Cuando nos creíamos libres descubrimos que tapados vivíamos mejor. Podemos transitar por las calles sin ellas… y resulta que ya nada nos parece familiar. Hemos aprendido a descubrir rostros, emociones y complicidades a través de los ojos, de las miradas, del instante en el que jugamos a las adivinaciones. Incluso ha quedado al descubierto la sensualidad que nos produce la revelación de la otra persona. Es domingo y los ecos del primer día en que la mascarilla dejó de ser obligatoria en exteriores, tras más de un año embozados, nos conducen a la prudencia, una de las cuatro virtudes cardinales que nos enseñaron de pequeños. La de discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello. ¡Qué mejor momento para el comienzo de algo nuevo! Un diario -por supuesto, ilustrado- de este ciclista urbano, periodista de provincias.
ILUSTRACIONES | Eva van Passel Gambín
Lunes #28jun | Coleccionista y no de huesos
Un amigo me ha contado un descubrimiento singular acerca de su personalidad. Su terapeuta le ha dicho que es un coleccionista de sensaciones novedosas. Tate. Así por las buenas. Y lo ha hecho entre el partido de la Roja, esa que denigramos cuando empata y ensalzamos cuando el cuero atraviesa la red, y la eliminación de los franchutes en la Eurocopa. Casi nada. Sin tiempo para respirar y comprender en su acierto. Ahora entiendo que sea un culo de mal asiento y que se permita el tío cambiar de lugar de trabajo como quien lo hace de calzoncillos. Dice que necesita nuevos estímulos y que, pese a sentirse a veces culpable, es la primera vez que alguien atina con un diagnóstico. Acordamos volver a hablar de esto en otro momento.
Martes #29jun | Tú eres Pedro
…y sobre esta piedra edificaré mi iglesia. Vamos que si lo hizo. Y formo parte de ella, aunque a veces resulte complicado vivirla. A mis amigos vascos les sorprende que los felicite el día de su santo. Dicen que esa costumbre es más del sur. Hoy es uno de esos días en los que un pequeño gesto se convierte en una mezcla de recuerdos a través del WhatsApp o el maldito logaritmo de Facebook. No solo me llevé el Pedro de la saga de la estirpe de los Luna yeclanos sino que, además, por el mismo precio, cargué con el del abuelo y el de papá. Tres por el precio de uno, aliñados con la historia familiar que, como casi todas, poseen un componente trágico que nos persigue.
Miércoles #30jun | Debate que algo queda
Acepto que no les guste. Incluso que lo odien. Que no lo soporten. Pero no me digan que les da tilín cuando oyen a quienes tiene en frente. Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer. En la sesión de control al Gobierno de este miércoles se ha salido con la suya. No sé lo que pasará cuando algún día, si llega, tengamos que ir a votar, pero mientras tanto la resiliencia seguirá siendo el rasgo que mejor define al presidente por mucho agente perturbador o situaciones adversas que se le presenten. Pablo Casado, que también ayer celebró su santo, me da pena, porque estoy seguro de que en sueños se le aparece el fantasma de Albert Rivera. Destino cruel.
Jueves #1jul | Break the rules
Heal the system. Con este mensaje promocionó Netflix en los Estados Unidos la primera temporada de la serie New Amsterdam (de la que sigo su tercera entrega), la historia del hospital público del mismo nombre situado en la ficción en la ciudad de Nueva York. Justo en el momento en el que se hace cargo de su dirección un personaje que encarna al menos cuatro tipos de liderazgo: aspiracional, inspiracional, transformacional y conversacional/comunicativo. Uno de mis mejores jefes, Carlos Álvarez, lo describe muy bien, porque el actor Ryan Eggold, en el papel del doctor Max Goodwin, es un gran gestor de las emociones, de los valores, de las motivaciones, de los propósitos, de las actitudes y de las acciones, “con esa alquimia feliz de crear y aumentar la confianza en todos esos procesos, la confianza personal (hacia sí mismo), la interpersonal (entre sus colaboradores) y la organizacional (con todos sus públicos de interés, en especial con los pacientes y con sus familias)”. Pues eso: Rompe las reglas. Cura el sistema.
Viernes #2jul | Operación salida
Esta mañana la carretera sabe diferente. Los informativos de radio abren con aquello de que la DGT calcula que hoy serán tropecientos de miles los vehículos que circulen por la primera de una de las grandes jornadas de comienzo de vacaciones, similar a aquellas lejanas pre pandémicas. No aprendemos. Tenemos ansia, no sé muy bien de qué, pero ansia viva. Y encima, partido de España. Maldita vuelta a la normalidad. Pero sea optimistas. Pidamos lo imposible. Es el comienzo de algo nuevo. De un tiempo nuevo.
Desde pequeño me contaste que vine al mundo la madrugada de un 15 de julio, tras romper aguas esa tarde en la que bailaste junto a papá en el Bosque de Boulogne, en el distrito XVI de París. Era la fiesta del Día Nacional de Francia y martes. Quizá ya sabías entonces que a mí me iba a gustar el juego de las coincidencias en las fechas, los años, las conmemoraciones. Un 14 de julio de 1789, a la sazón también martes, tuvo lugar la toma de la fortaleza medieval de la Bastilla, símbolo del final del Antiguo Régimen y comienzo de la Revolución francesa.
