claves que mejor entendía: la confianza y la cercanía. Sufrió con la secularización de sacerdotes a los que quería como hijos, y a los que trató de ayudar en lo que pudo. Con aciertos y errores.

El obispo Azagra durante uno de los muchos encuentros de jóvenes en La Fuensanta.
Javier Azagra será siempre recordado por ser un verdadero pastor en medio de sus ovejas. Su agenda no tenía huecos. Nunca dijo que no a una invitación; a una entrevista de radio, periódico o televisión; a presidir una celebración, a acompañar a un grupo, a viajar a Lourdes como un hospitalario más, a acudir a la Fuensanta a los encuentros de Pastoral Juvenil y a lanzarse a las periferias del mundo, esas a las que Francisco insta ahora para llevar ‘la alegría del Evangelio’. Don Javier lo hizo, especialmente a las periferias de la pobreza y la exclusión. El Centro de Acogida de El Palmar, el CAYAM, el patronato Jesús Abandonado, Proyecto Hombre… son algunos de los proyectos impulsados durante su episcopado. Como los que han promovido en Honduras, Bolivia o en Mozambique sacerdotes diocesanos que siempre contaron con su apoyo y cariño.
Amó tanto a esta Región y a sus gentes que disfrutó en vida el reconocimiento de sus instituciones. Fue un gobierno socialista, el de María Antonia Martínez como presidenta en 1995 a la que invitaba a ir a misa, el primero en testimoniar su compromiso, nombrándolo Hijo Predilecto de la Región de Murcia al cumplirse sus bodas de plata episcopales. Le siguieron innumerables ayuntamientos y entidades. Su despacho siempre estuvo abierto a todos, en especial, a las gitanas Manuela y Ramona, que habitualmente se dejaban caer por su casa para pedirle alguna ayuda para ellas o sus hijos, o lo esperaban en el Paseo del Malecón, donde acudía como un reloj cada mañana tras sufrir un infarto. Un paseo matutino en el que un buen día una señora viuda, que no lo había reconocido en chándal como obispo, le propuso iniciar relaciones. Don Javier lo contaba como algo natural, porque si al don de comunicador hay que unirle otro rasgo, ese es el de la naturalidad.
La naturalidad que desbordó en sus innumerables visitas a Yecla, mi pueblo, aunque una de las más dolorosas fue cuando tuvo que oficiar el funeral de mi hermano Pablo el 4 de noviembre de 1993, al que había ordenado sacerdote en la misma parroquia de San José Obrero justo cuatro meses antes.
Estoy seguro que don Javier, cuando estos días lo recordemos, nos preguntará que por qué le lloramos, ya que él afirmará con seguridad que él está “entre bien y muy bien”. Y al sonreír nos dirá que está feliz junto al Padre con los suyos, su madre, con tres de sus hermanos, con sus sacerdotes más queridos que ya no están tampoco entre nosotros, como su vicario general Antonio Martínez Muñoz. Que lamenta que Osasuna esté en segunda, aunque el Real Murcia está peor, y que sigamos adelante, con energía, con fortaleza, con pasión… con esos rasgos con los que él trató de vivir y anunciar la buena nueva.
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Una versión reducida de este artículo fue publicado en el diario La Verdad de Murcia el 17 de noviembre de 2014, un día después de su fallecimiento.
Oct 26, 2014 | Articulos
El Pontificio Consejo Justicia Paz, en colaboración con la Academia Pontifica de Ciencias Sociales, ha organizado para esta última semana de octubre en Roma el Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Un encuentro promovido por el papa Francisco, y que a juicio de Juan Grabois, sindicalista argentino y miembro del comité organizador, responde a las preocupaciones sociales del que fuera arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. Un simple vistazo al programa de los tres días en los que va a transcurrir el encuentro, los objetivos y las organizaciones y movimientos participantes te permite reencontrarte con una dimensión social y política de la fe cristiana que he echado de menos en muchas ocasiones. (más…)
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