El odio es un intento por rechazar o eliminar aquello que genera disgusto. Es un sentimiento de profunda antipatía, aversión, rencor, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo. Y odiar es tener odio. Casi nada.
Cuenta el escritor Pepe Cervera en Azufre (Tres Hermanas, 2021) que quiere que el lector lo vea como alguien que se aleja bajo el sol después de dar lo mejor que podía dar en cada momento, como un hombre que no pertenece a nadie ni a ningún sitio, que carece de hogar, que jamás encontrará donde quedarse.
Una de las canciones más potentes y emotivas de Freddie Mercury al frente de Queen fue The Show Must Go On, que se publicó seis semanas antes de la muerte del genial músico británico, y aunque la firmó el grupo parece que la escribió Brian May para su amigo y compañero en esos últimos días en los que el SIDA iba a dar cuenta de su vida. En ella se habla de un inminente final que parece preparar a los fans para indicarles que, pese a todo, el espectáculo debe continuar. Esto es. Que no había que caer en el desaliento, porque la leyenda empezó a ser construida veintiún años antes en Londres.
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He vuelto a recorrer las calles donde pasé la adolescencia y la primera juventud en estos luminosos días de la Semana Santa que llega a su fin. Sin esperarlas, he regresado a esas jornadas en las que saboreábamos la melancolía mientras que, cogidos de la mano, nos jurábamos que ese primer amor sería eterno. No habría nadie -ni circunstancia alguna- que fuera capaz de violentar un compromiso envuelto en sueños, ilusiones y fragancias. Era el sabor de amor, la espuma del mar.
Poco tardó el instante en el que todo se truncó. Llegó entonces aquello de que mi cabeza da vueltas persiguiéndote. Una apelación al no juegues más conmigo, esta vez tuviste una oportunidad y la dejaste escapar. Bien es cierto que una vez estuve equivocado y ahora no hay nada ya que puedas hacer. De ahí que concluyese con aquello de que ya nada tiene sentido y es mejor que sigas tu camino… que yo el mío seguiré, y por eso ahora déjame. Jugando a querernos o a que creas que te quiero.
ILUSTRACIÓN | Eva van Passel Gambín
Somos vulnerables
La vida siempre se ha ido construyendo con pasos titubeantes, emprendidos con diferentes sabores, en cada etapa de la existencia. Unas veces hemos llegado a tiempo de encontrar ese movimiento, en instantes con experiencias vitales distintas, hasta alcanzar las pequeñas metas que coronaban las fases en las que se han ido desenvolviendo las prácticas de la cotidianidad. En otras ocasiones los golpes han servido para constatar lo vulnerable que somos frente a las expectativas no cumplidas. Son los leñazos de realidad que tan a menudo precisamos para reaprender a golpe de impacto mortal, especialmente en esos ciclos en los que nos creemos superhombres o supermujeres por encima de la media.
A esas alturas de la vida ya sabemos que las cosas no son como parecen. Ni como las construimos en la mente. Son como son. Algo tan evidente como que, si tú no estás aquí, me sobra el aire. A veces me pregunto qué diantres hago en medio de este mundo. Me cuesta tanto encontrarle sentido a la existencia que, en ocasiones, no valen excusas para tratar de explicar lo que acontece. Es la presencia que forma parte de aquellos instantes de la sinrazón. Momentos en los que conviven aquellas diminutas luciérnagas que pululan en la imaginación en busca de los recovecos reales del sistema nervioso.
Es la vida
Hay días y días. Jornadas como las de hoy en las que renacer se convierte en una experiencia gozosa tras la oscuridad que proviene del dolor, la incomprensión y el desprecio. De la basura humana brotan instantes de esperanza. De manera sinuosa exploran los recovecos que han permanecido ocultos en mitad de la noche. Hasta que hallan ese diminuto cauce para desembocar en aquellos recodos que, lentamente, se extienden hacia lugares comunes en los que emergen libres de prejuicios y doble moral. Son soplos de una risa contagiosa que es capaz de sembrar luz en medio de la penumbra en la que hemos deambulado hasta ahora. Es el momento en el que florecen aquellos instantes tan ansiados. Es la vida, estúpidos, es la vida.
Hace escasamente una semana, durante un foro político, me permití cuestionar la supuesta ingenuidad en la que habían podido incurrir quienes pensaban que podía llegar a buen puerto una operación de calado como era la moción de censura con personajes tan singulares que participaban en el juego. Bien es cierto que abogaba por que en la política siempre es necesario contar con la ingenuidad como uno de los factores que intervenían para alcanzar un objetivo. Horas más tarde, cuando no uno sino varios de los presentes en aquel debate entregaron los audios de las intervenciones a un diario, no pude por menos que caer en la cuenta y exclamar que el ingenuo, realmente, era yo.
En la Región de Murcia hay gente que no se vende. En la Región de Murcia hay gente que no se deja comprar. En la Región de Murcia hay una ciudadanía constante, pertinaz y obstinada, comprometida con su tierra, con sus barrios, con sus pueblos. Hombres y mujeres que, en verdad, son murcianos de dinamita frutalmente propagada, que no se resignan frente a lo inevitable. Que cada día levantan la mirada para que las ráfagas de corrupción, de caciquismo y de indolencia no les golpeen en la cara. No esquivan el reto al que se enfrentan a diario para no dejarse vencer por las complicidades o las justificaciones, sino que se arman de valor y resisten la tentación de mirar hacia otro lado. (más…)
Uno se encuentra en un grupo de edad de quienes desconocen hasta la fecha el momento en el que seremos llamados a filas para ponernos a la cola de la vacunación contra la Covid-19. Guardaré mi turno y confío en que, cuando me inyecten la dosis correspondiente, me obsequien con un terrón de azúcar como lo hacían las monjas de la guardería en Ibi allende los tiempos en los que era habitual que se infectase la zona pinchada y nos quedase una marca para el resto de la vida. Ahora sabemos que raramente sucede algo así como entonces.
Dieciocho días después de que subiera al helicóptero presidencial camino de su mansión de Florida Donald Trump parece que ha desaparecido. Es la muestra palpable de que la agenda oculta deja de ser esa que marca los escenarios y conversaciones sobre los que dirigir el foco de la atención mediática. Ese rostro de mirada penetrante, que guiña y no se sabe muy bien por qué, ya no está en las escaletas de los noticiarios, invadidos por la pandemia, sus consecuencias económicas, Rusia y las perspectivas poco halagüeñas de la vacunación, especialmente en los países empobrecidos del sur. (más…)
Ya sé que usted no se encuentra entre quienes no han seguido las directrices fijadas para guardar la distancia social, ha respetado la cifra de allegados y familiares en las celebraciones navideñas, se ha lavado las manos de forma preventiva las veces que haya hecho falta y se ha colocado la mascarilla en la cafetería en todo momento. Estoy más que convencido de que ha seguido al pie de la letra la normativa establecida, no ha criticado a sus representantes políticos y, por tanto, tampoco ha reenviado los memes contra Pedro Sánchez, Salvador Illa o Fernando Simón. Además, no me cabe la menor duda de que ha denunciado las noticias falsas que ha visto en Facebook y ha evitado entrar en sempiternos debates de los grupos de WhatsApp de los que forma parte, como el de la familia, el club ciclista o de senderismo, la Ampa o el de los antiguos alumnos de la EGB.
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El año que acabé mis estudios en el Madrid de finales de los 80 prácticamente todos mis compañeros y compañeras de curso encontramos trabajo. Sí, sí, encontramos trabajo, como suena, y teníamos poco más de 22 tacos y una vida por delante, amén de una profesión para la que habíamos estudiado. Sí, sí, créanselo. No eran empleos de camareros o repartidores, camareras o reponedoras de supermercado, tampoco ocupaciones para captar clientes dispuestos a traicionar a su seguro de toda la vida en busca de mejores condiciones. No se trataba de oficios para atar a nuevos parroquianos en las incipientes compañías de telefonía móvil, ni siquiera para ser comerciales de inmobiliarias, que para eso ya llegarían el boom y la burbuja años después. (más…)
En la última semana del año hemos alcanzado el triste récord de ser el décimo país del mundo que supera las 50.000 personas fallecidas a causa de la Covid-19. En concreto, el número de muertos en la pandemia según los últimos datos que ofreció el Ministerio de Sanidad en la festividad de San Silvestre llegaba a las 50.837 personas, de las que 744 eran de nuestra comunidad autónoma. Otras fuentes apuntan a que las cifras pueden superar las 70.000, como las que contabilizan el Instituto Nacional de Estadística (INE) o el Instituto de Salud Carlos III. (más…)
Aquellos tres extraños personajes se marcharon por donde habían venido. Esto es, por no se sabe bien qué lugar. Uno era de color, de color negro, más negro que las falsas esperanzas de recuperación de cualquier normalidad, de aquella que ha sido así hasta que ha dejado de serlo. Los miramos sin salir de nuestro asombro, porque nadie los había llamado, pero claro, una vez que se habían postrado en un gesto que aventuraba que aquellos objetos eran para el pequeño… pues nos quedamos con las ganas. (más…)
Cuando escucho estos días la expresión de salvar la Navidad para argumentar la relajación de las medidas preventivas frente al virus siento la misma desazón que cuando el hombre o las mujeres del tiempo nos ofrecen la información meteorológica y afirman que mejorarán las temperaturas porque se marchan las lluvias. ¿Quién fija el criterio de que el buen tiempo tiene que ir siempre asociado al sol y el malo a nubosidad y a las tormentas? En tierras asediadas por la sequía o la escasez de agua la bondad tendría que estar asociada siempre a la descarga de lluvia, por lo que los adjetivos habría que invertirlos. Es necesaria una Navidad sin salvavidas. (más…)